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Trump Org: un imán de empresarios corruptos

Muchos de los socios internacionales de la organización han enfrentado escándalos que involucran corrupción, fraude, lavado de dinero y tráfico de drogas. Investigamos el negocio de la marca y los controversiales proyectos en México, Brasil, República Dominicana y Panamá
26 Feb 2018 – 3:37 PM EST


GRANDES HISTORIAS

TrumpORG: un imán de empresarios corruptos

Muchos de los socios internacionales de la organización han enfrentado escándalos que involucran corrupción, fraude, lavado de dinero y tráfico de drogas. Investigamos el negocio de la marca a nivel internacional y los controversiales proyectos en México, Brasil, República Dominicana y Panamá.

Por Inti Pacheco, Manuela Andreoni, Alex Mierjeski, Keenan Chen

A finales de 1997, Donald Trump estaba comenzando a tomar un respiro de lo que casi termina siendo su ruina financiera. Dos años antes, el magnate había perdido 916 millones de dólares tras una serie de bancarrotas en los casinos Trump y en otras de sus propiedades a principios de la década, según los registros tributarios divulgados por la prensa en 2016.

Luego, por casualidad, Trump se tropezó con un acuerdo que cambiaría el curso de su negocio inmobiliario.

En Seúl, Corea del Sur, una torre planeada a orillas del río Han necesitaba un nombre que transmitiera el concepto de lujo a sus posibles compradores. El promotor inmobiliario del proyecto, el Grupo Daewoo, quería pagarle a Trump simplemente por usar su nombre.

Según el acuerdo, el empresario recibiría un pago por el uso de la marca y un porcentaje de los ingresos anuales del proyecto, una transacción común entre las empresas de hotelería.

Video: Así es como funciona el negocio de la marca Trump

Abraham Wallach, quien en ese momento era vicepresidente ejecutivo de desarrollo y adquisiciones de la Organización Trump, dijo que él fue a Corea del Sur con Trump y vio en el negocio una ecuación muy atractiva: ganancia sin inversión.

“Miré esos grandes edificios”, recordó Wallach en una entrevista con Univision Noticias, “y me dije: 'Caramba, aquí hay una buena oportunidad’”.

El trato ayudó a definir una gran parte de la estrategia comercial de la Organización Trump para las siguientes dos décadas, y lanzó la marca Trump al escenario mundial. Después de firmar su primer contrato con Daewoo en 1999, el empresario trabajó con al menos 25 socios internacionales en 27 proyectos diferentes hasta el momento. En total, la organización ha tenido planes de ceder su nombre a hoteles y torres en 17 países.

Según Wallach, cualquiera puede ser asociado de Trump si está dispuesto a pagar su tarifa.

En los últimos 20 años el magnate ha firmado contratos con empresas en 17 países
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1 Villa Trump Brazil Brasil
2 Trump Towers Istanbul Turquía
3 Trump Tower Batumi Georgia
4 Trump International Baku Azerbaiyán
5 World Golf Club Dubai EAU
6 Trump Towers Rio Brasil
7 Trump Hotel Rio Brasil
8 Trump Tower Dubai EAU
9 Trump Tower Vancouver Canadá
10 Trump Tower Punta del Este Uruguay
11 Trump Towers Pune India
12 Trump Towers Gurgaon India
13 Trump Tower Kolkata India
14 Trump Int. Golf Club Puerto Rico
15 Trump Tower Century City Filipinas
16 Trump Cap Cana R. Dominicana
17 Int. Golf Club Dubai EAU
18 Trump Ocean Club Panama Panamá
19 Elite Tower Israel
20 Trump Tower Mumbai India
21 Trump Baja Mexico México
22 Trump Tower Lido Lake Indonesia
23 Trump Tower Bali Indonesia
24 Trump Tower Toronto Canadá
25 Trump Tower Delhi NCR India
26 Trump Island Villas San Vicente y las Granadinas
27 Trumpworld South Korea Corea del Sur

De los 27 proyectos internacionales de la marca Trump, 15 incluyen desarrolladores o inversionistas que han enfrentado alegaciones criminales, según lo revela una investigación de Univision Noticias y Columbia Journalism Investigations. En una cuarta parte de los proyectos, una verificación de antecedentes habría alertado a la Organización Trump de los cuestionamientos a sus socios antes de firmar el contrato.

Se trata de casos en los que los directores de las empresas constructoras, las propias empresas, el vendedor de la marca Trump o un inversionista han estado en la mira de la ley.

