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Coronavirus

Los héroes de la pandemia: “Si el mundo está ardiendo, yo siento que tengo que ayudar a apagar el fuego”

Aunque solo 9.6% de la población de Carolina del Norte es latina, en el pico de la pandemia representaron casi la mitad de los casos positivos de covid-19 en ese estado. A falta de apoyo estatal y federal, un grupo de doctoras hispanas y organizaciones lideran la lucha para que la comunidad tenga acceso a las pruebas de descarte y atención médica. (Read in English)
24 Sep 2020 – 11:33 AM EDT
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Un jueves por la noche del mes de julio, Viviana Martínez-Bianchi estaba bajo una llovizna afuera de la clínica de salud comunitaria de Holton en Durham, Carolina del Norte, mientras una larga fila de autos avanzaba lentamente hacia ella. Con una bata de médico azul y un protector facial de plástico empañado por las gotas de lluvia, la médico de familia procesaba pruebas de covid-19 y examinaba a los pacientes a través de las ventanas de sus autos junto a otros médicos de la Universidad de Duke. La doctora se acercó a un niño que se movía en el regazo de su padre. El niño miró con ojos húmedos el largo bastoncillo de algodón y gritó.

"No te preocupes, ya casi termino", dijo mientras le ponía el algodón en la nariz.

"La doctora Viviana" se ha convertido rápidamente en un nombre conocido entre las familias latinas de Carolina del Norte. Durante meses, la médico argentina, de cabello largo entrecano y mirada amable, ha aparecido en videos de redes sociales y segmentos de noticias en la televisión en español para aconsejar a los miembros de la comunidad que usen máscaras, se laven las manos y mantengan seis pies de distancia con otras personas.

"El covid-19 es prevenible y todos pueden reducir el riesgo de contraer y propagar este virus que es altamente contagioso", dijo en mayo en un video patrocinado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Carolina del Norte (NCDHHS), que fue publicado en español y en inglés.

Aunque Martínez-Bianchi ha prestado servicio a la comunidad durante 14 años, su trabajo ahora es más importante que nunca. En todo el país, el covid-19 tiene un impacto desproporcionado entre los latinos debido a una confluencia de factores, como las disparidades económicas y de salud, que afectan particularmente a los inmigrantes latinoamericanos. Gran parte de la población de inmigrantes latinos trabaja en ocupaciones que se consideran esenciales, como la construcción y la limpieza doméstica. Según un informe reciente, el 38% de los trabajadores latinos con salarios bajos en Estados Unidos carecen de seguro médico.

En Carolina del Norte, la gravedad del impacto de esas disparidades es evidente en la data sobre covid-19. Cuando la cantidad de contagios de coronavirus alcanzó su punto máximo en junio, casi la mitad de los casos en el estado eran latinos (en los casos en los que se conocía el origen étnico), a pesar de que el grupo representa solo el 9,6 por ciento de la población total. A principios de septiembre, la tasa de latinos que dieron positivo al virus en Carolina del Norte era del 35 por ciento de los casos, mucho más alta que cualquier otro grupo. La única muerte infantil relacionada con el coronavirus en Carolina del Norte fue una niña de ocho años, cuyo padre inmigrante mexicano es un trabajador esencial en la construcción.


“No se pensó en los focos vulnerables de gente que vive en situaciones de máxima vulnerabilidad”, dijo Martínez-Bianchi a Univision / Enlace Latino NC en una entrevista en julio. "Ni en nuestra ciudad, ni en nuestro estado, ni en el país entero".

Al comienzo de la pandemia, Martínez-Bianchi y un grupo pequeño de doctoras y profesionales médicos latinos en Carolina del Norte formaron una coalición para aplanar la curva de contagio dentro de la comunidad latina del estado. Se llaman a sí mismos el Equipo Latinx de Defensa y Red Interdisciplinaria para el covid-19, conocido como LATIN-19.

