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Coronavirus

¿Volverá el covid-19 después del verano? Esto dicen los epidemiólogos

Nada garantiza que se esfume del todo y, aun si las altas temperaturas redujeran su propagación, bien podría regresar como ocurrió con la gripe española de 1918, que experimentó una severa “segunda ola” tras aparecer.
23 Mar 2020 – 05:44 PM EDT

Todavía queda mucho por descubrir sobre el covid-19. No obstante, muchos expertos y epidemiólogos coinciden en algo: todo apunta a que llegó para quedarse. La idea de que una vez superada la pandemia, el SARS CoV-2 desaparezca por siempre es muy poco probable.

Hay cierto consenso sobre la posibilidad de que el covid-19 se convierta en una enfermedad endémica. “Ahora que está aquí, permanecerá con nosotros”, explica Nocholas Christakis, profesor de ciencias naturales de la Universidad de Yale en un hilo de Twitter donde aborda el tema y anticipando que “casi con seguridad” y -aunque sea prematuro hablar de ellas- vendrán otras olas.

“¿Podrá crecer a un punto en el que se apodere de la población lo suficiente como para ser estacional? La respuesta parece ser que sí”, dijo a Popular Science Mark Cameron, inmunólogo de Case Western Reserve de Cleveland.

“Sabemos que los virus respiratorios son especialmente difíciles de controlar, así que creo que es muy posible que esta epidemia termine con el virus convirtiéndose en endémico”, explica a Stat Amesh Adalja, experto en enfermedades infecciosas del Johns Hopkins Center for Health Security.

Ya otros cuatro coronavirus (el OC43, 229E, HKU1 o NL63) -que por lo general son “suaves” y causan un cuadro de resfriado común- son endémicos y estacionales, explica Adalja, en un post de su blog donde explora esta posibilidad.

Un mal precedente

Con la gripe española de 1918 la primavera fue mala, hubo menos enfermos en el verano lo que dio cierta sensación de seguridad y luego, en el invierno, la epidemia regresó y más feroz que antes. De repetirse este patrón con el covid-19, apenas estaríamos viendo la punta del iceberg ahora y es justamente lo que anticipan las escalofriantes proyecciones hechas por un equipo de científicos británicos del Imperial College.

Por eso, recomiendan que las medidas de mitigación e incluso de supresión se mantengan por un período sostenido que permita lograr el aplanamiento de la curva del que tanto se habla.


Pero incluso y cuando esto se logre, lo que daría pie a un brote más espaciado que alivie carga sobre el sistema de salud, no se podría bajar la guardia. Esto, asumiendo que las medidas de cuarentena funcionen y quizá también que se cumpla la hipótesis -por ahora no corroborada- de que -como ocurre con otros virus como el de la influenza e incluso otros coronavirus como el MERS- éste se propague con mayor dificultad en climas cálidos lo que permita un break durante el verano.

“La tentación es creer que ya pasamos lo peor. No podemos ceder ante ella. Será cuando haya que redoblar esfuerzos y prepararse para la tormenta. Habrá que equiparse, crear estrategias y prepararse. Si hacemos eso, cuando llegué el otoño estaremos preparados para el resurgir de la infección”, explica un reportaje de The Atlantic.

La vacuna estará lista entre 12 y 18 meses, en el mejor de los casos. Esa es una batalla de largo aliento y esa “segunda ola” y es casi inminente.

¿Estacional como la gripe?

Christakis explica que los picos en las epidemias tienen que ver con factores como la transmisión del patógeno entre grupos, otros factores sociales como cambios de comportamiento o congregaciones y clima. Por ejemplo, la influenza tiene una estacionalidad marcada: aunque puede darte en cualquier época del año, la cantidad de casos aumenta durante la llamada temporada de la gripe que -aunque más o menos larga- ocurre en la misma época del año, todos los años.

El experto no descarta que sea el caso del nuevo coronavirus. “Probablemente habrá olas del SARS CoV-2 y regresará al moverse entre los hemisferios N a S con las estaciones”, dice en su hilo de twitter.

Un paper publicado por epidemiológos sugiere que es probable que, después de la pandemia, haya brotes recurrentes durante el invierno del SARS-CoV-2.

¿Más feroz que antes?

¿Sería posible que el virus mute y sea más virulento en las olas subsiguientes? Posible, sí; probable, no demasiado.
Explica un reportaje de Stat que al igual que el SARS, el nuevo coronavirus tiene un sistema molecular que reduce su índice de mutación lo que hace que sea “mucho menor que el de la influenza o el VIH”, indica Michael Farzan de Scripps Research, quien en 2005 formó parte del equipo que identificó la estructura del SARS.

Esa configuración reduce las probabilidades de que, como en las películas, el virus mutara y se hiciera aún más letal.
Más probable sería que se atenuara, indica el experto. “Uno esperaría una ligera atenuación de la virulencia si el virus pasa a ser como la influenza estacional”.

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