De los 27 proyectos internacionales de la marca Trump, 15 incluyen desarrolladores o inversionistas que han enfrentado alegaciones criminales

Ocho proyectos involucraron a directores de empresas inmobiliarias, a promotores de la marca Trump o a inversionistas que habían sido condenados por un delito. En siete proyectos más participaron entidades o personas que estaban siendo investigadas por las autoridades en sus respectivos países.

Univision y Columbia Journalism Investigations hablaron con el abogado de Trump, Alan Garten, para conocer su versión de los hechos en enero. El abogado recibió preguntas detalladas por correo electrónico como lo solicitó. Sin embargo, al cierre de este reportaje, Garten no dio respuestas ni contestó las llamadas de este medio.

Un análisis de cientos de documentos, que incluyen investigaciones federales, registros judiciales, contratos y registros corporativos, muestra que los asociados de Trump se enfrentaron a una serie de denuncias que incluían cargos por lavado de dinero, soborno, corrupción y tráfico internacional de drogas. Según el diario The Boston Globe, el propio Wallach había sido arrestado 15 veces en cinco estados por crímenes como falsificación y hurto, antes de que Trump lo contratara. El ejecutivo trabajó con el magnate entre 1990 y 2001 o 2002.

“Donald no realiza una verificación de antecedentes, sin importar de qué se trate”, dijo Wallach. “Él funciona por instinto... es su instinto el que lo guía en los proyectos en los que está trabajando”.

Incluso el director de Daewoo Group, el primer socio que le pagó a Trump por el uso de su nombre, fue condenado a prisión por fraude en 2006, varios años después de que los edificios de la compañía compraran el nombre del magnate.

Los 13 socios, representantes de marca o inversionistas que enfrentaron acusaciones criminales.

Pero a diferencia del caso de Corea del Sur, las alegaciones criminales habrían sido fácilmente detectadas por un experto en detección de riesgos antes de firmar el contrato en siete de los proyectos. Toda la evidencia era de acceso público.

Este informe incluye aquellos acuerdos en los que la Organización Trump creó una compañía de responsabilidad limitada para licenciar su marca o administrar una propiedad, en los que el material publicitario sugiere que se firmó algún tipo de contrato o donde los documentos demuestran que la empresa del magnate recibió un pago.

Antecedentes dudosos

Los hallazgos de esta investigación ponen en duda la revisión de antecedentes de sus socios potenciales que Trump y sus hijos realizan antes de firmar los contratos. La Organización Trump sostiene que sus procedimientos para la verificación de antecedentes en los nuevos proyectos son muy rigurosos, pero la empresa no ha hecho público cómo funciona el proceso.

En varios casos, una búsqueda rápida habría servido para advertir los problemas legales que tenían sus socios potenciales. Pero la Organización Trump desconoció las advertencias o decidió ignorarlas.

En Brasil, un inversionista había sido acusado de fraude (aunque después fue exonerado) y otro fue acusado de hurto y de diseñar un plan para tener un acceso exclusivo a los contratos del gobierno.

Él estaba dispuesto a negociar con socios con los que no lo harían otras personas

En Turquía, el vendedor de la marca Trump fue sentenciado a seis años en prisión por tráfico de drogas. Uno de los primeros socios de Trump en Toronto, Canadá, fue condenado por fraude y malversación de fondos. Uno de los principales accionistas de la firma que construiría el edificio Trump en Vancouver pasó un año en prisión tras presentar informes falsos a las autoridades financieras. Y en los Emiratos Árabes Unidos, un constructor asociado con la Organización Trump había sido condenado por corrupción por un tribunal egipcio.

Según un antiguo ejecutivo de la Organización Trump, quien habló bajo condición de anonimato, la compañía no verificó los antecedentes de los socios de Toronto. El promotor inmobiliario, Leib Waldman, fue excluido del proyecto luego de que en 2002 trascendieron los reportes sobre su condena.

Michel Rodríguez, exdirector de finanzas del socio dominicano de Trump, Cap Cana SA, aseguró que la empresa del magnate no realizó la revisión de antecedentes de la empresa dominicana. “No hacen ninguna verificación”, dijo Rodríguez.

Usualmente, la verificación de antecedentes se hace con la participación de quien está siendo investigado, pero también se puede hacer sin ella.

Donald Jr. y Eric Trump posan al lado de los desarrolladores de la torre Trump en Vancouver. Joo Kim Tiah (azul) está al lado derecho de su padre, un empresario condenado por fraude y sentenciado a un año en prisión. Phillip Chin/Getty Images

En 2009, la Organización Trump pagó por una auditoría de las cuentas de Cap Cana, pero solo para saber cuánto le debía la compañía. Ese mismo año, la Corte Suprema de República Dominicana ordenó a los fiscales que investigaran a uno de los accionistas de Cap Cana, después de que un socio descontento lo acusó de fraude y lavado de dinero. Ningún socio de Cap Cana enfrentó cargos.

