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Jane Goodall: un retrato nunca antes visto lleva al cine la urgencia de la compasión por los animales

El documental, construido con material visual que se creía perdido, repasa la historia de una joven británica que por 20 años vivió con simios en la selva de Tanzania. Su misión: promover la compasión con los animales como mecanismo para proteger el planeta.
9 Nov 2017 – 5:04 PM EST

Jane Goodall es probablemente uno de los seres humanos que más se ha relacionado de cerca con otras especies animales.

Cuando tenía apenas cuatro años descubrió su fascinación por el mundo natural al observar cómo una gallina ponía un huevo. A los 11, después de leer Tarzán, su sueño era irse a África. Quince años después, a los 26 años y sin tener credenciales de científica lo cumplió: se mudó de Londres a las selvas de Gombe, en Tanzania, para vivir junto a una comunidad de chimpancés. Hoy tiene 83 años y es una de las activistas ambientales más reconocidas del mundo.

Ahora su historia vuelve a revivirse con ‘Jane’ (2017), una nueva película construida a partir de más de 100 horas de video de archivo que se creía perdido y que había sido inmortalizado por su ex esposo, Hugo van Lawick, un cineasta de vida salvaje. El material visual fue grabado en 1962 con una cámara de 16 milímetros y se encontró en los archivos de National Geographic en el 2014. Nadie lo había visto antes.
‘Jane’ recuerda cómo las observaciones de esta mujer sobre los chimpancés desafiaron el consenso científico dominado por los hombres de su tiempo y las creencias de que los seres humanos éramos una especie excepcional.

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“No hay duda de que mis observaciones sobre los chimpancés me ayudaron a ser mejor madre, pero también ser madre me ayudó a comprender mejor a los chimpancés”, recuerda Goodall en la película luego de tener su primer hijo, Hugo, quien pasó sus primeros años en Tanzania en medio de la naturaleza.

Goodall vivió 20 años en la selva de Tanzania, alejada de las comodidades de la vida moderna y arriesgando su vida. Masticó hojas, durmió a la intemperie y hasta se dejó desparasitar por un primate. Con los años, aprendió cómo decir “hola”, “gracias” y “adiós” a un chimpancé. Luego, se convirtió en la voz de estos animales.

Hoy se sigue demostrando lo que Goodall decía en los años 60: que la especie humana comparte rasgos de personalidad con chimpancés y con otras especies. "Honestamente, no creo que puedas estar cerca de un animal y no darte cuenta de sus vívidas personalidades", dijo recientemente en una entrevista para The New York Times.

"Todos se rieron de mi sueño” de ir a vivir con animales en África, dice Goodall. Todos excepto su madre, Morris Goodall, quien permitió que su hija durmiera con todo tipo de animales en su cuarto desde que era niña. “Fue mamá quien dijo: 'Si realmente quieres esto, vas a tener que trabajar muy duro y aprovechar la oportunidad. No te rindas'”.

“Solo nosotros (los seres humanos) hemos desarrollado un lenguaje tan sofisticado. Por primera vez en la evolución, una especie le ha enseñado a los miembros más jóvenes de su especie sobre eventos y objetos que no son presentes, y sobre los éxitos y los fracasos del pasado. Con nuestro lenguaje podemos preguntarnos como ningún otro ser vivo: quiénes somos y por qué estamos acá. Pero este intelecto altamente desarrollado implica que tenemos una responsabilidad frente a las otras formas de vida, que se encuentran amenazadas por el comportamiento irresponsable de nuestra propia especie”, dice Goodall al cierre de la película.

La película, dirigida por Brett Morgen y musicalizada por el reconocido compositor clásico estadounidense Philip Glass, ya está en salas de cine en Estados Unidos y será transmitida por National Geographic en 2018.

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