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Cementerio de Arlington

La Tumba del Soldado Desconocido en Arlington cumple un siglo y permite visitas por primera vez en 73 años

Por primera vez en más de siete décadas, decenas de personas se acercaron a la tumba donde yacen los restos de un soldado estadounidense caído en la Primera Guerra Mundial.
Publicado 9 Nov 2021 – 10:50 PM EST | Actualizado 9 Nov 2021 – 11:31 PM EST
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La tumba en honor al Soldado Desconocido en el cementerio militar de Arlington, en Virginia, cumplió cien años. Para conmemorar la fecha, el público puede aproximarse a ella este martes y mañana miércoles, algo que no había sido permitido desde 1948, cuando se vetó el acceso por faltas de respeto y decoro de los asistentes.

Decenas de personas, entre ellas hombres, mujeres y niños, aprovecharon la oportunidad, inédita en 73 años, para acercarse al sitio donde reposan los restos de un soldado a quien nunca conocieron, pero que simboliza las muertes de millones de personas en servicio del país por el que pelearon.

En el sepulcro de mármol blanco yace enterrado un militar de Estados Unidos que nunca fue identificado y quien murió en la Primera Guerra Mundial.

Entre quienes esperaban en silencio el turno para acercarse por primera vez en más de siete décadas a la tumba estaba un hombre vestido con un traje azul oscuro y una corbata roja, quien tras depositar flores irguió la espalda y la cabeza e hizo un saludo militar frente al sepulcro.

Frente al sarcófago principal hay tres losas reservadas para otros tres militares estadounidenses caídos en batalla de los que no se supo su nombre al momento de su muerte. Uno fallecido en la II Guerra Mundial, otro en la Guerra de Corea y otro más en la Guerra de Vietnam. Este último, no obstante, fue identificado en 1998 a través de pruebas de ADN.


Amber Vincent, especialista en Relaciones Públicas del cementerio militar de Arlington, explicó a la agencia Efe que el monumento en memoria al Soldado Desconocido tiene una importancia especial pues se sitúa en el “corazón” del sitio.

“La gente puede ir y dar su respeto a los soldados que han servido al país. A lo mejor no conocen a ningún soldado, pero quieren mostrar su respeto”, afirmó.

El cementerio alberga los restos de unos 400,000 militares y algunos de sus familiares. Unas 5,000 tumbas pertenecen a soldados no identificados.


Arlington comenzó a funcionar como cementerio desde la Guerra Civil estadounidense (1861-1865), pero no fue después de la I Guerra Mundial (1914-1919) que comenzó a ser considerado como un sitio de crucial importancia para la historia militar del país.

La tumba al Soldado Desconocido en la I Guerra Mundial se convirtió en “un vínculo entre todos los estadounidenses y el cementerio”, de acuerdo con Micki McElya, historiadora de la Universidad de Connecticut y autora del libro The Politics of Mourning: Death and Honor in Arlington National Cemetery.

McElya destacó que uno de los motivos fue la política de que, para devolver los restos de un militar fallecido a Estados Unidos, se requería la petición expresa de un familiar. Por esta razón, muchos militares fallecidos no eran repatriados.

El retorno de un desconocido que representara a estas personas se convirtió en una especie de compromiso. También fue el motivo para inspirar enterramientos ceremoniales en Reino Unido y Francia”, explicó.

Un símbolo de los caídos

En su discurso pronunciado al inaugurar la tumba al Soldado Desconocido, el 9 de noviembre de 1921, el presidente Warren Harding (1921-1923) describió a Arlington como “el corazón de una nación que llora a sus muertos más nobles”.

Justo cien años después, el 9 de noviembre de 2021, Matthew Fox y su marido, Bradley, acudieron a depositar flores al mismo sitio.

“Muchos de nosotros no estamos en las Fuerzas Armadas, pero hay alguien que está luchando por nuestra libertad y por eso debemos venir, rendirles respeto y mostrar a los soldados que nos preocupamos por ellos y por lo que están haciendo, porque es un gran sacrificio”, señaló Fox.

Otros asistieron por motivos más personales. Frank, veterano de las guerras de Irak y Afganistán, quien afirmó que había ido para honrar a su hijo, un militar que se suicidó.

El hombre, quien llevaba una gorra negra con la leyenda “ Desert Storm” (Tormenta del Desierto, la ofensiva de EEUU lanzada durante la Guerra del Golfo en 1991), asistir a la tumba al Soldado Desconocido de Arlington era una buena forma de honrar a los caídos.

“Hemos perdido a mucha gente en varias ocasiones en la historia y no sabemos quiénes son”, dijo el hombre. “Esta es una manera de homenajearlos y recordar a quienes todavía están sirviendo y a quienes nos hemos retirado que no dejamos a nadie atrás”.

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