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Eutanasia

"Yo respiro, pero ya no vivo": la historia de la joven abusada sexualmente que quería la eutanasia

Antes de morir, Noa Pothoven contó su decisión de dejar de comer y beber en un triste mensaje de despedida a través de redes sociales, donde aseguró que su sufrimiento era "insoportable" y que su vida ya no tenía sentido tras varios años luchando contra padecimientos mentales por haber sido abusada y violada cuando era niña. Su difícil caso quedó reflejado en una autobiografía que publicó el año pasado con el fin de ayudar a jóvenes que luchan por sus vidas.
5 Jun 2019 – 5:16 PM EDT

Noa Pothoven tenía 11 años cuando fue abusada sexualmente por primera vez por un primo en una fiesta infantil. A sus 14 años le pasó algo peor: dos hombres la violaron en la calle. Esos episodios cambiaron su vida para siempre y las secuelas que le dejaron hicieron estragos: durante mucho tiempo no se lo dijo a nadie por miedo y vergüenza, lo que le provocó estrés postraumático, depresión y anorexia. En diciembre cumplió 17 y decidió que quería morir.

"Revivo el miedo, ese dolor cada día. Siempre asustada, siempre en guardia . Y hasta el día de hoy mi cuerpo todavía se siente sucio", escribió Pothoven el año pasado en una exitosa autobiografía que publicó llamada 'Ganar o aprender', donde la joven holandesa narró su lucha contra las enfermedades mentales que atravesaba con el fin de ayudar a otros adolescentes que estuvieran pasando por situaciones similares.

En su libro contó que muchas de las soluciones llegaron tarde y no le hicieron superar el dolor que sentía.

A pesar de las múltiples terapias a las que acudió durante varios años, hospitalizaciones, conversaciones con especialistas y hasta tratamiento de electrochoques, la joven tomó la decisión de morir y lo anunció a través de una publicación en Instagram que ha sido borrada, pero alcanzó a ser citada por medios holandeses.

"Estuve pensando por un tiempo si debería o no compartir esto, pero decidí hacerlo de todos modos. El amor es dejar ir. Tal vez esto tome por sorpresa a algunos, dadas mis publicaciones sobre hospitalización, pero mis planes han estado ahí por un largo tiempo y no es impulsivo...", así empezaba su mensaje de despedida. "Iré directo al grano: en máximo 10 días moriré", anunció.

"Luego de años batallando y luchando, estoy exhausta. Realmente no he estado viva por tanto tiempo, sobrevivo, y ni siquiera eso. Yo respiro, pero ya no vivo", agregó.

"¿Cómo es posible que ella quiera morir?"

El año pasado sus papás se negaron a concederle el permiso para morir por medio de la eutanasia, algo que es legal en Holanda incluso para menores de edad entre los 12 y 16 años con el consentimiento de los padres.

"Ellos consideran que soy muy joven para morir. Creen que debo terminar primero mi tratamiento para el trauma y mi cerebro debe estar completamente desarrollado. Eso dura hasta tu cumpleaños 21. Eso me ha destrozado, porque no puedo esperar tanto", dijo la joven el año pasado en una entrevista con el diario local De Gelderlander.

Pothoven cumplió en diciembre los 17, la edad a partir de la cual un menor puede decidir por sí solo usar la eutanasia para acabar con su vida por una causa médica justificable y verificada por especialistas. Así que sin que nadie lo supiera, hizo averiguaciones en la 'Clínica para el final de la vida' sobre esta posibilidad, según informó el mismo medio. Allí le dijeron que no podía hacerlo.

A sus padres les tomó por sospresa que su hija estuviera considerando seriamente esa opción. Su madre no lo sabía, pero un día encontró una bolsa con cartas de despedida. "Estaba en shock. No entendíamos. Noa es dulce, hermosa, inteligente, sociable y siempre de buen humor. Cómo es posible que ella quiera morir?", dijo Lisette, mamá de la joven, a ese diario local.

"Nunca hemos recibido una respuesta real. Solo supimos que su vida ya no tenía sentido. Solo hace un año y medio hemos conocido los secretos que ha cargado con ella por todos estos años", contó la mujer y agregó que como padres querían que ella escogiera el camino de la vida.

