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Benedicto XVI y Francisco, dos papas en un pulso que redefinirá a la Iglesia católica

Esta semana, un libro evidenció tensiones en El Vaticano sobre qué hacer con el celibato sacerdotal y aunque Benedicto se distanció de la obra, la polémica sigue muy activa.
14 Ene 2020 – 08:46 PM EST

Una bomba cayó en el Vaticano cuando se anunció un nuevo libro supuestamente firmado en coautoría por Benedicto XVI en el que defiende el celibato sacerdotal en contraposición a la idea expresada por el papa Francisco de relajar la norma para permitir el ingreso de nuevos sacerdotes a la Iglesia.

Se trata de una injerencia extraordiaria por parte de Benedicto que desata una tensión con el papa Francisco, de quien se espera que publique la exhortación apostólica sobre el Sínodo de la Amazonía en la que tomará una decisión sobre los llamados "viri probati", hombres casados que pueden ser ordenados para ejercer como sacerdotes en sus comunidades.

El volumen, publicado en francés por Fayard y titulado "Desde lo más profundo de nuestros corazones" (Des profondeurs de nos coeurs), llegó a las librerías esta semana.

Pero antes de que entrara a la venta, y tras el estallido del escándalo, los portavoces de Benedicto XVI dijeron que éste no era coautor del libro y pidieron que se retirara las refencias al antecesor de Francisco de la obra.

En algunos de los pasajes publicados a los que el diario francés Le Figaro tuvo acceso, el autor principal, el cardenal Robert Sarah, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, defiende que ordenar hombres casados no puede ser una excepción sino que es una "violación".

Por su parte, el director editorial del Vaticano, Andrea Tornielli, escribió una editorial que busca poner el polémico libro en el contexto de una continuidad entre los dos papas. Tornielli subrayó que también Francisco ha defendido el “regalo” del celibato sacerdotal y se negó a hacerlo algo opcional a nivel mundial.

Injerencia extraordinaria

Benedicto prometió, al retirarse en el 2013, permanecer “oculto al mundo” y obedecer al nuevo Papa. Había cumplido mayormente esa promesa, si bien el año pasado redactó un ensayo en que culpó de la crisis de abuso sexual a la revolución sexual de la década de 1960.

La reafirmación del celibato sacerdotal que quedó en evidencia con toda esta pol´émica gira en torno a un tema delicado sobre el cual Francisco tiene pensado pronunciarse en las semanas próximas, y bien podría considerarse un intento público del papa anterior de persuadir al pontífice actual.

Las implicaciones podrían ser graves debido a la oposición a Francisco expresada por conservadores y tradicionalistas nostálgicos por el papado de Benedicto, y algunos de los cuales incluso consideran su renuncia ilegítima.

Para muchos se trata de un movimiento para meter presión al papa Francisco, que aunque siempre ha defendido el celibato, podría autorizar esta posibilidad y abrir el camino a otras zonas remotas del planeta donde no llegan los sacerdotes.

Cualquier decisión que ahora tome Francisco estará ya puesta en tela de juicio tras la publicación de la opinión de Ratzinger.

Es probable que el libro reavive la ansiedad sobre la decisión de Benedicto de autoproclamarse “papa emérito” en lugar de solo un obispo retirado, y crear una situación sin precedentes de un papa retirado viviendo en los jardines del Vaticano cerca del actual, y vistiendo la sotana blanca del papado.

Los autores claramente anticiparon la potencial interpretación de su libro como una crítica al papa actual, e indicaron en su introducción escrita -en la ahora negada- coautoría que ellos son dos obispos que lo escribieron “con espíritu de obediencia filial, al papa Francisco”.

Francisco ha dicho que escribirá un documento con base en el resultado del sínodo de obispos de octubre de 2019 en la Amazonía. Una mayoría de obispos en el encuentro exigieron la ordenación de hombres casados para resolver la escasez de sacerdotes en la Amazonía, donde los fieles pueden pasar meses sin que les sea oficiada una misa.

En abril del pasado año, después de la histórica cumbre en El Vaticano para acabar con los abusos sexuales por parte del clero, Benedicto XVI rompió su silencio publicando en una revista alemana y adelantado por algunos medios de información religiosa de orientación conservadora su visión sobre el tema.

Benedicto XVI culpó entonces de los abusos a menores a la supuesta revolución sexual del 68 y a las desviaciones de la teología "conciliar", es decir a una interpretación mal entendida del Concilio Vaticano II, el colapso moral de la sociedad y de algunos miembros de la Iglesia.

Las intervenciones del papa emérito, que había mantenido su silencio hasta hace pocos años después de su decisión de renunciar al pontificado en 2013 y quedar "escondido del mundo", son paradójicamente cada vez más numerosas.

Surgen así, de nuevo, las acusaciones de que Ratzinger, de 92 años, que desde hace años se limita a breves apariciones grabadas o fotografiadas por algún periodista o amigo que le ha ido a visitar, en las que casi nunca realiza declaraciones y se observa que habla con gran dificultad, puede ser manipulado por el área más conservadora de la Iglesia, enfrentada a Francisco.

Pero también se plantea el evidente problema de definir la institución del papa emérito y de cómo y dónde se tienen que publicar sus escritos.

Mira también:

Las polémicas frases del Papa Francisco

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