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Proceso de Paz

12 horas con Santos: crónica de un fracaso inesperado

El periodista Enrique Acevedo pasó con el presidente de Colombia Juan Manuel Santos la jornada en la que los votantes hundieron su acurdo de paz con las FARC, la guerrilla más antigua del continente.
3 Oct 2016 – 01:27 AM EDT
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Juan Manuel Santos en la Casa de Nariño tras la jornada del plebiscito. Crédito: Enrique Acevedo

Bogotá, Colombia.- El ánimo se escapaba del cuarto piso de la Casa de Nariño según avanzaba la tarde. Hasta que, como un golpe repentino en el estómago, llegó el resultado del plebiscito. El 2 de octubre nunca fue lo que esperaban. ¿Y ahora qué? Durante cuatro años, el presidente Santos y sus negociadores protagonizaron un proceso de paz destinado a terminar con un conflicto de más de medio siglo. ¿Y ahora qué? Nadie tenía una respuesta lista.

Esta mañana llueve en casi todo Colombia. La costa norte y parte del centro del país sienten los efectos del huracán Matthew. Las gotas de agua que caen desde muy temprano en Bogotá se escurren por los ventanales de la Casa de Nariño. Son las ocho en punto cuando Juan Manuel Santos aparece acompañado de toda su familia en el estrecho elevador que los deposita en el sótano de la residencia oficial.

El plan era caminar hasta la mesa de votación ubicada en la Plaza Simón Bolivar, pero el cielo no coopera. La guardia presidencial alista los vehículos y prepara los paraguas. Paraguas blancos para este domingo oscuro.

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Santos ha soñado con este día desde que comenzó su trayectoria política hace más de 25 años. "Esperemos que el tiempo nos ayude", me dice preocupado antes de subir al BMW negro, blindado en Alemania para resistir el disparo de un tanque o una bomba de alto poder.

Hace apenas algunas semanas una encuesta publicada en la revista 'Semana' daba 39% de posibilidades al voto por la paz. Desde entonces el 'sí' fue ganando puntos, pero la lluvia azota esta jornada al territorio colombiano y el fantasma del abstencionismo mantiene inquieto al primer círculo presidencial.

En la plaza Bolívar docenas de periodistas esperan la llegada del mandatario. Más de 34 millones de colombianos están habilitados para participar de un plebiscito que arranca con el voto de Santos. Entre charcos, empujones y las fotografías para el recuerdo, llega el primer discurso público del día. "Acabo de depositar mi voto en este plebiscito. En esta votación histórica que espero cambie la historia de este país para bien", proclama el mandatario colombiano desde el corazón de la capital.

Es un día especial pero eso no distrae a la familia Santos de su rutina dominical. Esta mañana desayunaron juntos en la residencia oficial y ahora, después de votar, se dirigen a la capilla de la Medalla Milagrosa para asistir a la tradicional misa de nueve. En la calle 22C número 26-35 del Barrio Samper Mendoza ya está montado el dispositivo de seguridad para recibir a la comitiva presidencial.


Esta es la capilla preferida del presidente y la primera dama, María Clemencia Rodríguez. 'Tutina', como la conocen los colombianos. Juan Manuel Santos se encarga de leer el Evangelio: ¿Hasta cuándo clamaré, Señor, sin que me escuches?, dice la primera frase de la lectura de la profecía de Habacuc.

Este 2 de octubre tiene un profundo significado religioso con la celebración del día de la no violencia entre los católicos y la víspera del año nuevo judío. Antes de regresar a casa el presidente hace una última escala en la sinagoga Magenovadia, sede de la comunidad hebrea sefardí en Colombia.

La congregación recibe a Santos con aplausos. Luego de los mensajes de bienvenida, un minuto de silencio en memoria de Shimon Peres, a quien el mandatario colombiano señala como una inspiración.

"Como que ya quiere salir el sol", me dice afuera del templo el capitán Manrique, quien por un par de segundos le quita la mirada a su protegido para inspeccionar el cielo. Paró de llover y en el camino de regreso a Nariño el convoy pasa por dos de las más de 81,000 mesas de votación repartidas por todo el país. A través de las capas de policarbonato del vidrio blindado se alcanzan a ver filas en las casillas. El 'sí' domina los 'hashtags' en los medios sociales, pero esos votos no cuentan.

Para el presidente Santos no queda más que esperar. A las 4 de la tarde cierran las urnas y comienzan a fluir los resultados de la Registraduria Nacional del Estado Civil. Poco a poco la familia presidencial, el equipo de negociadores y los ministros del gobierno se reúnen en un salón privado del cuarto piso de Nariño, equipado con televisiones y una pantalla en la que siguen en tiempo real los datos.

Está el expresidente César Gaviria, pero Juan Manuel Santos no acompaña al grupo. Para quienes esperan un resultado cómodo en favor del acuerdo de paz, el tiempo no trae buenas noticias. Se fueron las sonrisas y los abrazos. Todos aquí permanecen pegados a los celulares y a la televisión.

Son las 5 de la tarde y la diferencia entre el sí y el no comienza a inclinarse en contra del acuerdo de paz . Entre murmuros se escucha primero: "Nos pasaron". Luego, silencio, y después de unos minutos, resignación: "Perdimos".

Al final de la jornada electoral poco menos de 60,000 votos marcan la diferencia en este plebiscito. Las víctimas en las provincias directamente afectadas por el conflicto votaron sí, pero la mayoría rechaza los acuerdos de paz. Más del 60 por ciento de los ciudadanos habilitados decidió no participar.

Hay incredulidad. También hay llanto. La primera dama pide fuerza a los asistentes. "Vamos a estar junto a nuestros maridos para mostrarles que estamos profundamente orgullosas de su trabajo por Colombia", dice en voz alta.

En su biblioteca, el presidente Santos recibe solo al equipo negociador. De la Calle, Jaramillo, Naranjo, Pearl... todos intentan digerir la noticia y ayudar a trazar un nuevo rumbo para esta nación dividida. El mandatario deja la biblioteca después de 40 minutos para encerrarse a escribir. Es hora de preparar el que probablemente sea el discurso más difícil de su vida.

Cinco minutos antes de las 7 de la noche, Santos entra al salón equipado para su locución rodeado de aplausos.

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Juan Manuel Santos: "El cese al fuego sigue vigente y seguirá vigente"


El presidente toma dos tragos de agua de una botella de plástico que le acerca su asistente. Piden sacos para los negociadores que visten casual. La mujer y los nueve hombres que conforman el equipo negociador arman un semicírculo encabezado por Santos, quien da las últimas instrucciones antes de que todos tomen su puesto.

El productor encargado comienza el conteo final. Este no es el discurso que imaginaba Santos. Tres, dos... se escucha el himno nacional de Colombia. En un mensaje breve, Juan Manuel Santos reconoce la derrota, mantiene el cese al fuego y advierte que no descansará hasta lograr la paz que buscan todos los colombianos.


El salón recupera su energía y estalla nuevamente en aplausos para Juan Manuel y 'Tutina', quien insiste en mostrar solo fortaleza. Juntos bajan a una de las entradas de la Casa de Nariño hasta donde un grupo de jóvenes llegó a expresar su apoyo. "Queremos paz, ni un paso atrás", le gritan a la pareja presidencial.

El presidente regresa al edificio y antes de subir las escaleras hasta su residencia privada le pregunto: y ¿ahora qué?. Santos voltea, sonríe y responde: "No voy a rendirme, seguiré buscando la paz".

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