null: nullpx

Zoilamérica: “Ortega y Murillo tienen una profunda patología de apego al poder”

En entrevista con Univision Noticias, la hijastra de Daniel Ortega detalló cómo su madre utilizó la denuncia de abuso sexual para ganar espacios de poder y lograr la candidatura como vicepresidenta en Nicaragua.
2 Nov 2016 – 4:19 PM EDT

Managua, Nicaragua-. Zoilamérica Ortega Murillo sintió en su "conciencia el dolor y la firmeza de la memoria histórica" el pasado 2 de agosto, cuando su madre, la primera dama Rosario Murillo, fue inscrita como candidata a la vicepresidencia por el partido Frente Sandinista, para competir como fórmula presidencial junto a su marido en las elecciones del próximo 6 de noviembre.

Al enterarse de la noticia, a Zoilamérica le vino a su mente de inmediato lo siguiente: “El encubrimiento de mi madre a los delitos de abuso sexual que hice públicos en 1998 contra Daniel Ortega. Desde entonces, mi historia de violencia se prolonga con sus actos de persecución política en venganza por la verdad que relaté y que sigue intacta muy a pesar de la impunidad jurídica y social”.

La hijastra de Daniel Ortega vive desde 2013 en el exilio, en San José, Costa Rica. Su madre volvió a perseguirla y deportó a su compañero sentimental de forma poco transparente. Zoilamérica ha rearmado su vida en ese país con su familia. Desde allá, sigue de cerca los acontecimientos en Nicaragua.

Explica a Univision Noticias cómo su madre utilizó la denuncia de abuso sexual para ganar espacios de poder y lograr esta candidatura tan polémica en Nicaragua.

La nominación de Murillo como candidata a la vicepresidencia, encontró oposición dentro de las filas del partido, en especial por la vieja guardia del Frente Sandinista. ¿Se terminó imponiendo tu madre? ¿Qué pasó?

El tema de la falta de consenso de Rosario Murillo en las filas del Sandinismo es algo de vieja data. Muchos le reconocieron en el pasado capacidades organizativas y estratégicas. Sin embargo, eso nunca se complementó con formas de relacionamiento con la llamada "militancia de base", con verdadero carisma ni un genuino humanismo.

Antes de la derrota electoral del sandinismo en 1990, ella nunca tuvo el poder que verdaderamente pretendía tener. Lo obtuvo cuando fue necesaria para Daniel Ortega. Como mi madre, él requirió de ella misma una exoneración familiar, pública y política por los delitos sexuales que había cometido en mi contra.

Esa imposición de poder, le permitió a ella inventarse para sí misma un propio estilo de liderazgo. Una suerte de maternalismo político combinado con una predica religiosa sumamente vacía por lo reiterativo y tradicional de su discurso. Esto no es suficiente para una militancia acostumbrada a un caudillo cercano.

Sin embargo, la razón fundamental de la falta de consenso de Rosario Murillo, es su capacidad para generar conflictos de poder en el Frente Sandinista y su manera violenta y autoritaria de su gestión en el ámbito que sea.

Ella no ha sido capaz de articular y cohesionar al partido en torno a una propuesta, sino más bien dividirlo por cuanto ella rivaliza con toda figura que pueda no solo pensar críticamente, sino aportar de forma innovadora y relevante y emerger como un nuevo liderazgo. También por eso ha alejado al liderazgo histórico. Ella no puede compartir el poder con nadie. Para eso, ella ha cercado a Daniel Ortega y lo ha convertido en algo lejano para la militancia, inaccesible.

La extrema debilidad del Frente Sandinista ante la división causada por la forma de liderazgo de Rosario Murillo, incluyó que no existan consensos mínimos, ni siquiera en torno a una sola persona que no sea su propia familia. Por otro lado, la cultura de violencia que aun impera en ciertos grupos del mismo partido, no permite que hoy se descarte la idea de que alguien de dentro, una vez en un puesto como el de vicepresidente, no se atreva a objetar a Murillo en formas que pueden llegar a ser muy peligrosas. Este es un riesgo que no se podían permitir.