En Georgia, el socio de Trump, Silk Road Group, pagó un informe de verificación de antecedentes de sí mismo para desacreditar las acusaciones de que uno de los principales accionistas estaba involucrado en una organización criminal. El reporte no mencionó la estrecha relación de la compañía con un banco defraudado, lo que provocó una investigación de la fiscalía local un año después de que firmaron con Trump. No se presentaron cargos contra nadie y en 2014 la empresa llegó a un acuerdo extrajudicial con el banco defraudado.

Jan deRoos, profesor de finanzas hoteleras y bienes raíces de la Universidad Cornell, explicó que las cadenas internacionales que funcionan con franquicias, como Hilton o Marriott, generalmente analizan el mercado local, el patrocinador y el proyecto antes de llegar a un acuerdo con el socio local. El profesor describe el proceso como una silla de tres patas: “Si alguna de ellas falla, se cae”.

Una forma de caracterizar las alianzas problemáticas es considerarlas como una ventaja competitiva para la Organización Trump, dijo DeRoos. “Él estaba dispuesto a negociar con socios con los que no lo harían otras personas”.

En el pasado, cuando los medios de comunicación revelaban las alegaciones criminales contra algunos socios de Trump, los miembros de la compañía se defendían diciendo que no tenían conocimiento de las irregularidades. Decían que la participación de la Organización Trump se limitaba a la concesión de licencias, un tipo de contrato que, según expertos, no implica responsabilidad legal en caso de que se cometa un crimen que beneficie a los involucrados.

L. Burke Files, presidente de la International Due Diligence Organization, dijo que el enfoque de la Organización Trump en relación con la verificación de antecedentes no es inusual. “La mayoría de los esfuerzos que hacen los empresarios internacionales en prácticas de verificación son ridículos. Les importa más cerrar el trato que saber con quién están negociando”, dijo Burke Files.

Al final, la Organización Trump obtuvo lo que quería, dijo.

“Le pagaron diez millones de dólares por una licencia. ¿Qué le importa el resto?”, dijo Burke Files. “Él no es el dueño, ni es un socio: es el que presta el nombre”.

Luego de que Trump fue electo presidente de Estados Unidos en noviembre de 2016, la necesidad de una verificación exhaustiva de la gente que se relaciona con su organización es posiblemente mayor que cuando era un ciudadano común. En el último año ha habido un intenso debate público sobre los potenciales conflictos de interés entre la marca Trump y la oficina presidencial.

No todos los proyectos, sin embargo, llegan a buen puerto. La evaluación que se le hace a un socio no se limita a determinar los posibles vínculos de una compañía con actividades criminales. El análisis también es necesario para valorar la viabilidad financiera del proyecto.

No está claro si la Organización Trump intentó realizar algún tipo de estudio financiero de sus socios, pero lo cierto es que solo seis de los 27 proyectos internacionales examinados por Univision operan hoy bajo la marca Trump. Otros diez están acordados y el resto de los proyectos fueron abandonados o ya no tienen la marca.

Varios proyectos enfrentaron problemas financieros: Trump Ocean Club en Panamá, un hotel en Toronto y un campo de golf en Puerto Rico se declararon en quiebra después de construidos. Proyectos en México, Israel, Georgia, Dubái y dos en Brasil ni siquiera empezaron la etapa de construcción.

¿Qué pasó con los proyectos internacionales de la marca Trump?

27 fueron anunciados pero 11 fracasaron o quitaron la marca.

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Baja California
Bakú
Bali
Batumi
Canouan
Dubái The Palm
Dubái Int.Golf
Dubái World Golf
Gurgaon
Estambul
Calcuta
Lido
Manila
Bombay
Nueva Delhi
Ciudad de Panamá
Pune
Punta Cana
Punta Del Este
Ramat Gan
Río Trump Towers
Río Hotel Rio
Río Villa Trump
Rio Grande
Seúl
Toronto
Vancouver
Leyenda
Anunciado
Construcción
Bancarrota
Pendiente
Operando
Fallido

El papel de los políticos

Un análisis detallado de los socios internacionales de Trump revela el papel de la política en sus asociaciones. Más de la mitad de los 25 socios extranjeros del empresario estaban estrechamente relacionados con figuras políticas en sus países.

El presidente de Lodha Group, socio de Trump en Mumbai, India, es el vicepresidente del partido dominante en el parlamento indio. Un exfuncionario de la oficina del alcalde de Río de Janeiro lideró un proyecto hotelero en su ciudad. Y Jorge Subero, director de Cap Cana S.A., la promotora de Trump en República Dominicana, es hijo de un expresidente de la corte suprema del país.

