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Donald Trump en el elevador de la Torre Trump de Nueva York

¿Por qué la supuesta conexión anti-Clinton con Rusia puede sacudir la presidencia de Trump?

¿Por qué la supuesta conexión anti-Clinton con Rusia puede sacudir la presidencia de Trump?

El presidente electo descalificó las acusaciones de colusión con Moscú para ganar la elección tratando de enterrar el episodio como un ejemplo de "noticias falsas", pero las sospechas no se han desvanecido y son tan serias que si se demuestra la cooperación podría ser motivo de un juicio político o 'impeachment'.

Donald Trump en el elevador de la Torre Trump de Nueva York
Donald Trump en el elevador de la Torre Trump de Nueva York

Donald Trump descalificó esta semana el explosivo dossier que le acusa de colusión con Rusia para ganar la elección presidencial, apagando aparentemente un incendio que amenazaba a su presidencia antes incluso de que ésta comenzara.

La intervención de emergencia de Trump y los suyos en su esperada rueda de prensa del miércoles consiguió desactivar la crisis y desviar la atención a pesar de que la defensa que ofrecieron era incompleta y parcialmente inexacta. Esa desactivación la han conseguido en parte porque las acusaciones del dossier no han sido verificadas.

Pero las sospechas sobre su cooperación con Rusia no se han desvanecido y son tan serias que si se demuestran podrían ser motivo de un juicio político (impeachment).

Algunos advierten que aún no debe cerrarse este capítulo. Creen que el "caso Rusia" se ha convertido en una nube que aún pende sobre la cabeza de Trump y podría descargar una tormenta sobre su presidencia. Debido a esas presiones, el presidente del Comité de Inteligencia del Senado, el republicano Richard Burr, anunció este viernes que iniciará una investigación sobre los posibles contactos entre Trump y Rusia, un día después de haber dicho que ese asunto estaría fuera de sus pesquisas ya iniciadas sobre el ciberhackeo electoral.

El fracaso de Trump al tratar de enterrar el asunto se debe en parte a que las acusaciones hechas en el dossier que se conoció el martes no se producen en el vacío. Como apuntan dos expertos en seguridad y derecho del presitigioso Brookings Institution, Susan Hennessey y Benjamin Wittes, esa incriminación "tiene lugar en medio de un contexto de gran cantidad de evidencia pública sobre los lazos entre la campaña de Trump y los actores rusos".

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Para empezar, en la rueda de prensa del miércoles ni Trump ni sus lugartenientes desmontaron con pruebas las graves acusaciones contra él.

La crisis había comenzado en la tarde del martes cuando CNN reveló que esas acusaciones no verificadas habían sido consideradas por los jefes de inteligencia de EEUU como suficientemente serias como para escribir un sumario de dos páginas que fue entregado a Trump y al presidente Barack Obama.

Minutos después, Buzzfeed publicaba el documento que había motivado la preocupación de la comunidad de inteligencia: un dossier de 35 páginas escrito por el exespía británico Christopher Steele en el que se detallan los contactos de personas cercanas a Trump con oficiales rusos, posibles negocios de bienes raíces en Moscú y San Petersburgo y la existencia de una cinta lasciva protagonizada por Trump que estaría siendo usada por el Kremlin como chantaje para ganar favores de éste.

Trump tachó esas informaciones de "noticias falsas", "basura" y "cosa fraudulenta" que han sido "obra de gente enferma". También se presentó como víctima de una persecución propia de la Alemania Nazi y culpó de ello a ciertos medios de comunicación y a las agencias de inteligencia estadounidenses.

Fue significativo que Trump evadiera una pregunta (la última de la rueda de prensa) que le conminaba a afirmar de manera inequívoca que nadie de su equipo tuvo contacto con Rusia durante la campaña.

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Lo único que Trump fue capaz de admitir por primera vez y a regañadientes es que cree que fue Rusia la autora del hackeo a los demócratas (después de semanas negando las conclusiones en este sentido de la comunidad de inteligencia de EEUU).

Los supuestos intermediarios

Su responsable de prensa, Sean Spicer, habló en defensa de Trump al comienzo del evento, arremetiendo contra CNN y Buzzfeed. Aseguró que no es cierto como dice el informe publicado por este último medio que tres personas cercanas a Trump se reunieron con oficiales rusos pero no ofreció pruebas y mintió en el caso de al menos uno de los tres sospechosos, el del empresario Carter Page.

Spicer afirmó que Trump no conoce a Page, pero esto no es cierto ya que el propio Trump dijo en marzo que Page es uno de los miembros de su equipo de asesores electorales para asuntos de política exterior. El dossier no es el único documento que señala a Page. Reportes de prensa aseguran que las agencias de inteligencia estaban investigando si éste estaba actuando como intermediario de Trump ante Rusia.

Sobre otro de los supuestos intermediarios, el poderoso abogado de Trump Michael Cohen, Spicer alegó que les había mostrado su pasaporte para demostrar que no es cierto, como dice el dossier, que estuvo en Praga en agosto donde supuestamente se habría reunido con representantes del Kremlin. Como prueba al respecto Trump retuiteó un tuit de Cohen en que aparece una foto de la cubierta de su pasaporte y el mensaje: "Nunca en mi vida he estado en Praga".