Describes un sistema de lealtades personalistas…

La profunda debilidad interna, y el hecho de que no tienen garantizada las lealtades como antes lo podían hacer, produce que Rosario Murillo haya tenido que ser la única opción… y una opción que solo podía llegar a ser vicepresidenta a partir de una imposición pseudo legitimada por el carisma mesiánico de Daniel Ortega, quien ante una militancia sumisa, solo necesitaba ungir de poder a Rosario Murillo para que esta fuese aceptada. Por vías democráticas, ella nunca lo hubiese logrado. Rosario Murillo se vistió a si misma de un liderazgo hecho a su propia medida.

Muchos afirman que para que Murillo llegue hasta allí, fue en parte gracias al encubrimiento de Ortega a la luz de tu denuncia. ¿Estás de acuerdo con ello?

Nunca antes de mi denuncia, Daniel Ortega había enfrentado una acusación judicial que podría representar en cualquier país del mundo la finalización de su liderazgo. En cualquier país del mundo una denuncia por abuso sexual se investiga y se procesa.

La única forma que Daniel Ortega podía escapar era contando con la palabra de mi propia madre negando los hechos. Esa fue la excusa del sistema político para poner la lápida de impunidad sobre mi caso. La negativa de mi propia madre sirvió en aquel momento de excusa perfecta para darle una suerte de exoneración impune a Daniel Ortega y que los hechos jamás se investigaran.

Pero además, al encubrirlo a él, ella también estaría evitando ser señalada por su propia negligencia como madre. Ella no solo lo protegía, sino también ella lograba no dar explicaciones de por qué no detuvo a Daniel Ortega a pesar de saber en diversos momentos de los abusos que cometía en mi contra.

Es una alianza de beneficio mutuo que les permitió ensayar un esquema que hasta hoy funciona. Ella se encarga de encubrir, de quitar del camino a quien objete este liderazgo de complicidad. Ella es quien asume las responsabilidades por la violencia política que se ensaya en todas las esferas del Sandinismo, del Partido y dentro de los funcionarios de Estado. Pero nunca hay que olvidar que es el quien ha establecido esta forma de implementar el poder.

¿Cómo podrías describir la relación entre Ortega y Murillo? ¿Son socios? ¿Cuál es su visión del poder?

Ellos han creado un esquema de poder a dos niveles.

En primer lugar sostener como pareja a una persona con acusaciones diversas de pedofilia, como es el caso de Daniel Ortega. Solo es posible bajo formas de control absoluto para contener sus impulsos continuos de contacto sexual con menores de edad. Daniel Ortega y Rosario Murillo han fundamentado su vínculo personal a partir del encubrimiento sistemático de este tipo de hechos.

En segundo lugar es un esquema de poder político mesiánico. Es conocido que son personas con apego al poder. En este sentido, se les ha hecho necesario recrearse ante sí mismos la idea de que han sido elegidos como los salvadores de Nicaragua.

Salvaron Nicaragua de Somoza. Salvaron Nicaragua del Neoliberalismo. Siguen salvando a Nicaragua. Y ese esquema mítico, esotérico y con discurso religioso, tiene un solo objetivo: mantenerse unidos bajo una alianza cómplice que se justifica ante ellos mismos y ante el pueblo con razones religiosas, que encubre una profunda patología de apego al poder.

¿Cómo ves el panorama de Nicaragua después del próximo domingo, que se celebren las elecciones catalogadas de “farsa”?

Creo que el extremo al que están llegando es sumamente peligroso. Cada vez que ellos alcanzan una cuota mayor de poder, el mesianismo se eleva al grado máximo, y entonces se sienten ungidos de la voluntad popular incluso para acabar con sus oponentes, a quienes ya consideran enemigos no solo políticos, sino del proyecto mítico llamado en su propio lenguaje "su revolución".

Vienen tiempos de más represión. Van a pasarnos la cuenta a quienes mantenemos nuestras voces críticas. Van a implantar ya no solo una dictadura, sino validan las formas de perpetuarse en el poder.

Existe la tendencia de convertir Nicaragua en un estado policiaco en función de normar por la vía de la violencia hasta las políticas públicas; así como declarar un solo tipo de sociedad civil: la del Partido Sandinista.

Pese a todo, han sido ostentosos en sus actos de desmantelamiento del país y de la represión. Nicaragua ya no está dormida. También estamos ya encontrando el camino de una unidad verdadera, y de hacer quizás el cambio que no pudimos hacer ni con el derrocamiento de la dictadura somocista. Hemos aprendido una nueva lección.

RELACIONADOS:PolíticaNicaraguaElecciones

Más contenido de tu interés