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Líderes Religiosos

El papa Francisco cierra la puerta a la posibilidad de mujeres sacerdotisas en la Iglesia católica

"La última palabra" sobre la ordenación de mujeres como sacerdotisas "fue clara y la dio san Juan Pablo", zanjó Francisco a su regreso de Suecia, donde participó en la celebración de los 500 años de la Iglesia luterana.
2 Nov 2016 – 1:51 AM EDT

El papa Francisco descartó el martes la ordenación de las mujeres al sacerdocio, al afirmar que san Juan Pablo II tuvo la "última palabra" sobre el tema y que no se prevén cambios.

Francisco tocó el tema en respuesta a una pregunta de la prensa sobre si la Iglesia católica ordenaría mujeres. Los periodistas le hicieron la pregunta, durante el vuelo de regreso desde Suecia, donde la principal jerarca de la Iglesia luterana es una mujer.

"La última palabra fue clara y la dio san Juan Pablo", dijo Francisco. "Esto permanece. Esto permanece".

Juan Pablo II descartó la ordenación de mujeres en su carta apostólica de 1994 "La ordenación sacerdotal". En ese documento, el entonces pontífice declaró que "la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres" y que este dictamen "debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia".


El papa Francisco celebró este martes una misa por el día de Todos los Santos en Suecia, un país mayoritariamente secular cuya comunidad católica es minúscula y donde el matrimonio entre personas del mismo sexo está permitido hasta para los pastores.

En su segundo y último día de viaje, el pontífice argentino se dirigió en latín y en español a los 15.000 fieles en el estadio de Malmö, ciudad en el sur del país con muchos inmigrantes. Son ellos y los convertidos quienes aseguran el dinamismo de la iglesia católica en Suecia.

Si bien las declaraciones moderadas del Santo Padre sobre la homosexualidad y los derechos de las mujeres le dan una imagen de papa "moderno", hay un abismo entre el Vaticano y las costumbres liberales suecas.

En este país, el ministerio pastoral está abierto a las mujeres desde 1960, los pastores pueden casar a personas del mismo sexo desde 2009 e incluso casarse religiosamente con personas del mismo sexo. Las parejas homosexuales tienen acceso a la procreación médica asistida, lo que espanta a muchos católicos.

La iglesia católica reivindica 113,000 miembros (1,1% de la población) contra 87,000 en 2000.


La institución a veces ocupa el lugar de fortaleza de la doctrina cristiana en un país poco religioso que elevó al rango de virtudes cardinales la tolerancia, la igualdad entre sexos y la promoción de los derechos de las minorías sexuales.

Ferviente defensor de la unidad cristiana, Francisco participó el día anterior en el lanzamiento de la conmemoración de los 500 años de la Reforma protestante de Lutero, excomulgado en el siglo XVI. En la catedral de Lund, al sur, el pontífice y los representantes mundiales luteranos expresaron su profundo arrepentimiento frente a las masacres y los prejuicios originados por el cisma entre cristianos hace cinco siglos.

El único arzobispo católico de Suecia, Anders Arborelius, está agradecido al Vaticano de que vaya en contra de las reformas opuestas a la tradición católica, a la vanguardia de las cuales está Suecia.

El papa "viene de otro continente y tiene maneras muy propias de expresarse que pueden explicar que sea percibido como un progresista, más abierto a estilos de vida diversos", explica Arborelius. A pesar de eso "no podemos decir que haya modificado de manera alguna la doctrina de la iglesia católica sobre la familia, los hijos, la homosexualidad o la ordenación de las mujeres".

El pastor Henrik Glamsjö, que asistió al oficio al aire libre con su mujer y sus hijos, expresó la molestia de algunos luteranos que, como él, decidieron convertirse. "La iglesia de Suecia está controlada por los políticos. Interfieren en la liturgia. La iglesia católica es la iglesia mundial, es la original, la madre de las iglesias", dice el eclesiástico, que desaprueba el matrimonio entre personas del mismo sexo. "El matrimonio es un sacramento".

Ingeborg Stenström, una sueca de origen alemán, desearía en cambio que la iglesia pudiera progresar en lo que respecta a las costumbres. "Necesitamos mujeres sacerdotes", estima.

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