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Trump socava peligrosamente nuestro proceso electoral

"Los padres fundadores de la nación crearon contrapesos para evitar que figuras tremebundas como Trump algún día pudieran socavar la democracia e intentar erigirse en reyes o dictadores. Dos de esos contrapesos, sin embargo, son el Departamento de Justicia y el Senado, los cuales se han convertido en cajas de resonancia y encubridores de los abusos de poder y actos de corrupción del presidente".
Opinión
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2020-05-26T11:36:11-04:00
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El presidente Trump aumentó dramáticamente los temores de que él y sus allegados estén tramando trampas para boicotear o cometer fraude en las elecciones presidenciales de noviembre. En un trino que publicó el pasado 20 de mayo, dijo que “Michigan envía solicitudes de boletas de ausentes a 7 millones 700 mil personas antes de las primarias y la elección general. Esto se hizo ilegalmente y sin autorización por parte de un Secretario de Estado forajido. Ordenaré retener fondos a Michigan si quieren seguir la senda del Fraude de Votantes”.

Esa afirmación es falsa. Michigan no está cometiendo ningún acto ilegal ni fraudulento al enviar boletas de ausente. La falaz acusación es parte de una campana sistemática de Trump y sus incondicionales para sembrar dudas sobre la legitimidad de las elecciones y probablemente sentar las bases para un zarpazo antidemocrático, peligro que ya he expuesto en columnas anteriores.

El presidente aparentemente da los primeros pasos para esgrimir la crisis del coronavirus como pretexto para minar el proceso electoral que ya está en marcha, con las primarias, y que se intensificará a partir de este verano. Sus ataques al voto por correo se han vuelto constantes. Sostiene que ha provocado “fraude masivo” en el pasado, algo para lo que no aporta prueba alguna porque sencillamente no existe. Acaba de amenazar con llevarse la convención republicana de Carolina del Norte, sumiendo en el caos la organización del tradicional evento.

Con esta sórdida estrategia, Trump demuestra su desdén por nuestro proceso democrático y su disposición a hacer cualquier cosa para permanecer en la Casa Blanca, incluyendo apoyar medidas de supresión de votantes, una práctica socorrida de su Partido Republicano.

Los republicanos creen que mientras más personas se convierten en electores y votan, menos posibilidades tienen de ganar escaños en el Congreso, las gobernaciones y la presidencia. Y en parte basan esa creencia en que hay más votantes independientes (36%) y demócratas (31%) que republicanos (30%), según un análisis de la firma Gallup. Saben, además, que un creciente número de minorías étnicas e inmigrantes se están inscribiendo para votar; y que las minorías y los inmigrantes suelen hacerlo en su contra de forma abrumadora. En legítima defensa.

Trump es la peor amenaza a nuestro proceso electoral durante la pandemia. Pero no es la única. El coronavirus ha causado ya trastornos al proceso. Dieciséis estados aplazaron las primarias. Muchos cerraron centros de votación en lugares vulnerables al contagio, como los asilos de ancianos. Y la mayoría ha tenido dificultades para encontrar empleados dispuestos a arriesgar su salud en las urnas.

Digan lo que digan Trump y sus adeptos, ni la suspensión ni el aplazamiento de las elecciones son opciones aceptables en nuestra tambaleante democracia. El país necesita un liderazgo legítimo y eficaz para salir de la pandemia y superar sus efectos devastadores sobre la sociedad estadounidense, algo que tomará años. Eso solo podrá lograrlo mediante una elección en la que participe la mayor cantidad de votantes posible, sin manipulaciones internas ni interferencias extranjeras como las que tuvieron lugar en 2016.

Para celebrar una elección así, el Congreso deberá aprobar leyes que no solo la reafirmen, sino que además asignen las partidas de dinero que hacen falta para llevarla a cabo. Esas leyes deberán expandir los procesos de votación desde la casa, especialmente mediante las boletas de ausente. Los estados de Oregón, Washington, Colorado y Hawái ya votan principalmente así. En las elecciones generales de 2016, uno de cada cuatro votos en todo el país se emitió mediante una boleta de ausente.

El Congreso y las legislaturas estatales también podrían y deberían expandir la votación anticipada de manera que mayor cantidad de estadounidenses puedan acudir a urnas que no estén abarrotadas de personas. Los especialistas sugieren períodos de entre 20 y 30 días. Legisladores demócratas han presentado un proyecto de ley para garantizar votación anticipada de 15 días. Eso sería muy poco tiempo, aunque la propuesta va bien encaminada. Lamentablemente, no conozco a un solo republicano que la apoye. Y dudo que surjan muchos a menos que sus constituyentes se lo exijan.

Los padres fundadores de la nación crearon contrapesos para evitar que figuras tremebundas como Trump algún día pudieran socavar la democracia e intentar erigirse en reyes o dictadores. Dos de esos contrapesos, sin embargo, son el Departamento de Justicia y el Senado, los cuales se han convertido en cajas de resonancia y encubridores de los abusos de poder y actos de corrupción del presidente.

Todavía nos queda el proceso electoral para frenar sus excesos y propiciar cambios. Trump hará lo que pueda para minarlo. De los estadounidenses debidamente informados y alertas dependerá el que se salga o no con la suya.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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