En otros casos, los políticos jugaron el papel de intermediarios. En el proyecto de Georgia, el expresidente Mikheil Saakashvili estuvo presente en varias reuniones entre la empresa inmobiliaria y Trump. En 2012, Saakashvili dijo frente a las cámaras que Trump haría una inversión de 250 millones de dólares en su país, cuando, de hecho, le estaban pagando a Trump por el uso de su nombre. El proyecto nunca despegó y ambas partes anunciaron su separación en 2016.

Ricardo Martinelli, quien era presidente de Panamá cuando se inauguró el Trump Ocean Club Panamá en 2011, también agradeció a Trump por una inversión que nunca hizo. “Queremos agradecer al señor Trump por venir a Panamá, a invertir en Panamá”, dijo Martinelli durante la ceremonia de inauguración. “Y por darnos a los panameños uno de los edificios más importantes y más bonitos que tiene la ciudad de Panamá”, agregó.

Es una parte muy importante de nuestro negocio. Somos una empresa familiar

La torre de Panamá recibió una generosa exoneración de impuestos, que incluía las importaciones de material para construcción y todos los ingresos generados en los primeros 10 años de funcionamiento.

Esta investigación pudo confirmar que los proyectos de la marca Trump recibieron incentivos fiscales en al menos cuatro países más. Los proyectos que fracasaron en Brasil, Puerto Rico y la República Dominicana recibieron fondos del gobierno. Sin embargo, no hay evidencia de que esos incentivos tuvieran relación con las conexiones políticas de los socios locales o que la Organización Trump hiciera algo para obtenerlos.

Trump le da un apretón de manos al entonces presidente de Georgia, Mikhail Saakashvili, en 2012 bajo una pancarta que dice “Trump invierte en Georgia” Emmanuel Dunanda/AFP

Un negocio familiar

Trump y su familia han ganado millones de dólares con estrategias publicitarias en las que se presentan como constructores, haciendo creer a los compradores que son inversionistas cuando, en realidad, su papel se limita a recibir pagos por la licencia de su marca o por la administración de un hotel. Esta distorsionada idea fue empleada en los proyectos de Georgia, México, Panamá, República Dominicana, Brasil y Azerbaiyán.

Cientos de compradores del fracasado proyecto Trump Ocean Resort en Baja California, México, presentaron un demanda colectiva en la que acusaban a Trump y a sus hijos, Ivanka y Donald Jr., de participar en una operación fraudulenta que llevó a los compradores a creer que el proyecto lo construía la organización Trump.

En la demanda los compradores alegan que Ivanka tuvo un papel fundamental en el engaño. Tras años de litigio, los constructores llegaron a un arreglo extrajudicial de 7.2 millones de dólares. La familia Trump también se vio obligada a llegar a un arreglo por un monto no revelado.

Ivanka, Donald Jr. y Eric Trump han administrado la marca familiar durante más de una década. Desde 2006, cuando negociaron la construcción del Trump Ocean Club en Panamá, los hijos de Trump han viajado por todo el mundo, reuniéndose con socios potenciales y buscando nuevos inversionistas. Han representado la marca de la familia en Dubái, Turquía, Panamá, México, Canadá, Brasil, India, Uruguay, República Dominicana, Azerbaiyán e Indonesia.

Ivanka Trump explicó en una declaración jurada en 2011 –en una demanda relacionada con un fracasado proyecto Trump en Tampa, Florida–, que tanto las asociaciones como los acuerdos de licencia funcionan de la misma forma: los hijos de Trump tienen reuniones iniciales con socios potenciales, y “si pensamos que los socios son socios creíbles... entonces le presentamos esas personas o le presentamos ese proyecto a mi padre”. Donald Trump decidiría luego sobre la continuidad del proyecto.

En su declaración por la misma demanda, Eric Trump habló del valor de involucrar a toda la familia en cada proyecto. "Es una parte muy importante de nuestro negocio", dijo. "Somos una empresa familiar".

Donald Jr, Ivanka y Eric Trump se han encargado del negocio familiar desde hace una década. Donald Jr. con el alcalde de Rio de Janeiro, Eduardo Paes. (Antonio Lacerda/EFE) Ivanka y Eric con el desarrollador en Uruguay. (Sebastián Umpiérrez/EFE) Donald Jr. y Eric con el socio en Vancouver, Canadá. (Stephanie Lamy/AFP) Ivanka con Roger Khafif, desarrollador en Panamá. (Arturo Wong/EFE)

Recientemente, los hijos de Donald Trump fueron investigados por su participación en los negocios de la compañía. Un artículo de Propublica, WNYC y The New Yorker publicado en octubre pasado describe cómo Ivanka y Donald Trump Jr estuvieron a punto de ser acusados de fraude en 2012 por brindar falsa información sobre las ventas a posibles compradores del proyecto Trump SoHo en Nueva York.