El núcleo principal de LATIN-19 incluye a Gabriela Maradiaga-Panayotti, una pediatra de Honduras; Leonor Corsino, endocrinóloga de la República Dominicana; y Rosa González-Guarda, una enfermera cubanoamericana y profesora de enfermería originaria de Miami. El grupo ha crecido con la inclusión de más médicos y enfermeras, así como representantes de escuelas públicas y del gobierno local. En las reuniones semanales por Zoom, que están abiertas al público y con frecuencia cuentan con organizadores de la comunidad latina, decenas de personas hablan sobre sus preocupaciones. Los participantes se comprometen a colaborar más allá de los límites de cada condado, incorporan las buenas prácticas de los demás en sus clínicas y actúan como una red para ayudar a los grupos de ayuda mutua a encontrar fuentes de financiamiento. LATIN-19 también ha enviado cartas al gobernador con inquietudes y demandas, que van desde más centros de prueba hasta mayor protección para los trabajadores de plantas procesadoras de carne y aves de corral.

Y han logrado avances. Si bien todavía es demasiado pronto para analizar los datos en detalle, la gran visibilidad de LATIN-19 parece haber ayudado a reducir las cifras entre los latinos en un estado del sur que lucha contra el coronavirus. Sin lugar a dudas, los esfuerzos del grupo brindan apoyo y solidaridad a una comunidad que a menudo se siente ignorada.

“Como clínicos generalistas tenemos la oportunidad de tener una voz mayor", dijo Martínez-Bianchi. “Trabajamos ayudando al departamento de salud, haciendo activismo comunitario. Y eso a mí me enorgullece muchísimo”.

El momento decisivo


En agosto de 2019, horas después de que un hombre blanco abriera fuego en un Walmart en El Paso, Texas, y matara 22 personas, la nación supo que el atacante había escrito un manifiesto donde explicaba que su objetivo era matar mexicanos. La masacre envió un tormentoso mensaje de miedo a las comunidades latinas en todo el país.

A casi 2,000 millas de distancia, en Durham, Maradiaga-Panayotti pensó en sus pacientes, familias inmigrantes que viven y trabajan en el sur, y que a menudo se sienten más cómodas al expresar sus historias y emociones en su idioma nativo, el español. La doctora consideró el impacto peligroso, y a veces trágico, de las crecientes posturas antiinmigrante, y se preguntó qué podía hacer como profesional de la salud para mejorar la vida de los latinos.

Ese día se acercó a algunas de sus colegas latinas. La reunión que tuvieron unas semanas después sentó las bases de lo que luego se convertiría en LATIN-19.

Las médicos dialogaron sobre las necesidades de su comunidad, e incluso se reunieron con una organización latina local sin fines de lucro en septiembre de 2019 para iniciar conversaciones sobre cómo podría ser la atención médica comunitaria integral. A principios de marzo, Martínez-Bianchi y Maradiaga-Panayotti formaron oficialmente LATIN-19. La primera reunión del grupo fue el 18 de marzo.

“Nunca había existido una colaboración formal entre profesionales médicos de habla hispana a nivel comunitario”, dijo Martínez-Bianchi sobre el grupo. "Sabíamos que la pandemia afectaría de manera desproporcionada a la comunidad latina".

Sin acceso a pruebas gratuitas ni información en español al principio de la pandemia, los latinos no tenían forma de saber si estaban enfermos. En junio, el 77 por ciento de los residentes del condado de Durham que dio positivo al covid-19 eran latinos, aunque representan solo el 14 por ciento de la población.


Martínez-Bianchi describe el verano como un "espacio de ebullición", y dijo que ella y sus colegas sabían que "si no nos cuidábamos se iba a desbordar el sistema".

LATIN-19 se acercó al NCDHHS en junio a través de una carta enviada formalmente, donde afirmaban que "la pandemia de covid-19 revela y amplifica las profundas desigualdades que ponen en riesgo a las comunidades latinas en múltiples frentes".

La carta también expresó la existencia de "un retraso en la comunicación precisa y oportuna de información vital en idiomas accesibles y con mensajes culturalmente relevantes, como la mitigación de riesgo en hogares multigeneracionales".

Unos días después, el 10 de junio, el grupo estaba en una reunión con la Secretaria de NCDHHS, Mandy Cohen, y otras partes interesadas. En la llamada, la concejal de la ciudad de Durham, Javiera Caballero, exigió una declaración de la oficina del gobernador: “un reconocimiento de que nos pillaron desprevenidos. Perdimos tiempo muy valioso que va a costar vidas".

