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Medicina y Farmacia

Fármacos contra dolencias comunes podrían incrementar el riesgo de demencia, según estudio

El consumo continuado de medicamentos anticolinérgicos, que se utilizan para tratar enfermedades extendidas, desde la incontinencia a la depresión, Parkinson o alergias, incrementa en un 50% las probabilidades de padecer demencia, según un estudio que confirma investigaciones que ya habían establecido este vínculo con anterioridad.
25 Jun 2019 – 2:23 PM EDT

Un nuevo estudio alerta sobre la posibilidad de que determinados fármacos que se toman con frecuencia para dolencias comunes pueden aumentar el riesgo de padecer demencia.

La investigación, publicada en el diario científico JAMA Internal Medicine esta semana, indica que se produjo un incremento de un 50% de probabilidades de padecer la enfermedad entre aquellos que tomaron un fármaco anticolinérgico durante tres o más años.

El vínculo es más acusado con ciertos tipos de fármacos anticolinérgicos como los antidepresivos, antisicóticos, antiepilépticos y ciertos fármacos para tratamientos para la vejiga.

“El estudio es importante porque refuerza las pruebas anteriores que mostraban que los fármacos anticolinérgicos fuertes se vinculan a largo plazo con el riesgo de padecer demencia”, dijo Carol Coupland, profesora de la Universidad de Nottingham, en Reino Unido, y directora del estudio.

Se trata de un estudio observacional, advirtió Coupland, lo que significa que se puede establecer una asociación pero no una relación causa-efecto entre los dos factores.

Sin embargo, la investigadora dijo que es importante que los médicos estén al tanto de esta investigación a la hora de recetar estos medicamentos. Coupland también dijo que las personas que están en tratamientos con estos fármacos no deben dejarlos sin consultar con sus médicos.

En el estudio, que se llevó a cabo entre 2004 y 2016, participaron más de 284,000 adultos en Reino Unido de 55 o más años.

“Se necesitan investigaciones adicionales para clarificar si los fármacos anticolinérgicos realmente representan un riesgo reversible para la demencia”, señalan los expertos en el editorial publicado conjuntamente con el estudio. Los expertos también creen que es necesario evaluar los daños potenciales tras la retirada de estos fármacos, como el empeoramiento de los síntomas de la depresión, la incontinencia o el dolor.

La demencia afecta a unos 50 millones de personas en el mundo, y cada año se suman unos 10 millones de casos. Esta cifra se triplicará en 2050, según las estimaciones de la OMS, que indica que es una causa principal de dependencia y discapacidad entre los adultos mayores que puede destrozar las vidas de las personas afectadas, sus cuidadores y familiares.

Aunque no hay cura para la demencia, un estilo de vida que incluya actividad física, buena nutrición y que evite el tabaco y el consumo excesivo de alcohol puede contribuir en gran medida al retraso del deterioro cognitivo, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, que emitió en mayo el primer informe con directrices claras sobre qué es efectivo (y qué no) contra la demencia.

El informe, titulado 'Reducción del riesgo de declive cognitivo y demencia', también se refería al tratamiento para la hipertensión, el colesterol alto y la diabetes como un elemento efectivo para retrasar la demencia. Por otra parte, la OMS tacha de inefectivas las vitaminas como la B y los suplementos como Omega-3 y antioxidantes.

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