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Coronavirus

No subestimes los contagios leves de covid-19: crece la evidencia sobre el riesgo de secuelas a largo plazo

Anthony Fauci alertó esta semana sobre una gran proporción de personas jóvenes no hospitalizadas que, tras 'recuperarse' de la enfermedad, enfrentan cardiopatías y otros problemas de salud. Quizá llegó la hora de repensar lo que se entiende por casos leves, advierten algunos expertos.
21 Ago 2020 – 12:28 PM EDT
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Sandra Cabreras se ejercita en una bicicleta en el primer gimnasio para sobrevivientes del coronavirus en el Departamento de Rehabilitación Cardiológica de Génova. Después de "recuperarse", sufre de fatiga extrema. Crédito: Marco Di Lauro/Getty Images

A aquellos que se consuelan en la idea de que el 80% de los casos del covid-19 son leves y que la mayoría de las personas se recupera satisfactoriamente sin contratiempos, el asesor de la Casa Blanca durante la pandemia, Anthony Fauci, les tiene un mensaje: no se confíen.

Creciente evidencia médica asoma una perturbadora posibilidad: aun cuando no se requiera hospitalización o intervenciones médicas iniciales, hay el riesgo de sufrir secuelas a largo plazo.

“Debemos tener cuidado cuando decimos: ‘Las personas jóvenes que no son hospitalizadas están bien; dejemos que se infecten’. No. No está bien”, recalcó Fauci esta semana en una conferencia para la Asociación Estadounidense de Microbiología.

“En individuos que son jóvenes y no requieren hospitalización, pero sí enferman y tienen síntomas que los llevan a estar en cama durante una semana o dos o tres y luego mejoran, aunque eliminan el virus, algunos tienen síntomas residuales por semanas o a veces meses”, explicó el experto en enfermedades infecciosas.

En chequeos médicos posteriores de “personas que supuestamente se recuperaron del covid-19” se está viendo una “sustancial alta proporción de anormalidades cardiovasculares, evidencia de miocarditis en resonancias magnéticas y emergencia de cardiopatías emergentes”, indicó.

Un dato que acompaña una sombría predicción: “Garantizo que, si tenemos esta conversación nuevamente en seis meses o un año, estaremos revisando la literatura y hablando de los efectos a largo plazo de los pacientes no hospitalizados”.

60 de 100 pacientes analizados en un pequeño estudio observacional hecho en Alemania y publicado en JAMA tuvieron algún grado de inflamación coronaria tras recuperarse del covid-19. 65% de ellos no requirió hospitalización durante la fase aguda de la enfermedad.

“Nuestros hallazgos revelan que hay afectación significativa cardiaca independientemente de la severidad de la presentación original de la enfermedad y que persiste más allá de la fase aguda”, se lee en las conclusiones.

Muchos médicos y pacientes lo constatan. En declaraciones recogidas dentro de un artículo de opinión publicado en el diario británico The Guardian, Christopher Keller, profesor de neurocirugía del hospital Mount Sinai en Nueva York advierte que han visto accidentes cerebrovasculares severos en pacientes de hasta 30 años que tuvieron síntomas leves o incluso inexistentes.

“Lo que me preocupan son los efectos a largo plazo, obviamente en personas que han sido hospitalizadas, pero creo que definitivamente es momento de comprender las secuelas a largo plazo para aquellos individuos que nunca fueron hospitalizados. Además, son jóvenes. No estamos hablando únicamente de personas mayores, sino de gente que está en sus treintas”, dice a StatNews, Lena Al-Harthi, jefe del Departamento de Microbiología e Inmunidad del Rush Medical College, quien alerta sobre otro tipo de secuelas asociadas al covid-19: efectos neurológicos.

Explica que, partes del virus (no virus activos per se) pueden desatar una respuesta inflamatoria en el cerebro. “Si tienes niveles descontrolados de inflamación, eso conlleva a toxicidad y desregulación”.

De hecho, abundan los reportes de estos efectos neurológicos que van desde la llamada covid-fog (confusión, dificultad para concentrarse), fatiga crónica, dolores de cabeza, cambios de temperamento, insomnio, depresión, ansiedad entre otros, hasta otros más complejos como encefalitis.