Por su parte, su padre tenía la esperanza de que ella "viera luz en su vida de nuevo, tal vez se enamorara o aprendiera a descubrir que 'la vida vale la pena vivirla'".

Pero el pasado domingo la joven murió en la sala de su propia casa, donde pasó los últimos días despidiéndose de sus familiares y amigos. Aunque no está clara la manera como falleció y no se ha revelado la causa oficial de su muerte, se sabe que decidió dejar de comer y beber líquidos que la mantuvieran viva, como lo informó ella misma en su mensaje de despedida en redes sociales:

"He dejado de comer y beber por un buen tiempo ya y luego de muchas discusiones y evaluaciones, se decidió dejarme ir porque mi sufrimiento es insoportable. Esta es mi decisión y es final", explicó la joven.

La desinformación sobre el caso

No hay evidencias de que se le haya practicado la eutanasia, a pesar de que la noticia le ha dado la vuelta al mundo y algunos medios informaron que había sido un caso de eutanasia voluntaria. Este miércoles sus familiares aclararon que no fue así y pidieron respeto por su privacidad.

"Hay mucha desinformación en la prensa internacional sobre la trágica muerte de Noa. Sus amigos y familiares quieren que las personas sepan que ella no murió por eutanasia. Le pido a todos los medios respetar la privacidad de la familia de Noa y los dejen hacer su duelo en paz", escribió en Twitter Lisa Westerveld, vocera del Parlamento que conoció a la joven luego de que su caso salió a la luz por la entrevista en De Gelderlander.

Por la misma razón los padres de la chica se han negado a dar entrevistas a los medios. "Hemos decidido no aceptar ninguna solicitud de entrevista. Estamos en completo luto por Noa y no podemos en lo absoluto tener esta molestia de los medios. Tampoco queremos nada que ver con eso. Queremos paz", dijo este miércoles el papá, citado por la prensa local.

Con su libro 'Ganar o aprender', esta joven quería llamar la atención sobre la falta de ayuda para jóvenes vulnerables que están luchando por sus vidas. En Holanda no hay una institución donde los adolescentes como ella puedan acudir a pedir la ayuda psicológica y física que necesitan.

Por eso su madre Lisette ha dicho que su lectura debería ser obligatoria para los trabajadores sociales, pero también para los jueces de los niños y las municipalidades, que son responsables del cuidado de los jóvenes.

La parlamentaria Westerveld fue a despedirse el viernes pasado de la joven y expresó que "fue agradable verla de nuevo. También es muy irreal. Noa era increíblemente fuerte y muy abierta. Nunca la olvidaré". También advirtió que "continuaremos su lucha", pues es una de las promotoras de una campaña para mejorar el cuidado psiquiátrico que se ofrece a los adolescentes en el país.

Eutanasia y suicidio asistido, legales en Holanda

Holanda fue el primer país europeo en legalizar la eutanasia desde 2002. Allí es legal solicitar una eutanasia o un suicidio asistido al ser ciudadano residente del país, tras un análisis reflexivo y solo por una enfermedad irreversible, un paciente en fase terminal o un padecimiento insoportable.

La eutanasia, voluntaria o no, es el procedimiento en el que doctores terminan la vida de una persona y el suicidio asistido es cuando los pacientes se quitan la vida a través de medios proporcionados por los médicos. En ambos casos debe estar presente un doctor.

Otra de las condiciones es que la persona debe haber sido informada de la situación y del pronóstico, además de las opciones alternativas. El médico que vaya a practicar la eutanasia está obligado a consultar el caso con un compañero (o dos en el caso de que el sufrimiento sea psicológico), que tiene que emitir el correspondiente informe.

Después de un fuerte debate, en ese país la solicitud de eutanasia también la pueden hacer menores de edad entre los 12 y 16 años con el consentimiento de los padres y sin el consentimiento de ellos después de los 16.

Más de 6,500 personas terminaron con su vida usando la eutanasia en Holanda en 2017, de acuerdo con reportes.


Si tú o alguien cercano está pensando en suicidarse, puedes llamar en Estados Unidos a la National Suicide Prevention Lifeline al 1-800-273-8255.

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