La politiquería de las armas

“Apenas días después de que un pistolero entre enloquecido y fanático perpetrara la peor masacre a tiros en la historia moderna de Estados Unidos, el Senado controlado por los republicanos rechazó las propuestas para restringir el acceso a peligrosas armas de fuego y municiones”.
Opinión
Miembro de la unidad política de Univision Noticias
2016-06-21T12:43:21-04:00


Si quedaba alguna duda de que la cultura de las armas se ha vuelto más importante que la cultura de la vida en nuestro país, ahí está para despejarla el patético debate sobre el tema en el Senado esta semana. Apenas días después de que un pistolero entre enloquecido y fanático perpetrara la peor masacre a tiros en la historia moderna de Estados Unidos, el Senado controlado por los republicanos rechazó las propuestas para restringir el acceso a peligrosas armas de fuego y municiones. Entre las medidas rechazadas había una que habría prohibido vender armas a personas incluidas en la lista de sospechosos de terrorismo que compila el FBI; y otra que buscaba eliminar las lagunas que han convertido la comprobación de antecedentes de compradores de armas en una burla siniestra. Los senadores, especialmente los conservadores, demostraron por enésima vez que temen más a las presiones de la industria armamentista y que valoran más sus dogmas ideológicos sobre las armas que las vidas de los ciudadanos a los que representan.


La Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en inglés) y otros grupos proarmamentistas infunden en nuestros políticos el temor a perder elecciones y con ello los privilegios del poder. Desde 1989, la industria armamentista ha contribuido por lo menos $37 millones a candidatos y partidos, habiendo mostrado una marcada preferencia por los conservadores. 88% del dinero que ha donado ha sido para el Partido Republicano y sus candidatos. Durante la contienda electoral de 2014, la NRA invirtió otros $27 millones en “gastos complementarios”, según el grupo cívico Open Secrets. A menudo estos fondos se usan para auspiciar candidaturas diseñadas con el objetivo expreso de derrotar en las primarias a legisladores que no bailan al son de los fabricantes y vendedores de armas.

“Los republicanos tienen pánico a perder ante un retador en las primarias si se oponen a la NRA”, puntualiza Adam Winkler, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de California en Los Angeles. Pero otros factores también los llevan a privilegiar las armas sobre nuestras vidas. Muchos de nuestros políticos hacen carrera vendiéndonos un miedo exagerado a la delincuencia. Luego, cuando se plantea el debate sobre la necesidad de restringir la compraventa de armas, temen parecer débiles ante la delincuencia si apoyan medidas restrictivas. Con su demagogia anticriminal crean un círculo vicioso que los paraliza a la hora de enfrentar el problema real de la violencia con armas de fuego.


Muchos de nuestros políticos también se escudan en una interpretación anacrónica y dogmática de la Segunda Enmienda a la Constitución para darle mayor peso a la compra y posesión de armas que a nuestras vidas. Esa interpretación data apenas de 2008, cuando en el caso judicial conocido como Distrito de Columbia Vs. Heller, la Corte Suprema, controlada por jueces republicanos, falló que esa enmienda garantiza el derecho individual de una persona a tener armas. Antes de ese fallo, sin embargo, la mayoría de jueces y académicos rechazaba semejante interpretación y sostenía que la Segunda Enmienda solo garantiza el derecho a la “seguridad colectiva” de los norteamericanos. La reciente decisión del Supremo le dio a la sangrienta cultura de las armas un inmerecido prestigio legal e ideológico.


Solo los votantes podrían frenar la temeraria cultura armamentista, que cada año cuesta casi 13,000 vidas y causa decenas de miles de heridos en Estados Unidos. “Los republicanos, eventualmente, van a enfrentar la ira del electorado”, declara con optimismo el Senador demócrata Chris Murphy. Él libra una cruzada quijotesca contra el libertinaje de las armas desde que en diciembre de 2012 se produjo la matanza en la Escuela Elemental Sandy Hook, la cual está situada en Newtown, Connecticut, estado al que representa. Lamentablemente, muchos votantes son parte del problema porque también practican el culto letal de las armas. Otros se han marginado tanto del proceso político que no parecen entender la turbia politiquería armamentista. Un tercer grupo de electores parece estar consciente del problema. Pero basa sus decisiones electorales en otros factores que considera más significativos, tales como la economía, la educación y la inmigración. El resultado es que la proliferación de armas continuará, garantizando que nuestras ciudades sigan siendo zonas de guerra en las que a diario cada uno de nosotros, nuestros familiares y nuestros vecinos nos jugaremos la vida en una especie de gigantesca y perversa ruleta rusa.


Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.


Publicidad