No hay evidencia de que la Organización Trump violara alguna ley en alguno de sus acuerdos internacionales. De los 27 acuerdos internacionales, tres proyectos han sido objeto de investigaciones por parte de fiscalías locales: dos en Brasil y uno en India. Nadie de la Organización Trump ha sido acusado o implicado directamente en esas investigaciones.

¿Libres de responsabilidad?

La tendencia a no realizar la revisión de antecedentes o la decisión de ignorar las señales de alarma al aceptar nuevos socios revela que la Organización Trump ha asumido riesgos legales al aceptar dinero de personas involucradas en casos delictivos o de corrupción. Pero aún en caso de detectarse una actividad delictiva en cualquiera de estos proyectos es difícil determinar si Trump o su familia serían penalmente responsables.

Recibir dinero derivado de un crimen puede considerarse lavado de dinero. Stefan Cassella, ex subjefe de la Sección de Confiscación de Bienes y Lavado de Dinero del Departamento de Justicia, dijo en una entrevista con Univision que una pregunta fundamental para determinar si existe responsabilidad penal es si los fondos en una operación particular son producto de ganancias criminales, y si uno estaba al tanto de ello.

Cassella también mencionó el concepto de ceguera intencional, en el cual “deliberadamente intentas no conocer la procedencia del dinero”. En ese caso, una persona podría ser considerada penalmente responsable.

La Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero les prohíbe a las compañías estadounidenses beneficiarse de una transacción en la que se pagaron sobornos a funcionarios extranjeros. Sin embargo, nunca se ha presentado un caso contra una compañía estadounidense que haya otorgado su licencia a un socio local declarado culpable de cometer un delito.

Los acuerdos de licencia analizados por Univision contienen cláusulas que protegen a la Organización Trump y le permiten romper el contrato si el socio es condenado por un delito o un delito grave. Además, como muestran dos de los contratos obtenidos para esta investigación, la Organización Trump exige a sus socios que se le notifique por escrito si llegan a ser parte de un esquema de lavado de dinero. También es un requisito que el socio confirme que no estuvo involucrado en lavado de dinero en el momento en que se firmó el acuerdo.

Hasta la fecha, estas secciones específicas no han sido citadas como motivo de separación entre Trump y ninguno de sus socios, según documentos legales e informes de noticias.

Trump siempre gana dinero, incluso si un proyecto enfrenta una investigación criminal o está defendiéndose de la ruina financiera.

En Brasil, cuando los socios enfrentaron una investigación federal, la Organización Trump se retiró del pacto y presentó una factura de 32.7 millones de dólares. Las partes llegaron a un acuerdo por un monto no divulgado. Y en la República Dominicana, después de que el proyecto fue rescatado por un banco estatal, la familia Trump cobró su parte. Nada se construyó.

Como lo recuerda Wallach, el ex ejecutivo de la Organización, Donald Trump no se preocupa mucho por sus socios. “En lo que concierne a Donald, se trata de joder al socio tanto como se pueda y no pensar en el futuro, solo en el presente”, dijo. “Aprovecho al máximo lo que obtengo de un trato, y luego veo qué pasa”.

Curso de “Using Data to Investigate Across Borders”, clase 2017 de Columbia Journalism School, Jeremy Blackman, Ritu Sarin (The Indian Express) y The Toronto Star colaboraron con este reportaje

Un reportaje especial de Univision Noticias & Columbia Journalism School
Créditos completos

Editores en español: Ronny Rojas, Giannina Segnini, Alejandro Fernández S. y José F. López

Editores en inglés: David Adams, Jessica Weiss y David Boddiger

Investigación y reporteo: Inti Pacheco, Manuela Andreoni, Alex Mierjeski, Keenan Chen, Gerardo Reyes, Juan Cooper y Margarita Rabin

Diseño y desarrollo web: Juan Jesús Gómez

Animación: Mauricio Rodríguez-Pons

Estrategia de redes sociales: Angélica Rodríguez

Colaboradores: Curso de “Using Data to Investigate Across Borders”, clase 2017 de Columbia Journalism School, Alejandra Ibarra, Alicia Ortega, Amanda Gomez, Rebecca Schuetz, Mónica Cordero, Jeremy Blackman, The Toronto Star

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