Estos son los cinco senadores que pueden decidir el futuro de Kavanaugh en la Corte Suprema

No será una decisión fácil para algunos de ellos o porque buscan reelegirse en las próximas elecciones de noviembre o porque tienen sobre sus hombros la presión de sus votantes que les piden oponerse a la confirmación del juez.
3 Oct 2018 – 9:35 PM EDT

El futuro de Brett Kavanaugh depende de dos senadores demócratas y tres senadores republicanos. Estos cinco legisladores son los únicos que no han anunciado aún el sentido de su voto. Los cinco han advertido que no tomarán una decisión antes de conocer los resultados de la investigación del FBI.

No será una decisión fácil para ninguno. Los demócratas Joe Manchin y Heidi Heitkamp se enfrentan en noviembre a una reelección difícil en estados donde Donald Trump arrasó hace dos años. Las republicanas Susan Collins y Lisa Murkowski, cuyo mandato no expira hasta 2020 y 2022, sufren estos días las presiones de sus votantes que les piden se opongan al nombramiento del juez conservador.

Y el republicano Jeff Flake, cuyo súbito cambio de opinión propició la investigación del FBI, es el único de los cinco que puede decidir sin un ojo en las encuestas: en octubre del año pasado anunció que no se presentaría a la reelección.

Desde el inesperado triunfo de Doug Jones en Alabama, el Senado está compuesto por 51 senadores republicanos y 49 senadores demócratas. Esa mayoría precaria complica los trámites legislativos y potencia el poder de los republicanos moderados como Murkowski, Collins o Flake.

Estas cifras son importantes a la hora de hacer cuentas sobre Kavanaugh. Si los 49 senadores demócratas votaran en contra, los republicanos solo podrían permitirse una deserción en sus filas. En caso de empate, el voto del vicepresidente Mike Pence inclinaría el resultado a favor de la confirmación del juez.

No está nada claro que todos los demócratas vayan a oponerse a la designación de Kavanaugh. Por ahora, los senadores Heitkamp y Manchin se resisten a decidir su voto. En abril del año pasado, ambos decidieron a favor de la confirmación de Neil Gorsuch, el conservador al que Trump designó para cubrir la anterior vacante en la Corte Suprema. Gorsuch fue confirmado con 54 votos a favor y 45 en contra. Ningún senador republicano se opuso.

Lo que está en juego

Manchin y Heitkamp tienen el mismo problema: ambos aspiran a ser reelegidos en noviembre en dos estados de mayoría republicana, West Virginia y Dakota del Norte, donde Trump ganó por 42 y 36 puntos en 2016. Ni Manchin ni Heitkamp se atreven a adelantar la dirección de su voto. Una decisión en contra de Kavanaugh sería un regalo para los republicanos, que lo tendrían más fácil para mantener el control del Senado si ganan el escaño de cualquiera de los dos.

Durante el proceso, ambos senadores han dado señales contradictorias. Heitkamp dijo en julio que Kavanaugh le parecía “el típico juez conservador” y una persona “muy cualificada”. Pero en los últimos días ha mostrado su preocupación por las acusaciones de abusos sexuales y ha subrayado algunas cosas que no le gustan de él.

Manchin, por su parte, ha sido muy cuidadoso al referirse al candidato al Supremo y ha expresado su rechazo a la polvareda de los últimos días: “¿Cuándo fue la última vez que oímos hablar de sus sentencias? Solo oímos hablar de su vida entre los 17 y los 22 años. Si no hay nada concluyente, decidiré mi voto según su cualificación”.

Los dos senadores demócratas tomarán su decisión con la vista puesta en los sondeos. Uno de ellos situaba este martes a Heitkamp 10 puntos por detrás de su rival republicano en Dakota del Norte. Por ahora, Manchin parece a salvo y muy por delante del adversario que le disputa la elección.

La supervivencia electoral tendrá menos peso en las deliberaciones de los tres indecisos republicanos: Jeff Flake ha anunciado su retirada, y los mandatos de Susan Collins y Lisa Murkowski no terminan hasta 2020 y 2022. Los tres respaldaron la confirmación de Gorsuch, pero no siempre votan con los republicanos.

Contra el criterio de su partido, Collins y Murkowski votaron en julio de 2017 a favor de mantener la reforma sanitaria de Obama. Unos meses antes, Collins se opuso a la designación de dos miembros del gobierno del Trump: Scott Pruitt y Betsy DeVos.

Ambas senadoras tienen problemas distintos.

Lisa Murkowski representa a Alaska y en 2010 estuvo a punto de perder el cargo después de ser vencida en las primarias republicanas por un aspirante más conservador. Entonces ganó como independiente con el respaldo de la poderosa federación de organizaciones indígenas, que recaudaron algo más de un millón y medio de dólares para su campaña. Esa federación ha expresado ahora su rechazo a Kavanaugh por sus opiniones sobre la población indígena, las mujeres y la salud.

Un 15% de la población de Alaska es de origen indígena, el porcentaje más alto de cualquier estado del país. Como explica el centro de pensamiento Brookings Institution, los abusos sexuales son un problema especialmente grave entre las mujeres indígenas de Alaska. Según las cifras de la organización federal NISVS, un 45% ha sufrido violencia sexual y un 29% ha sido víctima de una violación o de un intento de violación. Esas cifras y el peso de las organizaciones indígenas podrían influir en la decisión de Murkowski, que ha expresado su preocupación por las acusaciones que pesan sobre Kavanaugh y que apoyó el viernes pasado la apertura de una investigación del FBI.

El caso de Collins es distinto. La senadora por Maine representa a un estado mucho más progresista y su futuro es algo más negro que el de su colega de Alaska. Deberá enfrentarse a la reelección en 2020. Es decir, su nombre estará en la papeleta junto a la del presidente Trump.

Según un sondeo elaborado en agosto por la firma PPP, un 47% de los votantes de Maine dicen que sería menos probable que voten por Collins si apoyara a Kavanaugh. Solo un 31% dice que se pronunciaría a favor de la confirmación del juez.

Un voto por Kavanaugh podría ser mortífero para Collins. En los últimos días, un grupo de activistas progresistas ha recaudado casi dos millones de dólares y ha anunciado que se los dará a su adversario en 2020 si la senadora respalda la confirmación del juez.

Collins ha criticado esa campaña como un soborno encubierto pero no se ha quedado quieta y ha usado su influencia para ampliar el foco de la investigación del FBI. Entretanto, el diario más influyente de Maine ha publicado un editorial diciendo que el tono brusco de Kavanaugh en el Senado demuestra que no debería formar parte del Supremo.

La última pieza del rompecabezas es Jeff Flake. El senador republicano por Arizona frenó el proceso el viernes pasado después de hablar con su amigo demócrata Chris Coons y logró que sus colegas republicanos aceptaran someter a Kavanaugh a una investigación limitada por parte del FBI. Unas horas después, Flake dijo a un reportero de The Atlantic que votaría a favor del juez si la investigación no desvelaba nada nuevo. Pero este domingo aclaró que votará en contra si queda claro que el candidato mintió bajo juramento durante sus audiencias de confirmación.

Al contrario que los otros cuatro indecisos, Flake no tomará su decisión con un ojo puesto en su reelección. Cuando le preguntaron si hubiera frenado la confirmación de Kavanaugh si su plan fuera seguir en la política, el senador fue meridiano: “Ni de broma. Pactar con el otro partido no tiene ningún valor. No hay ningún incentivo para hacerlo”.


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