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Relaciones Internacionales

6,000 muertos en la guerra contra las drogas en Filipinas: el incómodo tema que gravita la reunión entre Trump y Duterte

Los presidentes de Estados Unidos y Filipinas sostendrán una reunión bilateral este lunes. Analistas ven poco probable que ambos presidentes aborden las críticas por la guerra contra las drogas que adelanta Duterte en Filipinas.
12 Nov 2017 – 7:31 AM EST

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, está seguro de que su homólogo estadounidense, Donald Trump, con quien tiene previsto una reunión bilateral este lunes en Manila, eludirá las críticas a los supuestos abusos de su polémica guerra contra las drogas, que ha dejado más de 6,000 muertos en el país.

Trump arribó este domingo a Filipinas, la quinta y última escala de su gira por países asiáticos, para participar en la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), que integran Birmania (Myanmar), Brunei, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam.

Pero más allá del escenario multilateral, buena parte de la atención se dirigirá a la cita con Duterte, quien es objeto de serios señalamientos de organizaciones de derechos humanos por feroz la campaña antidrogas que lleva a cabo y que según denuncian varias organizaciones, ha dado pie a miles de ejecuciones extrajudiciales de sospechosos.

El excéntrico presidente filipino aseguró el sábado que Trump "no se puede permitir" atribuirle esos "asesinatos extrajudiciales".

"No hablaremos de estas cosas porque, en primer lugar, no son ciertas; y segundo, nosotros no las hacemos", confió Duterte, quien presume de haber matado personalmente a un hombre cuando era adolescente “sólo por una simple mirada”.

FOTOS: Con pancartas de "despidan a Trump" y represión policial, manifestantes reciben en Filipinas al presidente

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En efecto, a juzgar porque en mayo Trump elogió la eficacia de esa campaña en una conversación telefónica con Duterte, es poco probable que el polémico asunto quede por fuera de la agenda de la conversación.

Se trata, sin embargo, de un bulto difícil de escurrir porque la guerra contra las drogas, según los datos oficiales, ha dejado en un año y cuatro meses más de 6,000 muertos en Filipinas, de ellos casi 4,000 sospechosos abatidos por la policía, aunque la organización Amnistía Internacional cifra en 12,000 el número de fallecidos.

"Es el momento de que el presidente Trump aclare al presidente Duterte que debe poner fin a las ejecuciones extrajudiciales, la impunidad de los abusos policiales y los ataques a los defensores de los derechos humanos", expresó AI en un comunicado de su delegación en Filipinas.

El Gobierno filipino alega que la policía solo dispara cuando los sospechosos se resisten y no se responsabiliza del resto de asesinatos, presuntamente perpetrados por civiles según su versión.

Los detractores de Duterte le responsabilizan de haber creado un clima de impunidad con sus discursos incendiarios en los que en varias ocasiones ha incitado a la población a matar a drogadictos y narcotraficantes.

"Cuando digo eso, te destruiré, te mataré, no se trata de una conspiración. Es solo la furia en mi corazón (contra los traficantes de drogas) por tratar a los filipinos como basura", argumentó hoy el presidente filipino para desechar cualquier responsabilidad legal sobre los asesinatos extrajudiciales.

A pesar de las críticas, Duterte, de 72 años, sigue siendo muy popular en su país porque la gente percibe que ha regresado la seguridad a las calles.

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