El fenómeno de El Niño ya alcanzó una intensidad considerada “súper” y todavía no ha llegado a su punto máximo, una combinación que podría tener consecuencias importantes en los patrones meteorológicos de los próximos meses, particularmente durante el invierno en Estados Unidos.
El Niño ya es un “súper El Niño” y todavía podría intensificarse: esto viene para el clima
El Niño alcanza categoría de “súper” y podría convertirse en el fenómeno más intenso registrado desde 1950, según pronósticos de la NOAA
De acuerdo con información de CNN, el indicador utilizado por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos ( NOAA) para medir la intensidad de El Niño alcanzó recientemente los 35 grados Fahrenheit por encima del promedio, el nivel que marca oficialmente la categoría de “muy fuerte” y que, de manera no oficial, es conocido como “ súper El Niño”.
El fenómeno comenzó a intensificarse rápidamente después de que fuera declarado en junio y ahora presenta temperaturas del océano que se encuentran por encima de lo habitual incluso al compararlas con otros episodios de El Niño particularmente intensos.
¿Qué significa que El Niño sea “súper”?
El Niño ocurre cuando las temperaturas de la superficie del mar aumentan por encima de lo normal en una zona del Pacífico ecuatorial.
Ese calentamiento no se queda únicamente en el océano. Puede modificar la circulación de la atmósfera y provocar cambios en los patrones de lluvia, temperatura, sequedad y actividad de tormentas en distintas partes del mundo.
Para determinar qué tan fuerte es el fenómeno, la NOAA utiliza el Índice Oceánico Niño Relativo (RONI), que analiza las temperaturas de una región conocida como Niño 3.4.
El registro semanal más reciente llegó a 3.6 grados Fahrenheit por encima de la media, justo en el umbral que los meteorólogos consideran de intensidad “muy fuerte”.
Sin embargo, existe una diferencia entre este registro semanal y la medición oficial más utilizada para establecer la intensidad histórica de El Niño.
La NOAA utiliza un promedio móvil de tres meses para suavizar variaciones temporales y obtener una medición más estable. El problema es que ese método tarda más en reflejar los cambios que están ocurriendo en tiempo real.
Por eso, aunque el indicador semanal ya muestra que el fenómeno alcanzó niveles extraordinarios, todavía pasarán algunas semanas antes de que la medición de largo plazo refleje completamente la magnitud actual.
Podría convertirse en el El Niño más fuerte registrado
Las previsiones apuntan a que el fenómeno todavía tiene margen para crecer.
Según el pronóstico más reciente de la NOAA, existe 75% de probabilidad de que El Niño alcance a finales de año su mayor intensidad desde que comenzaron los registros en 1950.
Esto significa que el episodio actual podría terminar superando a los eventos más fuertes observados anteriormente.
La rapidez de su desarrollo también llama la atención. Hace apenas un año se encontraba presente un episodio débil de La Niña, el fenómeno considerado la contraparte fría de El Niño.
La transición desde ese escenario hacia un El Niño tan intenso se encuentra entre las más rápidas registradas y tiene como referencia otro episodio particularmente fuerte ocurrido entre 1982 y 1983.
El Niño ya está afectando el clima
Aunque su máximo todavía estaría por llegar, el fenómeno ya está influyendo en las condiciones meteorológicas de distintas regiones.
Uno de los contrastes más evidentes aparece en las temporadas de huracanes.
En el Atlántico, El Niño ha favorecido una fuerte cizalladura del viento, una condición que dificulta el desarrollo de tormentas tropicales. Esto ha contribuido a que la formación del primer huracán de la temporada se haya retrasado de manera extraordinaria.
En el Pacífico, el efecto ha sido prácticamente opuesto.
El fenómeno ha reducido ese tipo de cizalladura mientras las aguas del océano permanecen excepcionalmente cálidas, condiciones que han favorecido una temporada mucho más activa.
Hasta ahora se han formado 16 tormentas en las regiones oriental y central del Pacífico, entre ellas dos huracanes de categoría 5.
Hawái, además, ha sido afectado por tres sistemas tropicales en menos de un mes.
Y todavía queda buena parte de la temporada por delante, por lo que la actividad podría superar ampliamente el promedio de 15 tormentas.
Indonesia enfrenta otro de sus efectos
El impacto de este El Niño también se refleja en Indonesia, donde los incendios forestales se han extendido por distintas zonas.
Los años dominados por El Niño suelen provocar condiciones más secas en el país. La falta de lluvia deja la vegetación reseca y facilita que los incendios se propaguen, mientras que las mismas condiciones complican las labores para apagarlos.
Un fenómeno récord en un planeta más calienteEste episodio ocurre, además, en un contexto distinto al de los grandes El Niño registrados décadas atrás: el planeta es ahora más cálido.
El cambio climático también ha obligado a modificar la manera en que se calcula la intensidad del fenómeno.
La NOAA comenzó este año a utilizar el índice RONI, que toma en cuenta el calentamiento general del océano asociado con el cambio climático para determinar con mayor precisión qué tan intenso es El Niño en sí mismo.
A pesar de ese ajuste, el fenómeno actual continúa alcanzando niveles extraordinarios.
Y el dato más importante todavía está por llegar: se espera que El Niño alcance su máxima intensidad durante el invierno, precisamente la época en la que suele tener una mayor influencia sobre el clima global.
Eso significa que el episodio que ya alcanzó la categoría de “súper” todavía podría intensificarse durante las próximas semanas y terminar convirtiéndose en uno de los fenómenos de El Niño más extremos registrados.