Pablo Friedmann, miembro de LATIN-19 que trabaja en las Escuelas Públicas de Durham, destacó la importancia de divulgar datos demográficos.

"Va a morir gente si eso no sale a la luz", dijo. "No podemos escondernos detrás de la excusa de la privacidad cuando hay docenas de brotes".

Ese día, Cohen reconoció ampliamente las deficiencias, como el no haber reportado las tasas de infección en las comunidades latinas y la falta de comunicación con las comunidades más necesitadas. Cohen se comprometió a priorizar la comunidad.

En una entrevista con Univision/Enlace Latino NC, Cohen dijo que era la primera vez que el departamento de salud pública del estado colaboraba "tan profundamente" con organizaciones latinas.

La colaboración ocurrió luego de que algunos políticos de todo el estado expresaron abiertamente hostilidad hacia los latinos. En julio, el senador estadounidense Tom Tillis (R-N.C.) culpó a los latinos por las altas tasas de infección en el estado. Durante una reunión de ayuntamiento virtual, proclamó, sin evidencia alguna: “nos preocupa que en la población hispana hemos visto un cumplimiento menos consistente del distanciamiento social y el uso de una máscara”.

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La visibilidad de LATIN-19 ha sido crucial para tender puentes.

Rodney Jenkins, director del Departamento de Salud Pública del Condado de Durham, dijo que las conversaciones con LATIN-19 fueron esenciales para establecer confianza con la comunidad. Muchos funcionarios públicos saben que los inmigrantes latinos, especialmente aquellos que están indocumentados, dudan en ir a centros de salud administrados por el gobierno, y también de brindar información sobre dónde viven por temor a ingresar a una base de datos que los pondría en el radar de ICE.

“El grupo LATIN-19 fue fundamental para ayudarnos a conectar y para comunicarnos con la población latinx, para reducir el miedo”, dijo Jenkins. La mención de "gobierno", dijo, a menudo causa "dudas" entre los inmigrantes.

Después de la llamada, el NCDHHS le pidió a Martínez-Bianchi que asesorara al departamento a abordar las disparidades de salud de la comunidad latina y generar confianza. Desde entonces, ha ofrecido su tiempo como voluntaria, y trabaja 90 horas a la semana además de su función como doctora, en reuniones con NCDHHS, aparece en videos educativos y habla en conferencias de prensa. El departamento la contrató recientemente a tiempo parcial como asesora médica hispana/ Latinx.

“Fue una sorpresa quizás en encontrar un espacio tan abierto a escucharnos”, dijo Martínez-Bianchi a Univision / Enlace Latino NC.

La ayuda comunitaria, “indispensable” para los latinos


Afuera de un supermercado Compare Foods en Avondale Road en Durham, un grupo de mujeres inmigrantes voluntarias vende alimentos al menos una vez al mes, con el objetivo de recaudar fondos para miembros de la comunidad que lo necesiten.

El organizador comunitario de inmigrantes Ivan Almonte comenzó a planear estos eventos de recaudación de fondos a principios de junio, tras recibir una llamada de la familia de una mujer que murió debido a causas relacionadas con el coronavirus.

En el evento en junio, las pupusas crujían en una parrilla y unos adolescentes pelaban maíz, mientras la gente instalaba tanques de propano y dibujaba carteles de colores, para recaudar dinero mientras celebraban la vida de una mujer que muchos de ellos no conocían personalmente. El afligido esposo de la mujer, don Jerónimo, agradeció el apoyo de la multitud, por un altavoz. La venta de alimentos recaudó 3,000 dólares para la familia.

Los organizadores, que se autodenominan “ La Semilla”, han apoyado durante mucho tiempo a las familias inmigrantes, incluidas aquellas que dejan atrás personas deportadas. Durante la pandemia, La Semilla ha recaudado miles de dólares para familias latinas.

En julio, LATIN-19 comenzó a invitar a La Semilla y otros grupos comunitarios de inmigrantes para hablar en reuniones semanales, donde tienen la oportunidad de explicar a los médicos y representantes del departamento de salud de condados de todo el estado, las realidades que enfrenta la comunidad.

