230 millones de dólares. Eso debe pagar la Fuerza Aérea a los sobrevivientes y familiares de las 26 personas que murieron en el tiroteo en la iglesia bautista de Sutherland Springs, Texas, en 2017.
El 5 de noviembre de 2017, Devin Patrick Kelley, de 26 años, disparó su AR-15 contra quienes se encontraban celebrando el servicio de domingo en la iglesia. Dejó a 22 personas heridas y a 26 fallecidos. Y entre los muertos y heridos se cuentan más de una decena de niños, una mujer embarazada y un abuelo de 77 años.
Kelley había estado en la Fuerza Aérea entre 2010 y 2014, específicamente en la Base Aérea de Nuevo México. En 2012 una corte lo halló culpable de haber agredido varias veces (entre 2011 y 2012) a su esposa y su hijastro, algo que no fue reportado por el componente armado al Buró de Investigaciones.
El coronel retirado Don Christensen, quien era el fiscal de la Fuerza Aérea cuando la corte marcial juzgó a Kelley, dijo entonces que la agresión a su hijastro fue tan seria que "le fracturó el cráneo”. Dijo que en ese ataque también golpeó a su esposa.
Mientras llegaba la fecha del juicio en corte marcial, su superior decidió mantenerlo en detención al considerar que era "peligroso y que podría herir a alguien si era liberado".
Fue dado de baja en 2014 por mala conducta y aún así, después de eso logró comprar cuatro armas de fuego, tres de ellas le acompañaron en su ataque a la iglesia bautista de Sutherland Park, a la que acudían su esposa y su suegra.
La agencia AP tuvo acceso a un reporte del gobierno que concluyó que la Fuerza Aérea falló en reportar a Kelley en seis ocasiones. El hombre tenía una historia de diez años de violencia y amenazar a distintas mujeres.
La primera esposa de Kelley, Tessa Kelley, lo acusó, por ejemplo, de haberla ahorcado en varias ocasiones y contó que en una ocasión le sumergió la cabeza en una bañera diciéndole que la ahogaría. Esta es una técnica usada en interrogatorios que la Organización de las Naciones Unidas ha catalogado como una forma de tortura.
En otra ocasión, Kelley fue acusado de crueldad animal luego de que alguien lo vio golpear a un perro. Fue investigado también por agresión sexual en su pueblo natal, New Braunfels, en Texas. En este caso no hubo investigación porque el sheriff la descartó al alegar que se trató de "un error.
El reporte citado por AP cuenta que Kelley fue reprendido en 2012 por irrespetar a su supervisora de entonces y después negarlo. Cuatro años después de ese incidente, la mujer recibió un mensaje en Facebook de Kelley en el que le decía: "Debieron haberte puesto bajo tierra hace tiempo. Pide para que no te vea nunca".
Si la Fuerza Aérea hubiera reportado la agresión a su esposa e hijastro, Kelley no habría podido comprar el rifle de asalto con el que cometió el que ha sido considerado el tiroteo masivo más mortal en la historia de Texas.