“Diríamos que quizás entre 30% y 50% de las personas con infecciones que tuvieron manifestaciones clínicas, tendrá algún tipo de problema de salud mental. Eso podría ser ansiedad o depresión, pero también otros menos específicos como fatiga, problemas de sueño, dificultad para caminar, sensación generalizada de no estar plenamente recuperado en término de habilidades físicas, académicas o ocupacionales”, explica a StatNews Teodor Postolache, profesor de psiquiatría de la Universidad de Maryland.

“Esto va a convertirse en una enfermedad crónica”

“No se trata únicamente de un problema agudo. Esto va a convertirse en una enfermedad crónica”, insiste a StatNews Wes Ely, neumólogo y médico de atención crítica de la Universidad de Vanderbilt.

Ya muchos centros de terapias y atención ambulatoria están copados por la gran cantidad de ‘sobrevivientes’ de covid-19 que requieren sus servicios, reporta Science Magazine.

No sería la primera vez que un virus está asociado a problemas de salud a largo plazo. Algo similar ocurrió con otro coronavirus, el SARS, durante la epidemia de 2003-2003, en el que un grupo de sobrevivientes desarrollaron lo que se conoce como síndrome posviral. Algo muy distinto de lo que se ve con la gripe, con la que la mayoría de las personas se recupera y sigue adelante sin problemas asociados.

Científicos aun intentan comprender el porqué de esas secuelas y su permanencia en el tiempo. “No tenemos una amplia idea de lo que ocurre después de la enfermedad inicial”, dice a Healthline, Steven Deeks, investigador de la Universidad de California, quien dirige un estudio que busca justamente indagar en las respuestas a esas preguntas.

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El coronavirus podría dejar secuelas a largo en plazo en pacientes recuperados, según expertos


Reclutarán a 300 voluntarios que hayan tenido síntomas leves y los seguirán durante los próximos dos años.

Una iniciativa llamada Patient Led Reserach que nació canal de Slack llamado The Body Politic ya es vivo ejemplo de la estela que puede dejar el covid-19 en las personas que no necesariamente sufren una infección grave.

Fue fundado por Fiona Lowenstein, mujer de 26 años que, desde que enfermó en marzo, no ha vuelto a ser la misma. “Tenía diarrea cada vez que comía, perdí mucho peso lo que me debilitó, mucha fatiga, dolores de cabeza, pérdida del olfato”, relata en un artículo en el New York Times. Síntomas que van y vienen desde entonces.

Preguntándose si había otros más como ella, creó ese espacio que cuenta con 5,000 miembros -de los cuales la mayoría no requirió hospitalización y son menores de 50 años- que presentan algún tipo de malestar persistente luego de que la infección inicial pasó.

Para mí y para la mayoría de la gente, la definición de ‘leve’ que daban la OMS y otras autoridades, significaba que cualquier persona que no fuera hospitalizada iba a simplemente tener un pequeño resfriado que podía atenderse en casa (…) Desde mi punto de vista esta narrativa ha sido perjudicial y ha confundido al público. Prohíbe a la gente de tener en cuenta información relevante al decidir sus niveles personales de riesgo”, dice Lowenstein, vía The Guardian.

“Solía ir al gimnasio tres veces por semana. Ahora mi actividad física es ir del sofá a la cocina”, cuenta a Science Magazine, Athena Akrami, mujer de 38 años que no ha vuelto a ser la misma desde que enfermó en marzo. “Todo el mundo habla de una situación binaria: o tienes una enfermedad suave y te recuperas rápidamente o te enfermas mucho y terminas en la unidad de cuidados intensivos”, dice. No ha sido su caso, ni el de muchos otros.

Una encuesta hecha en Holanda a más de 1,600 pacientes con covid-19 que reportaban síntomas de largo plazo, 88% reportó fatiga intensa, 75% dificultad respiratoria persistente, 45% dolor en el pecho, 91% de ellos no requirió hospitalización.

En pocas palabras: no se puede subestimar al nuevo coronavirus. “Aunque suene atemorizante, necesitamos un poco de eso ahora”, insiste a Science Magazine Akiko Iwasaki, profesora de inmunobiología de la Universidad de Yale. “Una vez que la enfermedad se establece, es muy difícil retroceder”.

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