Almonte le dijo a Univision/Enlace Latino NC que la falta de apoyo por parte del estado ha sido "una vergüenza".

“Pero el apoyo de la propia comunidad es indispensable”, dijo.

Según Almonte, muchos latinos no confían en los hospitales ni en los médicos. Almonte compartió historias con LATIN-19 de pacientes que murieron y sus familias no fueron notificadas durante días.

En entrevistas con miembros de la comunidad, varios latinos le dijeron a Univision / Enlace Latino NC que temen ir al hospital si presentan síntomas de coronavirus. Otros han dicho que recibieron mala atención, a menudo sin un intérprete de español.

Martínez-Bianchi también describió un encuentro con una familia que le dijo que estaban aterrorizados de estar en un hospital y de que los separaran de sus hijos, de la misma manera que temían la separación de sus familias en la frontera o ser sacados de sus hogares por ICE.

La doctora dijo que alienta a las familias a desarrollar un plan de emergencia para el coronavirus de la misma manera que se prepararían para el peor de los casos de inmigración.

"En ese caso si el covid me lleva al hospital, ¿quién va a cuidar a mis niños?", expresó. “Si no hay otros familiares, un vecino, un amigo. Que todos tengan los números de teléfonos, que los niños tengan número de teléfonos en su ropa".

Los latinos también informan haber sido dados de alta del hospital demasiado rápido, lo que ha tenido consecuencias devastadoras. En un caso, una enfermera de emergencia trató de dar de alta a un paciente de habla hispana sin revisar adecuadamente sus signos vitales ni hacerle una prueba de covid-19. Llamó a su hijo de habla inglesa, quien abogó por su padre y se negó a recogerlo, sabiendo que estaba demasiado enfermo. Tenía razón: su padre acabó en respiración artificial en la Unidad de Cuidados Intensivos y no fue enviado a casa hasta 16 días después.

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"Esto es real": una familia latina lucha por su derecho a atención médica


Según Almonte, las consecuencias económicas de la pandemia son tan preocupantes como los riesgos para la salud; muchas personas de esta comunidad no pueden pagar la renta ni las facturas telefónicas después de perder sus trabajos.

La Semilla comenzó a distribuir alimentos en parques de casas móviles y estacionamientos de iglesias en todo Durham y Raleigh, al comienzo de la pandemia. Según el pastor y organizador comunitario Edgar Vergara, el grupo distribuye entre 600 y 800 cajas de productos y otros alimentos a las familias cada semana. Vergara estima que han repartido al menos 30.000 libras de comida desde el inicio de la pandemia.

Martínez-Bianchi siempre supo de la resiliencia en su comunidad. Pero hizo falta una visita de fin de semana al sitio de distribución de La Semilla en el estacionamiento de una iglesia de Durham para recordarle las formas en que los inmigrantes se han ayudado entre sí por años, especialmente cuando se enfrentan a obstáculos inconcebibles. Martínez-Bianchi vio cómo los autos se detenían con los baúles abiertos, para que miembros de La Semilla los llenaran con enormes cajas de comida fresca.

Esa mañana de sábado, en medio del peso de las estadísticas y los pacientes enfermos, la doctora observó la esperanza en acción.

“El experto de lo que está viviendo la comunidad es el miembro de la comunidad”, agregó. "Es tremendamente importante que escuchemos la voz de la comunidad, así como a la vez desde mi espacio de privilegio como doctora en una universidad poder llegar a traer recursos a esta comunidad que tanto los necesita".

Las alianzas comunitarias forjan el futuro


De vuelta al centro de pruebas de covid-19 en Holton, la lluvia aumentó a medida que se acercaba la noche. Cuando Martínez-Bianchi examinó a uno de los últimos pacientes en la fila, este le dio un paraguas, y le agradeció en español antes de irse.

"¡¿No es lindo esto?!" dijo ella con una sonrisa.

Mientras tanto, los trabajadores de la salud siguieron el ejemplo de La Semilla y ofrecieron cajas de productos frescos y otros comestibles por las ventanas de los autos. Teniendo en cuenta que la necesidad de aislarse a sí mismos implica que muchos latinos falten al trabajo, LATIN-19 ha hecho de las donaciones de alimentos una prioridad en muchos sitios comunitarios de pruebas de covid-19 en Durham.


