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De Terminator a “ángel guardián”: Toyota propone una nueva versión del coche autónomo

La mayor fabricante mundial de autos plantea un modo de manejo en que la máquina asistirá al conductor todo el tiempo, casi como un padre a un hijo.
7 Abr 2016 – 10:09 PM EDT
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Gill Pratt, Toyota Research Institute. Crédito: Diego Graglia

SAN JOSÉ, California — Los autos que se manejan solos ya están en las calles, sobre todo en las de Mountain View, Palo Alto y los pueblos vecinos en Silicon Valley, donde un Google Car puede pasarte por delante en cualquier momento.

Toyota, el mayor fabricante de autos del mundo, trabaja en desarrollar la tecnología para que sus coches se puedan manejar solos —y este jueves anunció un nuevo centro de innovación con ese objetivo—. Pero también propone que pensemos en un escenario alternativo: computadoras y humanos que manejen juntos, al mismo tiempo, todo el tiempo.

Esta sería la alternativa a los dos niveles de autonomía en que están pensando las armadoras de autos y las compañías tecnológicas: en uno, el coche se maneja solo todo el tiempo; en el otro, la computadora y el conductor toman turnos según la complejidad de la ruta.

“Resulta que hay un tercer modelo de autonomía”, plantea el director del nuevo Instituto de Investigación Toyota, Gill Pratt.

Esa tercera opción es la “autonomía paralela”, agrega el experto en robótica e inteligencia artificial que hasta el año pasado trabajaba en la agencia de proyectos militares avanzados DARPA, del Pentágono. Significa que el humano controla el vehículo, pero la computadora central es un asistente constante, que corrige y mejora su desempeño.

Toyota lo llama “ángel guardián”.

Aprendiendo de un robot
Pratt lo explica con un ejemplo: es como si un padre le estuviera enseñando a su hijo a pegarle a una pelota de golf, poniendo sus manos en el bastón por encima de las del niño. “Los dos tienen el control y los dos tratan de actuar al mismo tiempo”, dice el ejecutivo, que presentó la iniciativa de Toyota durante la conferencia tecnológica GPU este jueves en San José.

Para que no haya dudas: en la metáfora, el ser humano es el niño, y la computadora, el padre.

La idea que 150 empleados de Toyota desarrollan en su centro de investigación en Palo Alto suena novedosa, irónicamente, porque es más conservadora que las que empujan la mayoría de los proyectos de coches autónomos.

La industria automotriz y las compañías tecnológicas parecen ir apuntadas hacia un futuro (no tan lejano) en que podremos leer las noticias cuando vamos en coche a trabajar y echarnos una siesta en el camino de regreso. Empresas desde Google y Tesla, a Renault-Nissan, Ford o Mitsubishi desarrollan proyectos de este tipo.

Claro que dejar todo el control en manos de las máquinas pone nerviosos a quienes se plantean escenarios apocalípticos como la guerra entre humanos y máquinas de “Terminator” o quienes vieron en las noticias que se puede hackear un auto en forma remota. Incluso próceres tecnológicos como Bill Gates y Elon Musk han expresado sus temores sobre el avance de la inteligencia artificial.

¿Una industria obsesionada?
La conferencia GPU, de hecho, vio pasar varios proyectos académicos y comerciales de autos que prometen manejarse solos:

  • Antonio López, de la Universidad Autónoma de Barcelona, presentó un proyecto que entrena al auto a detectar peatones usando imágenes de videojuegos.
  • Floris Gaisser, de la Universidad Delft de Holanda, habló de WePods, un vehículo que ya tiene placas oficiales, aunque no tiene ni volante ni pedales, y hace por sí solo un par de recorridos por la ciudad.
  • Volkswagen presentó sus proyectos para lograr que las computadoras de a bordo aprendan a manejar cada vez mejor usando inteligencia artificial. Y también Volvo y Ford mostraron sus avances en autonomía de vehículos.

Pero Pratt planteó que esa fijación de la industria con la idea del auto autónomo, el "modelo chofer", trae varias desventajas.
Las marcas serán 100% responsables de los accidentes que sufran sus coches. La tecnología no se podrá implementar a nivel comercial hasta que esté totalmente desarrollada. El auto se convertirá en el equivalente de un tren y perderá su lado divertido. Y todavía falta resolver qué pasará cuando la computadora necesite que el humano se haga cargo y con cuánto tiempo de antelación le avisará.

Ángel al volante
En cambio, el “ángel guardian”, argumentó, intervendrá solo si el conductor está por tener problemas, como sucede hoy con los frenos antibloqueo. La responsabilidad será del ser humano, porque tendrá el control. Los diferentes avances tecnológicos se podrán ir implementando uno por uno, siempre que sean seguros, y por lo tanto —dice Pratt— “salvarán vidas más pronto”. El disfrute del manejo aumentará, incluso para conductores inexpertos que tendrán la asistencia de su coche en recorridos difíciles. Y no habrá confusiones sobre quién está al mando del vehículo en todo momento.

Para subrayar su argumento sobre la colaboración entre máquinas y humanos, Pratt mostró un video de uno de sus proyectos. En él, una mujer tetrapléjica maneja un brazo robótico a través de una interfaz que conecta su cerebro directamente con una computadora. Y logra abrir una puerta, algo que según Pratt no había ocurrido antes.

La japonesa no abandona los planes para desarrollar coches autónomos, ya que en su visión estos serán un herramienta útil para darle movilidad e independencia a gente anciana o con problemas de salud.

De hecho, Pratt anunció que la empresa abrirá un nuevo centro de investigación en Ann Arbor, Michigan, donde 50 empleados investigarán el “modelo chofer”. Será la tercera sede de esta división, además de la de Palo Alto en alianza con la Universidad Stanford y la de Cambridge, Massachussetts, con el MIT.

Aun así, quedó claro que la meta favorita del investigador es ese “ángel guardián” que dice puede ayudar a reducir la tasa global de muertes por accidentes de tránsito: 1.2 millones de personas al año.

“Para lograr una verdadera accesibilidad, necesitamos también al ‘modelo chofer’”, dice Pratt. “Toyota desarrollará las dos cosas, pero empujaremos la ‘autonomía paralela’”.

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