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Coronavirus

El sueño en tiempos del coronavirus: escaso y plagado de pesadillas

El coronavirus invade desde un tiempo las 24 horas del día en buena parte del planeta, así que no es de extrañar que también se cuele en nuestras noches en forma de sueños extraños y pesadillas. Por no hablar del insomnio espoleado por la ansiedad, la falta de rutinas, ejercicio y vida social.
27 Abr 2020 – 11:55 PM EDT

Muchos de nosotros hemos deseado que alguien nos pellizque para despertar de lo que parece ya una eterna pesadilla. La frontera entre el sueño y la vigilia es tan difusa estos días como un papel de fumar, y en este contexto ha florecido lo que parece ser una ola colectiva de sueños extraños.

En las redes sociales, el termómetro que con más frecuencia utilizamos para comprender lo que pasa a nuestro alrededor últimamente, la pregunta “¿Por qué estoy teniendo sueños extraños últimamente?” se extiende como la pólvora. En Google query, otra forma de tomar el pulso a lo que nos pasa, esta pregunta se ha multiplicado en las últimas semanas. Hay hasta un blog, llamado “I Dream of Covid” donde quien lo desee puede describir lo que soñó.

Presentadores televisivos y otros personajes públicos en Texas, Connecticut, North Carolina, Washington, Wisconsin o New York abundan en este tema en sus páginas de Facebook, igual que medios como The Los Angeles Times, The Cut o Vice, entre otros muchos.

Los sueños los tenemos siempre, por supuesto. ¿Pero por qué ahora resultan más alarmantes? La vida se ha teñido de un color cinematográfico que para el que todavía no tenemos una narrativa precisa. Aislados en casa, y sin las rutinas y los horarios que ayudan al cerebro a ubicarse es fácil perder la noción del tiempo, y que las horas se desdibujen. Además, el metabolismo puede haberse ralentizado por la falta de ejercicio, lo que repercute directamente en la forma en que dormimos y en la calidad del descanso. Las calles vacías adquieren una sensación de irrealidad, lo mismo que los espacios públicos con gentes con mascarillas y guantes. Por no hablar de familiares fallecidos o enfermos, trabajos perdidos, y la retahíla de efectos colaterales de la covid-19.


Deirdre Barrett, psicóloga de la Harvard Medical School, confirma que mucha gente está teniendo “ una tonelada de sueños con bichos”. Barrett creó un sondeo público hace unas semanas para recoger datos sobre los sueños durante la pandemia. Los peligros y las amenazas que son difíciles de visualizar, como los miedos abstractos, o las amenazas invisibles como el gas venenoso, a menudo producen metáforas similares en los sueños, según Barrett.

Las pesadillas son frecuentes tras un trauma. Sin embargo, tampoco hay que apresurarse ya que aunque para muchos de nosotros la pandemia ha supuesto un cambio de vida, las circunstancias por el momento no avalan la existencia de traumas en el sentido en que lo categoriza la psicología. Al menos no para la mayoría de la gente (excluimos aquí el personal sanitario, por ejemplo).

Mecanismo natural del cerebro

The Washington Post, que ha bautizado este fenómeno como " sueños de coronavirus" señala que estamos ante un mecanismo natural de nuestro cerebro para lidiar con situaciones de tensión. De acuerdo con esta hipótesis, la mente se somete a si misma durante el sueño (es decir, en un entorno seguro) a situaciones desafiantes para poder trabajar las emociones negativas en un ambiente de bajo riesgo. Así, soñar con situaciones que nos dan miedo nos ayudaría a procesar las emociones de manera controlada y tranquila.

¿Te suena Carl Jung y su teoría del inconsciente colectivo? Esta hipótesis (con defensores y detractores) alude a que entre todos, como sociedad, tenemos una especie de "plataforma común" del subconsciente poblada por unos arquetipos que nos modelan. Esta plataforma está formada a partir de experiencias, imaginarios y símbolos que son comunes a la sociedad y que van más allá de nuestras historias individuales.

¿Puede ayudar a dar sentido esta teoría (o cualquier otra, para el caso) a lo que nos está ocurriendo? El mundo onírico no se presta a las certidumbres. Todo lo que podemos hacer es elucubrar. Pero mientras nos rascamos la cabeza aquí van algunos remedios para dormir mejor. Que es, al fin y al cabo, lo que más nos importa:

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