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El fantasma del sexismo sigue en pie, pero la parcialidad ha suplantado la violencia

“La misma fuerza que pretendía frenar el movimiento sufragista que le daría mas igualdad a la mujer aún sigue viva. Es nuestro deber como sociedad ver esta carrera presidencial, y cada carrera política en donde hay candidatas mujeres, con un lente distinto”.
Opinión
Director Interino de Latino Victory Project.
2016-09-16T15:31:55-04:00

Setenta y dos años. Vaya que la lucha para lograr el derecho constitucional del voto para la mujer fue larga y difícil. Las mujeres que lideraron el movimiento encontraron apoyo pero también una oposición virulenta que quería mantenerlas fuera de la esfera política, sin poder ni voz propia más que la de su padre o su marido.

96 años después de obtener el voto, tenemos a la primera mujer nominada a la presidencia del país, un logro extraordinario para Hillary Clinton y para todas las mujeres del país. Después de estos más de 100 años de romper barreras y que se les pida comprobar a las mujeres su competencia para servir al país en todos los ámbitos políticos –incluso militares– es difícil entender por qué a muchos aun les cuesta trabajo aceptar que la mujer pueda llegar a ocupar la posición más alta en nuestro país, la presidencia. El fantasma del sexismo que causó que líderes del movimiento sufragista aguantaran insultos, difamación publica, encarcelamiento, y torturas a la orden de los opositores aun sigue en pie, pero esta vez, la violencia ha sido suplantada por algo igual de peligroso: la parcialidad.

Hillary ha trabajado arduamente para sobresalir en la política y para ayudar a efectuar cambios verdaderos en nuestro país y alrededor del mundo por mas de dos décadas, y si uno examina sus logros y experiencia, diría que es la persona más calificada para ser presidente. Y esto no es solamente mi opinión, está basado en sus méritos. Hay mucha información que podríamos aprender de esta candidata durante la campaña. Al final de cuentas es durante este tiempo que nos toca verificar la capacidad y experiencia de todos candidatos. Sin embargo, de ver a los noticieros y a la narrativa pública sobre Hillary, podemos ver que a ella la estamos juzgando con una balanza más rigurosa que a la de su colega masculino.

Mientras que su contrincante insulta a personas que no son iguales a él o que no lo apoyan, miente constantemente, habla con oraciones incoherentes durante sus entrevistas y discursos, y cuenta con demandas y acusaciones criminales, en general son pocos quienes se atreven a corregirlo o a cuestionarlo. A Hillary le pasa lo contrario. Cada vez que da un paso, tiene que dar una explicación y diez más antes de que la absuelva la opinión pública. No le puede dar ni pulmonía sin que se cuestione su capacidad para ser presidente y hasta su honestidad porque, como millones de mujeres trabajadoras alrededor del mundo, no quiso anunciarle a todo el mundo que estaba enferma y no quiso dejar de trabajar.

Luego vimos cómo, el martes pasado, durante el foro de política internacional de CNN, el moderador duró mucho más tiempo cuestionando a Hillary sobre temas que hemos cubierto hasta el cansancio como es el caso de los correos electrónicos durante su carrera como secretaria de Estado, que preguntándole sobre su política e ideologías sobre la diplomacia y relaciones exteriores —dos temas en los que está calificada para hablar debido a que fue senadora en el Congreso por 12 años, primera dama por ocho y secretaria de estado por cuatro. En cambio, a Trump no se le cuestionó sobre ninguno de sus escándalos—la demanda que tiene la Universidad Trump por fraude o las alegaciones de abuso de derechos civiles a quienes trabajan en sus compañías entre muchos otros.

La Fundación Clinton estuvo bajo tremendo escrutinio por días por parte de la prensa a pesar de que nunca hubo una investigación formal debido a que no hubo actividad criminal, pero el daño que causó la percepción es incalculable porque añadió mas munición para quienes quieren pintarla como una persona deshonesta a pesar de no haber hecho nada deshonesto. Poco después, se dio a conocer que el procurador de Nueva York está investigando a la fundación Trump y nadie está analizando si de debe de cerrar la fundación o no, como lo hicieron con la Fundación Clinton. Para rematar, a Hillary se le ha cuestionado por no sonreír durante presentaciones, por parecer fría y calculadora y por utilizar prendas de vestir costosas, mientras que Trump no recibe las mismas criticas.

A este hombre se le aplaude cuando logra no insultar a nadie durante sus discursos, hasta lo llaman “presidencial” cuando no grita. Hillary es presidencial, no solo por su temperamento sino por su conocimiento, experiencia y aguante. Mientras que la realidad es que hay muchos que siguen buscando evidencia de que una mujer no puede ser presidente. No van a encontrar evidencia ni razón, pero desgraciadamente esta búsqueda es propagada por los medios al no darle el mismo trato a los dos candidatos.

No cabe duda de que la misma fuerza que pretendía frenar el movimiento sufragista que le daría mas igualdad a la mujer aún sigue viva. Es nuestro deber como sociedad ver esta carrera presidencial, y cada carrera política en donde hay candidatas mujeres, con un lente distinto y en donde tomamos en cuenta los prejuicios y la parcialidad que le ha impuesto la sociedad a las mujeres lideres.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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