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Joaquín Guzmán

'El Chapo' teme contraer el coronavirus y pregunta por la vacuna

Entre el rosario de quejas vertidas por la abogada del excapo sinaloense hay nuevos detalles sobre cómo ha sido su vida en una prisión de EEUU. Para muchos está recibiendo un castigo que se queda corto.
10 Mar 2021 – 10:32 AM EST
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Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, el exjefe del Cartel de Sinaloa que usó el miedo y la violencia como arma en su afán por extender su imperio de drogas, es ahora un reo que teme contagiarse de coronavirus cada vez que los guardias registran su celda en una prisión de máxima seguridad de Colorado y pregunta si lo vacunarán algún día, según describe su abogada Mariel Colón en un documento sometido a una corte federal.

La imagen que Colón presenta sobre Guzmán es completamente distinta a la que se describió en un juicio de tres meses que lo condenó a cadena perpetua: la de un asesino, torturador y depredador de niñas que se llenó los bolsillos a costillas del sufrimiento de miles de personas. Él mismo jaló el gatillo para herir a un rival y ordenó que lo enterraran vivo, relató en la corte quien fue su guardaespaldas.

Ahora está en un penal que ha sido considerado “el infierno en la Tierra” por el confinamiento solitario y la estricta vigilancia que impone a sus peores reclusos, entre ellos terroristas, jefes de pandillas y capos sanguinarios.

En su país natal, culturalmente inclinado a reírse de las desgracias, circuló un Meme en el que ‘El Chapo’ dice irónico que solo él evitaría la pandemia por estar aislado en una prisión estadounidense. Pero su abogada asegura que, de hecho, Guzmán sí está preocupado por enfermar de covid-19 ya que padece de hipertensión debido a las “inhumanas” normas de las cárceles en las que ha estado desde 2017.

“El señor Guzmán ha estado preocupado por contraer el virus, porque es más vulnerable al covid-19 debido a su edad. Si el señor Guzmán se contagiara del virus, correría un mayor riesgo de contraer una enfermedad grave”, describió Colón en un documento sometido a una corte federal de Colorado con el fin de exigirle al Buró de Prisiones (BOP) que relaje las medidas de seguridad en torno a su cliente.

A decir de la abogada de Guzmán, este ve con particular preocupación que los guardias entren varias veces por semana a su celda, que abarca un reducido espacio de 7 por 12 pies, para revisar cada una de sus pertenencias, una práctica rutinaria en la prisión ADMAX Florence. El fundador del Cartel de Sinaloa cree que deberían darle más artículos para limpiar las cosas que tocaron los vigilantes y protegerse así de la pandemia, redactó Colón.

A sus 63 años, ‘El Chapo’ aún no está en la lista de personas que pueden recibir la vacuna contra el nuevo coronavirus. Él comentó a sus defensores legales que no sabe cuándo será su turno “o si él tendrá acceso a eso”, escribió su abogada, quien desde el inicio de la pandemia no lo ha visitado.

Citando políticas de privacidad, el Buró de Prisiones evitó comentar sobre los alegatos de Guzmán.

Una carta que llegó al año siguiente

Si bien el documento de 51 páginas elaborado por la abogada del narco sinaloense es literalmente un rosario de quejas, describe nuevos detalles sobre su rutina tras los barrotes de ADMAX Florence.

Por ejemplo, revela que ‘El Chapo’, frustrado por las pocas llamadas telefónicas que puede realizar a sus familiares, decidió escribirles cartas a sus hijas y su hermana Bernarda. Las envió en octubre de 2019 y les llegaron casi un año después, hasta agosto de 2020. Redactó más cartas, pero aún no las reciben.

La comunicación con otros reos sigue prohibida y solo sale una o dos horas por semana a una jaula en el patio de la prisión. Cuando lo visitan sus hijas y abogados lo encadenan y llevan a un cuarto donde hay un cristal sin orificios entre ellos. Los diálogos son en voz alta y sin privacidad.

El único contacto físico que ha tenido durante los primeros 18 meses en esa prisión es cuando los guardias le ponen las esposas y las cadenas para que salga de su celda, afirma la abogada Colón.

Buscando una de las pocas distracciones a las que tiene derecho, el capo pidió que lo inscriban en el programa para aprender inglés, pero la vigilancia en su entorno es tal que solo le mandan hojas para que haga “tarea”, pero a un nivel que no entiende. Sigue sin dominar ese idioma.

“Está prácticamente sentado inactivo en su celda, rodeado por las mismas cuatro paredes, en un ambiente lúgubre y deshumanizador”, describe Colón, quien asegura que su cliente ha tenido una conducta ejemplar y que jamás ha sido castigado por los encargados del penal.

Colón reclama que ‘El Chapo’ padece de dolores de cabeza y ansiedad por el encierro, que tiene hongos en la uña del pie derecho, que es forzado a tomar agua del grifo, que su celda y sanitario suelen estar sucios por falta de artículos de higiene, y que pasa hambre porque le dan poca comida.

Otras cartas escritas por abogados de narcos mexicanos, quienes una vez sembraron el terror en su país, están plagadas igualmente de señalamientos contra las normas de las prisiones de EEUU.

Todas las acusaciones que hizo ‘El Chapo’ fueron rechazadas el 19 de febrero por el juez federal Gordon P. Gallagher, quien determinó que son adecuadas las condiciones de confinamiento en las cuales este deberá permanecer por el resto de su vida.

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