Reino Unido y Rusia están en su peor crisis por las fuertes sospechas de Theresa May de que Moscú envenenó a exespía

Sergei Skripal fue hallado inconsciente junto a su hija en un centro comercial cerca de Londres. Aunque la policía pidió no especular sobre este caso, la propia primera ministra de Reino Unido recordó que Rusia ha llevado a cabo "asesinatos auspiciados por el Estado" y que ha visto "a algunos desertores como blancos legítimos".

La primera ministra británica, Theresa May, aseguró este lunes que considera "muy probable" que Moscú esté detrás de lo ocurrido con un exespía ruso, quien tras estar en contacto con una "sustancia desconocida" resultó hospitalizado y se encuentra en estado crítico.

"Es muy probable que Rusia fuera responsable por el acto" contra Sergei Skripal y su hija Yulia, de 33 años, dijo May al explicar a legisladores que el químico que fue utilizado en el ataque es tipo militar y de fabricación rusa. "Hay solo dos explicaciones plausibles sobre lo que ocurrió en Salisbury el 4 de marzo: o fue un acto directo del Estado ruso contra nuestro país, o el gobierno ruso perdió control de este agente nervioso potencial y catastróficamente dañino", agregó.


"Le hemos pedido al gobierno ruso que confirme tan pronto como mañana" detalles del programa de agentes nerviosos Novichok a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, exigió la primera ministra.

El pasado 5 de marzo se conoció que Skripal había sido hallado con su hija sentados en un banco, ambos inconscientes, en un centro comercial en Salisbury, una ciudad a unas 90 millas (145 kilómetros) al suroeste de Londres. Una persona llamó entonces a emergencias preocupado. Las autoridades concluyeron que ninguno de los dos tenía lesiones visibles y fueron llevados al hospital del distrito. Ambos continúan recluidos en un centro de salud y siguen estando graves.

Tras los señalamientos de May, el gobierno ruso respondió: "Esto es un espectáculo circense en el Parlamento británico" y "una provcación", dijo la portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores ruso, Mariia Zajarova.

Este lunes en la noche el secretario de Estado, Rex Tilerson agregó más leña al fuego al asegurar que el envenenamiento del exespía con un agente nervioso "claramente vino de Rusia" y que "ciertamente desatará una respuesta".

Tillerson indicó que no sabe si el gobierno de Rusia tenía conocimiento del envenenamiento, pero argumentó que ese gas nervioso es muy difícil que haya sido producido en otro país.

Skripal, de 66 años, es un exmilitar de inteligencia militar ruso que fue sentenciado en 2006 a 13 años de prisión en Moscú, Rusia, por trabajar como espía para el servicio secreto de Gran Bretaña.

Fue declarado culpable de 'alta traición' por un tribunal militar ruso, señalado de trabajar en los años noventa para los británicos mientras aún era parte del ejército. Él se declaró culpable y colaboró, según los registros.

El hombre, acusado por el FSB, agencia de inteligencia rusa heredera de la famosa KGB soviética, fue liberado en 2010 como parte de un intercambio de espías rusos y estadounidenses y se mudó a Gran Bretaña. Skripal fue uno de los cuatro prisioneros liberados por Moscú en esa operación.

El incidente de este domingo recuerda a muchos otro similar ocurrido en 2006, cuando Alexander Litvinenko, otro exagente ruso que estaba asilado en Reino Unido y que era un abierto crítico del presidente ruso Vladimir Putin. Litvinenko murió por envenenamiento con polonio 210. Los investigadores rastrearon y acusaron a dos rusos que supuestamente dejaron un rastro de ese componente que los condujo hasta un hotel en Londres, donde vertieron la sustancia en la taza de Litvinenko.

Una investigación de 2016 realizada en Reino Unido sugirió que el propio Putin pudo haber aprobado este asesinato, hecho que Moscú niega completamente.

La primera ministra habló entonces del historial de Rusia en "llevar a cabo asesinatos auspiciados por el Estado" y de ver "a algunos desertores como blancos legítimos".

La ponencia de May aumenta la tensión entre ambos países, que ya estuvo precedida por una advertencia de la embajada de Moscú en Londres, que acusó al gobierno británico de dar un "juego peligroso" para las relaciones bilaterales.

Las autoridades habían dicho que no existía peligro para el público, pero a una semana del incidente pidieron a cerca de 500 personas que estuvieron en el mismo restaurante y pub donde Skripal y su hija tomaron y comieron, que lavaran bien su ropa y limpiaran bien sus objetos pues encontraron rastros de contaminación en ambos lugares.