Cuando el senador Lindsey Graham arremetió contra sus colegas demócratas por lo que llamó el “fraude” de la audiencia que se estaba realizando, también dirigió su rabia a sus colegas republicanos advirtiéndoles que si votaban ‘No’ cuando se someta a consideración del pleno la candidatura de Kavanaugh para integrar la Corte Suprema serían cómplices.
Parece una línea retórica muy al estilo del presidente Donald Trump, que pone a los potenciales votos contrarios (Jeff Flake, Susan Collins o Lisa Murkowsky) a merced de la furia de la base conservadora.
Si los republicanos pierden dos votos o más, no será posible que confirmen a Kavanbaugh, salvo que atraigan los suficientes vtos del lado demócrata.
Graham se ha quejado de la politización del proceso en torno a Kavanaugh, incluso antes de que sugieran las acusaciones de agresión sexual contra el nominado, pero con su explosión reforzó el pulso partidista que se vive en el comité.
