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Trump ordena revisar norma que protege humedales para que cada estado gestione estos ecosistemas según sus prioridades

La Norma de Agua Limpia que quiere cambiar fue promulgada por Obama para garantizar el abastecimiento de agua potable de 117 millones de personas y dar protección a las especies acuáticas y aves migratorias de estas zonas húmedas.
28 Feb 2017 – 4:41 PM EST

El presidente Trump pidió a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y el Cuerpo de Ingenieros del Ejército "revisar y reconsiderar" la llamada Norma de Agua Limpia de EEUU que define qué son los arroyos y humedales del país y cómo deben ser protegidos.

Publicada en el registro federal en junio de 2015 y vigente desde el 28 de agosto, este reglamento define sanciones para aquellas acciones que se realicen dentro o en los alrededores de estos cuerpos de agua y que pueden lesionar el abastecimiento del líquido vital, así como afectar a las especies que allí viven, muchas de ellas en peligro de extinción.

Trump justifica esta revisión diciendo que con ella busca responder a las preocupaciones de unos 30 estados y cientos de empresas que consideran que la administración Obama fue demasiado lejos en cuanto a la regulación del agua del país. A su parecer, la regulación emitida en 2015 amplía enormemente las jurisdicciones federales sobre las aguas estatales, por lo que considera que estaría violando decisiones anteriores de la Corte Suprema.

Según el presidente, él desea que cada estado tenga la potestad para decidir cómo manejar estos ecosistemas según sus prioridades ambientales y también económicas.

El interés del republicano es aligerar algunas de las disposiciones vigentes y facilitar la agricultura de producción masiva de alimentos, lo que podría significar que el nuevo gobierno permita a las industrias drenar pequeños arroyos y humedales para desarrollar sus productos.

Los ‘riñones’ del país

La eliminación de humedales y el sacado de arroyos podría tener implicaciones para los sectores agrícola, inmobiliario, de construcción y de la ganadería. Tendría especialmente un fuerte impacto en el medio ambiente, pues los humedales son el hábitat de miles de especies acuáticas y aves migratorias, cientos de ellas en peligro de extinción.

“Los humedales son como los riñones del cuerpo humano, pues son los encargados de purificar el agua que circula por los ríos y antes de que las aguas alcancen el océano”, explica el doctor en Oceanografía Biológica Jorge Arturo Jiménez.

Los humedales juegan un rol crítico en el mantenimiento de la salud y la regulación hídrica de las cuencas. Funcionan como filtro de las aguas contaminadas (por cualquier causa, como agricultura) y retienen sedimentos causados por la erosión, recarga los mantos acuíferos y ayuda a mitigar el impacto causado por inundaciones, explican los especialistas de Convención RAMSAR, el más antiguo de los modernos acuerdos intergubernamentales sobre el medio ambiente (que data de 1960) que vela por la preservación de los humedales.



Según la Organización para Estudios Tropicales (OET), las principales causas del peligro de los humedales en todo el mundo es la invasión del ecosistema con actividades agrícolas y el cambio en su dinámica por crearse canales artificiales para riego. Por ello, la mejor forma de evitar su desaparición es mejorando la definición de qué es y qué no un humedal y que se protejan como tales, regulando las actividades que podrían causarle estragos.

Cuando la Ley de Agua Limpia pasó en 1972, esta definió que las aguas que necesitarían protección contra la contaminación eran "navegables". Eso dio pie a que la mayoría de personas sobreentendieran que se refería a un cuerpo de agua lo suficientemente grande como para permitir a un barco flotar.

No obstante, conforme trascurrieron los años, resultó evidente que los arroyos y humedales más pequeños también necesitaban protección, pues todos ellos juntos eran responsables del abastecimiento de agua potable de 117 millones de personas. Pero el Congreso y las sucesivas administraciones intentaron, sin éxito, definir exactamente qué aguas estaban sujetas a la ley. La reforma de la normativa estadounidense vigente desde el 2015 había avanzado en esto. Sin embargo, la nueva petición de Trump pide reevaluar esas definiciones.

"Las regulaciones y permisos comenzaron a tratar a nuestros maravillosos pequeños agricultores y pequeños negocios como si fueran grandes contaminantes, y los trataron horriblemente", aseguró este martes Trump.


Durante más de una década, la EPA y el Cuerpo de Ingenieros del Ejército recibieron diferentes solicitudes de reglamentación para que se estableciera con claridad cuáles son las protecciones establecidas bajo la Norma de Agua Limpia de EEUU.

La regulación resultante y que está vigente desde el 2015 surgió tras múltiples reuniones entre miembros del Congreso, funcionarios estatales y locales, industria, agricultura, grupos ambientales, científicos y el público. En total se revisaron más de un millón de comentarios públicos. Además, la EPA y el Cuerpo de Ingenieros del Ejército también se fundamentaron en más de 1,200 estudios científicos publicados (con revisión de pares) sobre la importancia de los humedales y arroyos para la salud del ambiente y la calidad de vida de las personas.

El resultado final de esta petición de Trump podría tardar más de un año y, lo más probable, es que no esté exenta de litigios extensivos.




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