La estrafalaria batalla por el control del hotel de Trump en Panamá

La Organización Trump está en peligro de perder otra de sus preciadas posesiones hoteleras después de meses de disputas legales que están poniendo en peligro sus operaciones en Panamá.

CIUDAD DE PANAMÁ-. Los huéspedes del Hotel Trump International en Panamá están viendo cosas inusuales en los últimos días: policías con equipamiento táctico patrullando el lobby y fornidos guardias de seguridad peleando dentro del edificio.

Esta semana, el hotel perdió el control de algunas de sus cuentas bancarias en Panamá y no pudo aceptar reservaciones directas en su pagina web, segun fuentes familiarizadas con las operaciones del edificio. Y para empeorar las cosas, el miércoles no hubo agua en las habitaciones, ni en las duchas, ni en los baños.

Todo es parte de una rara batalla legal por el control del hotel cinco estrellas que se abrió con bombos y platillos en el año 2011.

La disputa por el hotel de 70 pisos, que sobresale por su forma de vela de barco con vistas al Océano Pacífico, se intensificó en los últimos días después de que los propietarios del hotel –socios del fondo de capital privado Ithaca Capital Investments–, despidieran a 10 de sus 200 empleados como parte de un esfuerzo para rescindir el contrato de administración en poder de la Organización Trump.


La disputa se ha convertido en un juego del gato y el ratón. Los empleados despedidos han permanecido en sus puestos ocultándose de los dueños y de la policía, en una aparente lealtad a la Organización Trump que se opone con vehemencia a su expulsión de la que alguna vez fue una de las más soberbias posesiones de la familia.

La saga ha creado una situación sin precedentes: una compañía de propiedad del presidente de Estados Unidos enfrentando una investigación por parte de funcionarios de un gobierno extranjero. Después de asumir su cargo, Trump se negó a deshacerse de la propiedad de su multimillonario imperio de bienes raíces, dando lugar a lo que muchos expertos consideran un posible conflicto de intereses entre la Organización Trump y el cargo de presidente.

El proyecto de hotel y condominio de 400 millones de dólares fue desarrollado por un grupo de inversionistas, entre los cuales figuran algunos con presuntos vínculos con el lavado de dinero y el tráfico de drogas.

Trump prestó su nombre para el proyecto, lo que le representó alrededor de 45 millones de dólares, según documentos judiciales. La Organización Trump no ha sido acusada de lavado de dinero, pero han surgido serios cuestionamientos sobre el proceso de revisión de antecedentes de sus socios que sigue la compañía.


Problemas financieros, demandas penales

En los últimos años, varios proyectos de Trump en todo el mundo han tenido problemas financieros, incluyendo un hotel y condominio en Toronto y un campo de golf en Puerto Rico. Otros proyectos en Brasil, México y la República Dominicana nunca llegaron a despegar.

La Organización Trump enfrenta actualmente varias demandas penales por parte de los propietarios del hotel en Panamá, cuyos detalles no se han hecho públicos. Una que sí se filtró a la prensa involucra al gerente general del hotel, quien está acusado de grabar ilegalmente una reunión confidencial de la asociación de propietarios. Otras denuncias incluyen el uso indebido de fondos por parte del equipo directivo de Trump, así como el acceso a los registros contables del hotel, según conoció Univision a través de dos fuentes confiables.


Un juez de paz visitó este miércoles el hotel con un escolta policial, para ordenarles a los ejecutivos del establecimiento que les permitieran a los propietarios acceder a una sala de seguridad donde se monitorean las cámaras de vigilancia.

Funcionarios del Ministerio de Trabajo visitaron también el hotel el miércoles para inspeccionar si todavía se les estaba pagando a los empleados. Y el jueves fueron policias forenses.

En un comunicado enviado a Univision, Trump Hotels acusó a Ithaca Capital de ignorar los términos del contrato de administración, así como de usar “tácticas de estilo mafioso”. Añadió que el anuncio de terminación del contrato que enviaron el 21 de noviembre los dueños "no solo es inválido, sino que es producto de un fraude."

Por su parte, Ithaca Capital se negó a hacer cualquier declaración, diciendo que las reglas de arbitraje de disputas exigen que las partes se abstengan de hacer comentarios públicos hasta que se llegue a una decisión.