En julio, el NCDHHS y los departamentos de salud de los condados comenzaron a asociarse con organizaciones de salud para abrir más centros de pruebas gratuitas en comunidades donde los residentes de bajos ingresos pudieran caminar para hacerse la prueba. Lo ideal, dijo Martínez-Bianchi, es que se creen más centros de prueba móviles que viajen por todo el estado.

La tasa de casos positivos de covid-19 y hospitalizaciones continúa bajando en el estado lentamente.

Jenkins, director del Departamento de Salud de Durham, dijo que LATIN-19 ha sido fundamental para ayudar a establecer centros de prueba.

"Creo que la creación del centro de Holton fue el catalizador para bajar las cifras (de contagio)", dijo.

Pero los médicos saben que el trabajo no ha terminado. En los códigos postales donde vive y trabaja un número creciente de latinos, las cifras se han mantenido en su mayoría estables. Esto incluye los condados rurales donde granjas, plantas procesadoras de carne y aves emplean en su mayoría a trabajadores latinos. A pesar de las demandas de los trabajadores y activistas, incluidos los miembros de LATIN-19, NCDHHS no ha presionado para que se realicen más pruebas en estos lugares de trabajo.

En agosto, el NCDHHS empleó fondos de la Ley federal CARES para enviar a más de 300 trabajadores de salud comunitarios a trabajar en 50 condados de Carolina del Norte donde había muchos de casos de covid-19, incluido Durham. Se proyecta que la iniciativa termine en diciembre con posibilidad de extenderse, según NCDHHS.

El departamento también priorizó la contratación de más rastreadores de contacto bilingües. En junio, solo 19 de 152 rastreadores de contacto se identificaron como hispanos/ latinos. Hasta el 16 de septiembre, la cantidad total de rastreadores de contactos aumentó a 889, de los cuales 360, el 41 por ciento, son hispanos/ latinos. Según la portavoz de NCDHHS, Amy Ellis, la empresa a cargo de la contratación de rastreadores de contactos, Community Care of North Carolina, ha contratado ahora a 447 empleados de habla hispana. El rastreo de contactos ha llevado a tasas mucho más altas de pruebas, especialmente en la comunidad latina.

En una entrevista con Univision / Enlace Latino NC, Cohen reconoció que el impacto desigual de la pandemia en la comunidad latina se debe a décadas y siglos de racismo e inequidades sistémicas.

“Creo que es increíblemente difícil hacer este trabajo en este momento porque creo que la desconfianza, particularmente hacia el gobierno, está comprensiblemente en un punto muy alto, particularmente entre la comunidad latina/ hispana, con todo lo que está sucediendo con la inmigración, y con la injusticia racial”, dijo Cohen.


“Cuando se piensa en la necesidad de que haya confianza para poder responder a una crisis, pero hay un déficit de esa confianza, la solución es unirse a personas que sí tienen la confianza de las comunidades, que están integradas a esas comunidades, que pueden hablar con las personas y que comprenden sus circunstancias de una manera mucho más orgánica y natural”.

Esas comunidades son exactamente las que LATIN-19 ha traído a la conversación. Vergara, el pastor, dijo que La Semilla pronto se asociará con Martínez-Bianchi para capacitar a los promotores o trabajadores comunitarios de salud voluntarios sobre cómo usar correctamente el PPE. Tanto él como Almonte han hablado con la red LATIN-19, para enfatizar que los latinos deben seguir siendo una prioridad para los funcionarios de salud pública más allá de la pandemia.

“No solo que se interprete lo que dice la Secretaria Cohen”, dijo Vergara sobre Martínez-Bianchi. “Ellos [LATIN-19] están amplificando la voz de la comunidad misma”.

Por eso Martínez-Bianchi afirma que no planea detenerse por ahora.

"Si el mundo está ardiendo, yo siento que tengo que ayudar a apagar el fuego", dijo.

Este artículo y los videos fueron publicados en una colaboración entre Univision Digital y Enlace Latino NC. Este proyecto contó con el apoyo del Center for Documentary Studies y Duke Office of Durham and Community Affairs de Duke University.


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