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Coronavirus

Trabajó 28 años en una planta de alimentos soñando regresar a su pueblo, pero lo mató el coronavirus

El caso del mexicano Ramiro Valencia, quien trabajaba en una empacadora de carne de res y perdió la vida el 7 de mayo por el covid-19, no es único en Nebraska. Al menos tres empleados de esa industria fallecieron por la enfermedad y más de 1,000 están contagiados. Esto es el 16.5% del total de infecciones en todo el estado.
13 May 2020 – 01:48 PM EDT
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Ramiro Valencia falleció a causa del coronavirus el 7 de mayo de 2020. Trabajó casi 30 años en una planta de procesamiento de carne en Nebraska. Crédito: Suministrada/ Evangelina Valencia

Ramiro Valencia decía constantemente que su mayor anhelo era disfrutar su jubilación en La Cinta, su humilde rancho en Guanajuato. Ese fue su objetivo desde 1992, cuando emigró a Estados Unidos con su hermano menor. Este inmigrante mexicano vivió 28 años en un ambiente de campo muy parecido al de su tierra, en Sioux City, una pequeña ciudad en el noreste de Nebraska. Allí lo sepultaron este lunes.

Cuando recién llegó a EEUU, Ramiro encontró trabajo en una planta de procesamiento de carne de la empresa Tyson Foods en Dakota City y decidió quedarse un tiempo. Apenas ahorró lo suficiente volvió a México por su esposa y sus hijos. “Estaba muy contento en su trabajo, le gustó el lugar -aquí en Nebraska- y por eso se trajo a su familia”, contó a Univision Noticias su cuñada Evangelina Valencia.

“Siempre decía: ‘Ya nada más llego a tal edad y me voy a disfrutar mi casita que hice allá'. También le decía a su esposa: ‘Al rato nos vamos, mujer, que allá está mi mamá sola’”, recordó ella.

Este inmigrante mexicano jamás buscó otro empleo. Con el paso de los años Tyson Foods le fue ofreciendo mejores puestos, hasta que un día dejó las agotadoras líneas de producción y comenzó a trabajar en la lavandería de la planta. No faltó a su trabajo siquiera cuando surgió el primer caso de coronavirus, ni después de que falleció un empleado por esa enfermedad. Varios otros se ausentaron.

A Ramiro le surgieron malestares, pero pensaba que era por la limpieza de la fábrica. “Dijo: ‘Yo me siento como que me caló el químico’. Pero pasaron los días y ya no volvió a ir a trabajar. Fue al doctor, le dijeron que se hiciera la prueba del coronavirus y dio positivo”, relató su cuñada.


El 7 de abril, tres semanas después de que se sintió mal, Ramiro falleció. Tenía 57 años. Este lunes fue velado y sepultado en Dakota City. Su deseo era que lo enterraran en Guanajuato, pero sus familiares no quisieron que lo incineraran para trasladar sus restos a México (un requisito del gobierno de ese país). Fueron pocos amigos y se turnaron para despedirlo en la funeraria y el panteón.

Su viuda está contagiada del covid-19 y también es uno de los 4,300 empleados de Tyson Foods en Dakota City. “Uno no puede darle un abrazo de ánimo, ni nada. Solo por teléfono. Eso es lo más triste de esta situación”, lamenta Evangelina Valencia.

Según Valencia, la empresa no ha dado ni un centavo para el funeral del hombre que trabajó para ellos durante 28 largos años. Ni siquiera les ha llamado para darles el pésame. Esta familia ha tenido que abrir una cuenta en GoFundMe para cubrir los gastos del sepelio, colectando más de 7,500 dólares.

A través de un comunicado enviado a esta redacción, Liz Croston, vocera de Tyson Foods, comentó sobre la muerte de este inmigrante: “Estamos profundamente tristes por la pérdida de un miembro del equipo en nuestras instalaciones de Dakota City. Sus familiares y seres queridos están en nuestros pensamientos y oraciones”.

La portavoz subrayó que la prioridad de la empresa es la salud y la seguridad de su personal. Pero no mencionó si ofrecen ayuda económica a los deudos. “Estamos trabajando con los departamentos de salud locales para gestionar el impacto de esta pandemia en los miembros de nuestro equipo, sus familias y nuestras comunidades”, agregó Croston.

Más de 1,000 empleados contagiados en Nebraska

El caso de Ramiro no es único en Nebraska. El mismo día que falleció este mexicano, el gobernador Pete Ricketts dio las primeras cifras sobre trabajadores en plantas de alimentos y el covid-19. Esos números son inquietantes: hasta esa fecha había 1,005 casos, es decir, el 16.5% de los 6,771 contagios registrados en todo el estado. Se informó entonces que al menos tres empleados de procesadoras de carne han perdido la vida (no está claro si en este conteo se registró la muerte de Ramiro).