Problemas bancarios

El martes, Univision intentó reservar una habitación. El sitio web de Hoteles Trump no estaba aceptando reservaciones, aparentemente como resultado de que sus cuentas bancarias en Panamá fueron bloqueadas por los propietarios del hotel. En la recepción se negaron también a registrar a un periodista de Univision diciendo que el hotel estaba “lleno”.

Esto fue muy extraño, si se tiene en cuenta que los propietarios de las 369 unidades hoteleras votaron en octubre pasado para despedir a la Organización Trump, alegando una "gerencia horrible", así como irregularidades financieras que han hecho que la ocupación caiga por debajo del 40%.

En efecto, Univision pudo reservar una habitación utilizando el sitio de reservas de viajes Kayak.com, a un precio muy rebajado de 156 dólares, con desayuno incluido.

"Este lugar está vacío, definitivamente no puede estar ganando dinero", dijo Herbert Levetown, de 87 años de edad, un empresario retirado de la industria química de Nueva Jersey que estaba de vacaciones en el hotel esta semana.

“Me gustaría que se fuera”, agregó, refiriéndose a Trump. “Pero el pueblo estadounidense lo eligió”.

Al igual que la mayoría de los huéspedes y residentes, Levetown no sabía de la batalla legal que se estaba desarrollando dentro y fuera del hotel, y disfrutaba de los lugares de interés, incluyendo una visita al Canal de Panamá.

Los empleados del hotel tampoco tienen idea de la disputa. Un ama de llaves que ha trabajado cinco años en el hotel dijo a Univision Noticias que ha continuado recibiendo sus pagos y que no tiene quejas con la administración del hotel.


¿Trump ha sido superado tácticamente?

El jueves no estaba claro cuánto tiempo podría aferrarse Trump al contrato de administración luego de haber sido superado tácticamente, al parecer, por el propietario del hotel de 39 años de edad, Orestes Fintiklis, fundador de Ithaca Capital, un fondo de capital privado poco conocido.

La Organización Trump ya perdió en 2015 el contrato de administración de más de 600 condominios en el hotel y torre de 1,000 unidades, que también cuenta con un casino, tiendas, cuatro piscinas y tres restaurantes.

Se espera que un juez dictamine a finales de esta semana si los despidos son legales. Un fallo a favor de los propietarios sería un gran golpe para la autoridad de la Organización Trump sobre el resto del personal del hotel. Y con ello el control sobre una de sus “joyas”.


El impresionante diseño y las lujosas instalaciones del hotel hacen de él una propuesta atractiva incluso en el mercado saturado y exclusivo de la ciudad de Panamá. Cuenta con el mayor centro de conferencias de América Central, así como con un casino, propiedad de Sol Kerzner, el multimillonario sudafricano desarrollador de complejos de lujo.

Otros grupos de administración hotelera, incluyendo JW Marriott, han mostrado interés en la propiedad.

El hotel funciona como un condominio, con habitaciones de propiedad individual, bajo un contrato de gestión con la Organización Trump que vence en el año 2031.

Pero las ganancias del hotel han caído en un 40% en los últimos cuatro años, según los estados financieros enviados a los propietarios de las unidades. El año pasado, las ganancias de operación de Trump ascendieron a solo 200,000 dólares.

"No hay ganadores y perdedores aquí. Todos estamos perdiendo en esto", escribió Fintiklis a la asociación de propietarios el 7 de febrero. La Organización Trump "continúa recortando las tarifas de gestión mientras nuestro hotel cae al suelo", agregó. Lo compara con "una gotera que drena hasta nuestra última gota de sangre".

Ahora se ve como una opción que la Organización Trump llegue a un arreglo tranquilamente y abandone el contrato de administración, tal vez con una parte del monto que podría haber ganado durante la próxima década.


“Absorción corporativa ilegal”

En este momento, las partes están muy alejadas. Ithaca Capital ha demandado a la Organización por 15 millones de dólares, alegando aflicción económica debido a la presunta mala gestión de Trump. Pero la Organización contraatacó con una demanda de 150 millones de dólares, acusando a Ithaca Capital de estar “involucrada en una absorción corporativa ilegal”, según documentos judiciales.

