Comité de Inteligencia del Senado investigará los posibles vínculos de la campaña de Trump con Rusia durante las presidenciales

En las indagaciones serán llamados a dar su testimonio miembros de la campaña del republicano, pero también funcionarios del gobierno de Obama. La medida fue anunciada por senadores de ambos partidos, que aseguraron que enviarán citatorios a los solicitados de ser necesario.

El Comité de Inteligencia del Senado anunció este viernes que investigará los posibles vínculos entre la campaña política del presidente electo, Donald Trump, y el gobierno ruso al alegar que la información sobre las interferencias de Moscú en las pasadas elecciones y sus relaciones con algunos partidos "generan gran preocupación".

El presidente del ente, el republicano Richard Burr, y el principal demócrata del panel, Mark Warner, aseguraron que seguirán "el rastro de los datos de inteligencia hasta donde lleguen". Hacen el anuncio un día después de haber asegurado que el asunto no sería evaluado como parte de las pesquisas que ya habían iniciado sobre el ciberhackeo electoral.

En las indagaciones serán entrevistados funcionarios del gobierno del presidente saliente, Barack Obama, así como miembros del equipo que acompañó a Trump en la campaña presidencial en la que resultó ganador. Burr and Warner precisaron que se enviarán citaciones "de ser necesario" para obligar a los solicitados a rendir su testimonio. "Realizaremos esta pesquisa en forma expedita y la haremos bien", dijeron los senadores.

"Como parte de las responsabilidades de supervisión del Comité de Inteligencia del Senado estadounidense, creemos que es crucial tener una buena comprensión del alcance de las actividades de inteligencia rusa que tienen impacto en Estados Unidos", dijo el organismo en un comunicado difundido por agencias.

Este viernes, la agencia Reuters –citando a tres fuentes conocedoras del tema– publicó que Michael Flynn, elegido por Trump como su asesor de seguridad nacional, tuvo cinco llamadas telefónicas con el embajador ruso en Washington, Sergei Kislyak, una hora antes de que se hiciera pública la decisión de que Estados Unidos sancionaría a Rusia al que acusa de intervenir en la elección presidencial. La agencia AP reporta que los contactos se habrían realizado en las últimas semanas citando a un funcionario de Trump.

Sean Spicer, designado por Trump como secretario de prensa de la Casa Blanca, confirmó el viernes a la prensa la conversación entre Kislyak y Flynn, pero dijo que "giró en torno a la logística para facilitar una llamada telefónica entre el presidente ruso (Vladimir Putin), y el presidente electo tras su investidura", según informa AFP.

El Gobierno ruso no ha aclarado lo sucedido.

Preguntado por esos supuestos contactos, el viceministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguei Ryabkov, rehusó este sábado hacer comentarios "sobre los contactos diarios de su embajada o de representantes del ministerio con colegas de otros países, incluido Estados Unidos".

Informes polémicos

Los presuntos nexos han quedado documentados en sendos informes de inteligencia publicados en las últimas semanas, que han causado polémica dentro y fuera de Estados Unidos.

El pasado miércoles se dio a conocer un controvertido informe de inteligencia, cuya fiabilidad ha sido cuestionada, que señala que el servicio secreto ruso tiene información personal y financiera de Trump que podría ser comprometedora para él.

Aunque el documento lleva semanas circulando entre periodistas, políticos y funcionarios, la cadena CNN reveló que las agencias de inteligencia estadounidenses habrían mostrado los hallazgos al presidente electo y a Barack Obama como un apéndice anexo a un documento acerca de la interferencia rusa en las elecciones.

Hace una semana, también las agencias de inteligencia publicaron un informe en el que se explica claramente que el presidente ruso, Vladimir Putin, ordenó personalmente la operación para favorecer a Donald Trump con tácticas que su gobierno ya había empleado en Ucrania y que ahora intentó usar "en otros países aliados".

El documento es una versión reducida del que recibió el presidente Obama y del que han visto las personas autorizadas por él para proteger a las fuentes y otra información clasificada.

La versión pública de este documento fue cuestionada por falta de detalles de la actividad de Rusia en la campaña electoral, aunque presenta afirmaciones nuevas y contundentes.

Y aunque Trump, que tomará posesión en una semana, ha catalogado la información como "noticias falsas", "basura" y datos "fraudulentos", las acusaciones de que Moscú contribuyó con su victoria electoral son tan serias que si se demuestran podrían conducirlo a un juicio político. Y en la rueda de prensa del miércoles ni el republicano ni su equipo lograron desmontar con pruebas los cuestionamientos presentados en el informe.

Según el Comité, la investigación utilizará "cualquier cuestión de inteligencia acerca de vínculos entre Rusia e individuos asociados con campañas políticas" y se realizará en estricta confidencialidad para proteger información clasificada.

Revocar sanciones

Está por ver cómo serán las relaciones entre Rusia y Estados Unidos una vez que Trump asuma la presidencia.

En este periodo ha habido elogios por ambas partes, rechazo por parte del presidente electo a las sanciones que aplicó Obama a Rusia por el supuesto hackeo electoral y un gesto de aparente buena voluntad de Putin al no responder con reciprocidad a la expulsión de Estados Unidos de 35 diplomáticos rusos.

Está en el aire si Trump mantendrá las sanciones impuestas por el actual gobierno o levantará la mano en una nueva etapa de relaciones bilaterales, después de que sugiriera en una entrevista con el diario Wall Street Jounal, que estaría dispuesto a hacerlo, aunque con condiciones.

"Si nos llevamos bien y Rusia realmente nos ayuda, ¿por qué alguien tendría sanciones si alguien está haciendo cosas realmente buenas?".

De momento, asegura que mantendrá intactas las sanciones contra Rusia "al menos por un tiempo" pero es partidario de colaborar con Rusia en asuntos como combatir el terrorismo yihadista.

Otro tema espinoso es el de la futura relación con China. A la pregunta del diario - en referencia a la polémica generada por su conversación con la presidenta de Taiwán- sobre si continuará apoyando la política de "Una China" , un pilar de las relaciones de Estados Unidos con Pekín durante décadas, Trump señaló que: "Todo está bajo negociación, incluida 'Una China'".