En Nebraska, los brotes han afectado a las comunidades de Grand Island, Omaha, Creta, Lexington, Madison, Dakota City y Schuyler, donde hay empacadoras de carne de pollo, res y cerdo de las empresas Tyson Foods, Smithfield, Cargill y JBS. Los latinos constituyen gran parte de sus nóminas.

Ninguna ha revelado cuántos de sus trabajadores se han contagiado o muerto por el virus. El gobernador Ricketts reconoció el jueves pasado que la base de datos del estado no es precisa, ya que estas compañías no han dado información sobre sus trabajadores. Además, él teme que algunos empleados tampoco han querido revelar en qué empresa laboran. “Algunas personas quizás dieron positivo y no dijeron que trabajan para esa planta", señaló el funcionario.

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La planta de carne que se convirtió en el mayor foco de coronavirus de EEUU, con cientos inmigrantes contagiados

El grupo Center for Rural Affairs de Nebraska cree que más trabajadores de esa industria han fallecido en todo el estado y reclama que estas compañías no han hecho lo suficiente para protegerlos.

“Desafortunadamente hemos visto varios fallecidos en las empacadoras”, dijo su organizadora Gladys Godínez, en una entrevista con Univision Noticias. “Los trabajadores tienen miedo porque un día ven a sus compañeros y al otro día, no”, agregó ella.

“Las plantas han dado pasos muy lentos y no muestran que haya seguridad para los trabajadores. Había casos (de covid-19) a mediados de marzo, pero no dieron mascarillas hasta el 15 de abril y pusieron divisores de plástico entre empleados en las líneas de producción hasta el 22 de abril”, reclamó.

La organización Center for Rural Affairs ha documentado distintas fallas en esta industria, incluyendo no comunicar oportunamente cuando un empleado está infectado, mantener sus itinerarios de comidas y descansos ignorando las medidas de distanciamiento social, y no ofrecer ayuda financiera para los familiares de quienes perdieron la vida por dicha enfermedad respitaroria.

“Varias familias de los fallecidos hacen cuentas en GoFundMe porque no tienen dinero para pagar los funerales”, lamentó Godínez, quien es hija de dos jubilados de empacadoras.

Las medidas de Tyson Foods

Al respecto, la empresa Tyson Foods afirmó que implementa distintas acciones para proteger la salud de su personal, como entregar cubrebocas, protectores faciales y realizar pruebas de coronavirus. Además, instaló dispositivos que detectan la temperatura de los trabajadores y la distancia entre ellos.

La compañía subrayó que está dispuesta a cerrar cualquier planta para realizar una limpieza profunda cuando sea necesario y que sus medidas “cumplen o exceden las pautas de las CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) y OSHA (Administración de Seguridad y Salud en el Trabajo).

Quienes resultaron contagiados, señala esta compañía, permanecen en licencia hasta que cumplan con los requisitos de las autoridades sanitarias para regresar al trabajo. Y afirmó que aumentaron la cobertura de discapacidad a corto plazo hasta el 30 de junio y pagando ahora el 90% del cheque normal.

La organizadora Godínez afirma que algunos empleados contagiados en Tyson Foods han regresado a trabajar apenas se sienten bien, porque les ofrecieron un bono diario de 30 dólares. “Están incentivando a las personas para volver a trabajar, estén enfermos o no. Vuelven inmediatamente después de sus dos semanas (de cuarentena) porque no pueden pagar la renta, la comida, sus billes (cuentas)”, lamentó.

Univision Noticias y varios medios de comunicación han informado sobre los brotes de coronavirus en las plantas de alimentos en distintos estados, una situación que mantiene encendidas las alarmas.

El Sindicato Internacional de Trabajadores de Alimentos y Comercios (UFCW) advierte que al menos 30 trabajadores murieron y otros 10,000 han sido infectados o expuestos al covid-19. La semana pasada, la unión dijo que le preocupaba la reapertura de 14 plantas de procesamiento de carne bajo una reciente orden ejecutiva del presidente Donald Trump.

La consideró una “medida imprudente que pondrá en riesgo la vida de los estadounidenses y la seguridad a largo plazo del suministro de alimentos de nuestro país". El sindicato reclama que ni la administración Trump, ni las compañías, han establecido normas de seguridad para los trabajadores.

De acuerdo con el UFCW, al menos 30 plantas han cerrado en algún momento en los últimos dos meses, afectando a más de 45,000 empleados. Teme que esto redujo la producción de carne de cerdo un 40% y la de res un 25%.

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