“Es un gran edificio. Trump no quiere perderlo. Alimenta su ego”, dijo uno de los propietarios de condominios del hotel, Al Monstavicius, a Univision. El nombre de Trump se encuentra en todo el hotel, desde la señalización exterior hasta las batas de baño y el agua embotellada en las habitaciones.

En documentos judiciales, los abogados de Trump dicen que la decisión del propietario de rescindir el contrato es “nula y sin efecto” hasta que el proceso de arbitraje termine. Trump afirma que Ithaca Capital está violando un acuerdo firmado cuando compró su participación en el hotel “de abstenerse de cualquier acción, directa o indirecta, para interferir o socavar los derechos de” sus operaciones de gestión.


El problema se reduce a un principio de derecho contractual relacionado con los recursos legales en caso de que se rompa un contrato de “servicios personales”. Los abogados de Trump argumentan que la decisión de Fintiklis e Ithaca Capital de romper el contrato es ilegal e insisten en su derecho a continuar operando el hotel. Pero Ithaca Capital argumenta que un contrato siempre se puede romper si se pagan los daños correspondientes.

El representante de Trump en el caso, Todd Soloway, es un “abogado experto en litigios de alto riesgo” en casos complejos de bienes raíces, según el sitio web de su firma Pryor Cashman.

Irónicamente, el sitio web resalta como una de sus victorias legales más importantes el caso del propietario del icónico hotel Eden Roc en Miami Beach, en el que Soloway convenció a un tribunal de apelaciones de Nueva York de que el contrato de administración entre las partes podía rescindirse como un contrato de servicios personales.

El sitio web de Soloway dice: "Este caso que sentó precedente les da a los propietarios de hoteles en todo el mundo la posibilidad de controlar el destino de sus propias inversiones y de deshacerse de los gerentes improductivos de hoteles y sus onerosos contratos”.


El hombre que se enfrenta a Trump

Se sabe muy poco sobre Fintiklis e Ithaca Capital, un fondo de capital privado con propiedades inmobiliarias no reveladas. Abarca una docena de inversionistas familiares ricos de Estados Unidos, Europa, América Latina y Asia, según el sitio web de la compañía.

El grupo pagó 24 millones de dólares por 202 unidades hoteleras y 13 espacios más, incluyendo los restaurantes Trump y dos piscinas, según documentos de la compañía.

Fintiklis, un empresario y abogado nacido en Chipre que vive en Miami Beach, tiene una licenciatura en derecho de la Universidad de Oxford y se graduó primero en su clase en 2003, según su biografía. También tiene una maestría en administración de empresas de la prestigiosa INSEAD Business School en las afueras de París, Francia. Anteriormente trabajó para una importante firma londinense, Clifford Chance, donde participó en la estructuración de transacciones para bancos e individuos con elevado patrimonio, así como en arbitraje comercial internacional.

La situación se puso tensa la semana pasada cuando los propietarios, dirigidos por Fintiklis, llegaron al hotel en busca de acceso a los libros y registros del hotel para verificar cualquier irregularidad financiera. Los propietarios alegan que una auditoría concluyó que faltaban 1.4 millones de dólares, según documentos legales.

Los guardias de seguridad de Trump intervinieron e intentaron bloquear la entrada de Fintiklis a las oficinas del hotel, lo cual provocó empujones y gritos.

Según los testigos, se podía observar al personal de Trump detrás de la puerta de vidrio de la gerencia trasladando archivos. Un testigo dijo que escucharon una máquina destructora de documentos.

En la batalla por el control, Fintiklis y algunos de sus amigos decidieron quedarse en el hotel. Reservaron las habitaciones por internet, pero cuando fueron a registrarse, un empleado del hotel se negó a aceptar sus reservaciones. Después de demostrar que ya habían pagado, los funcionarios de Trump acordaron compensarlos con habitaciones en otro hotel.

Aun así, Fintiklis y sus amigos pasaron la tarde en el lobby del Trump International. El empresario tocó Zorba el Griego en un piano y el grupo comió pizza ordenada en uno de los restaurantes del hotel, que no están controlados por Trump.

De hecho, Fintiklis suele tocar el piano del hotel cada vez que siente que ha logrado una victoria sobre Trump. El martes pasado fue grabado por el diario The Washington Post tocando 'Para Elisa', una popular composición de Beethoven.

Trump, por su parte, recibió una buena noticia el jueves: regresó el agua.