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El tercero de los supuestos agentes rusos de Trump, su exjefe de campaña Paul Manafort, trabajó en el pasado para el gobierno proruso de Ucrania. Sobre él Spicer dijo que había negado tajantemente cualquier contacto a pesar de que Manafort dimitió en agosto tras la aparición de reportes que revelaron sus conexiones con actores cuestionables dentro y fuera de Rusia.

Evidencias de lazos

Pero las dudas sobre contactos entre asesores de Trump y el Kremlin no se limitan a los tres nombres mencionados en el dossier.

Por ejemplo, como señalan los expertos de Brookings, existen fotografías de su nominado para Asesor de Seguridad Nacional, el general Michael Flynn, cenando en la misma mesa que el presidente ruso Vladimir Putin en una gala en diciembre de 2015 en Moscú. Flynn ha abogado en pos de mejores relaciones con Rusia y durante la campaña apareció a menudo en el canal público ruso Russia Today. Este viernes se supo que Flynn habló por teléfono e intercambió mensajes con el embajador ruso alrededor de la fecha en que Barack Obama impuso sanciones a Moscú por el hackeo electoral.

Otro asesor de Trump muy cercano a él, Roger Stone, admitió que ha estado en contacto con Julian Assange y WikiLeaks, ambos sospechosos de tener lazos con Rusia.

Del lado ruso, uno de sus diplomáticos de más alto rango, el viceministro de Exteriores Sergei Ryabkov aseguró dos días después de la victoria de Trump que habían existido contactos entre su gobierno y el equipo de campaña del candidato republicano.

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"Obviamente conocemos a la mayoría de la gente de su entorno", dijo Ryabkov a la agencia rusa Interfax de acuerdo con una nota de Washington Post.

El hecho de que Trump y Obama fueran informados por los máximos responsables del espionaje estadounidense del dossier es también visto como una señal de que aunque no hayan sido verificadas las acusaciones, se las toman suficientemente en serio.

Como señalan los expertos en inteligencia, esta advertencia es extraordinaria ya que no es el rol de los jefes de inteligencia advertir al presidente de cualquier acusación o rumor que circule sobre él.

Además, fuentes anónimas de inteligencia citadas por varios medios indican que Steele, el exespía autor del dossier, es considerado una fuente fiable de acuerdo con su historial. Sin embargo, un dato que genera dudas sobre la integridad del trabajo de Steele es que realizó su dossier durante la campaña contratado por operativos republicanos y demócratas para excarvar información de oposición contra Trump.

Algunos medios han asegurado que han encontrado falsedades en el dossier de Steele. El miércoles el periodista de CNN Jake Tapper dijo en directo que una fuente del gobierno le aseguró que el Cohen que se encontraba en Praga en agosto es otra persona con el mismo nombre y año de nacimiento. El verdadero Cohen abogado de Trump asegura que nunca ha estado en Praga y que pasó el mes de agosto en Nueva York y California. Dos fuentes de la Universidad del Sur de California aseguran que hizo una visita al campus con su hijo el 29 de agosto (el dossier no especifica en qué fecha de ese mes se produjo el encuentro o encuentros).

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Incluso si fuera incorrecto el encuentro de Cohen, los expertos también apuntan que el hecho de que haya imprecisiones, erratas o hechos falsos en su dossier no es suficiente como para deshechar el documento por completo, ya que no es infrecuente encontrar errores parciales en los memos de inteligencia.

Frentes de investigación

Hay varios frentes por los que podrían conocerse novedades sobre la existencia de vínculos (o ausencia de ellos) entre Trump y el Kremlin.

En el Congreso, ya está en marcha desde este viernes la investigación en el Comité de Inteligencia. Pero un grupo de senadores de ambos partidos creen que no es suficiente y han pedido la creación de un Comité Selecto, que tendría mayores poderes y acceso a documentos clasificados, para investigar el ciberhackeo.

Se sabe que el FBI ha investigado la conexión entre Rusia y Trump pero no se conoce si sigue abierta. El director de la agencia, James Comey, fue interrogado al respecto este martes por senadores demócratas en el Comité de Inteligencia del Senado y no negó ni afirmó el hecho. Los demócratas, contrariados, están presionando a Comey para que dé una contestación.

Por su parte, los medios de comunicación también podrían ofrecer novedades. Muchos de los hechos descritos en el dossier son verificables, como si cierta reunión tuvo lugar en un determinado día y lugar. Varios medios disponían del dossier desde hace meses pero no han podido corroborar los hechos (tampoco han encontrado pruebas contundentes desmintiéndolo).

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La noticia de CNN sobre la advertencia que recibió Trump de los jefes de espionaje ha puesto de nuevo en acción a los periodistas. The Guardian y la BBC han informado esta semana que el FBI solicitó el pasado verano a una corte de inteligencia permisos de supervisión para investigar los supuestos vínculos con Rusia de Trump.

En última instancia, es el propio Trump el interesado en que se conozca la verdad, si es que no tiene nada que ocultar. Pero él mismo ha dado motivos para sospechar que podría haberse coordinado con Moscú para ganar la elección. Como se preguntan los expertos de Brookings, el dossier publicado esta semana ha estado en la mente de todos al hacerse la pregunta sobre el raro comportamiento de Trump cada vez que aparece el tema de Rusia: "¿Por qué ha insistido tanto Trump en defender a Rusia de las acusaciones de hackeo que todo el resto del mundo ha parecido aceptar?"


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