El rol crucial de las latinas en la Marcha de las Mujeres

Activistas hablaron a la multitud presente en Washington DC del miedo a las deportaciones y la cancelación de las acciones ejecutivas migratorias. "Guerreras", "sí se puede" y otras frases en español fueron repetidas al unísono por los manifestantes.

"Mi nombre es Erika Andiola, soy indocumentada y no tengo miedo". Así arrancó, casi a las 2:00 de la tarde del sábado, el conmovedor discurso de la activista latina y dreamer en la Marcha de las Mujeres en Washington DC.

Andiola saltó a la palestra pública hace cuatro años después de que funcionarios de inmigración allanaran su casa para detener a su madre y de que una grabación suya pusiera en marcha una campaña que consiguió que no la deportaran.

En la tarima, ante las miles de personas congregadas, dijo que la noche del 8 de noviembre de 2016 cuando fue anunciado el triunfo de Donald Trump, "un día de horror para millones de familias en todo el país quienes están indocumentados", su madre la llamó para preguntarle qué iba a pasar ahora y confesarle que tenía miedo.

"Esto viene de una mujer que jamás mostraría una señal de debilidad. (...) Una mujer que decidió dejar el país donde nació y fue criada, para cruzar el desierto con sus hijos y en ningún momento mostró una señal de debilidad.(...) Incluso esposada en frente de mí y de mi familia, me vio a los ojos y me dijo: 'Va estar bien, yo voy a estar bien' ", narró apasionadamente en inglés.


La activista dijo que existe la amenaza de que este mismo lunes el nuevo gobierno cancele las acciones ejecutivas migratorias, específicamente la acción diferida DACA, "algo que ha sido mencionado una y otra vez por nuestro presidente". "Pero -añadió- puedo decirle a todos los dreamers allá afuera, que si eso sucede no están solos".

El discurso de Andiola se convirtió después en un mensaje de amor y resistencia, que trascendió al tema migratorio e incluyó a minorías raciales, religiosas y de orientación sexual, y a las 'guerreras' y mujeres que han sido violadas o asaltadas sexualmente.

La Marcha de las Mujeres incluyó como oradoras y organizadoras a muchas otras más activistas latinas como la cineasta colombiana Paola Mendoza, quien fungió de directora artística de la marcha, la niña Sophie Cruz y Carmen Perez, directora del Gathering for Justice.

La actriz y activista America Ferrera también se subió al pódium para decir que como mujer y como una orgullosa estadounidense de primera generación nacida de inmigrantes hondureños, este ha sido un momento desgarrador. "Nuestra dignidad, nuestro carácter, todos nuestros derechos han sido objeto de ataques". En el momento más contundente de su discurso dijo que el presidente no es Estados Unidos, su gabinete no es Estados Unidos, el Congreso no es Estados Unidos: "Nosotros somos Estados Unidos. Y estamos aquí para quedarnos. (...) No vamos a pasar de ser una nación de inmigrantes a una nación de la ignorancia".

El discurso de Ferrera también fue más amplio que la temática de la lucha migratoria y abogó por los derechos de los musulmanes, por "nuestros hermanos y hermanas negros que son encarcelados y asesinados sistemáticamente", por el derecho legal a abortos seguros y porque las familias LGBT no tengan que retroceder en los derechos adquiridos.

Los ríos de gente

Un día antes de la marcha, organizaciones latinas basadas en Washington DC estimaban que al menos 2,000 hispanos iban a incorporarse a la manifestación. El sábado desde temprano, en el Garfield Park había varios grupos como LULAC, la organización hispana más grande y antigua de Estados Unidos, y la organización de trabajadores Casa, que luego se incorporaron a la marea de hombres y mujeres que desbordaron las calles de la capital llevando pancartas en español.

Al menos dos decenas de personas llevaban mariposas de cartón y diversos colores en la espalda, como símbolo de libertad y reivindicación del derecho de los inmigrantes.

Algunos incluso imprimieron hojas con cánticos en inglés y español con frases como "se ve, se siente, el pueblo está presente" y "los inmigrantes son bienvenidos".

"Estoy en este momento aquí junto a miles y miles de personas para pedir por los derechos de la mujer. Todo esto empezó con Donald Trump que ofendió a las mujeres en plena campaña política. En este momento queremos pedir el respeto para cada mujer sin condiciones de raza, ni color ni credo", dijo a Univision Noticias la peruana Antonia Surco.

Iridia Rivas de El Salvador, comentó a Univision Noticias que estaba en la marcha, pidiendo "igualdad para todos y justicia".

Tanya Regleih, una venezolana que vive en Philadelphia, dijo estar marchando "por los derechos humanos de las mujeres y de nuestra gente".

También hubo presente muchos hombres hispanos. Carlos Ruíz, un puertorriqueño que vive en Chicago, considera que "las reglas y las leyes para las mujeres tienen que cambiar" y marchó con un letrero que decía: "lo que sea que ella diga", al lado de su pareja que sostenía uno con las palabras: "respeta mi cuerpo, mi vida y mi mente".

Pablo, un mexicano del distrito Federal, dijo que cree que la marcha inicialmente pudo haber sido por los derechos de las mujeres, pero que se convirtió en una marcha "por todos los que somos diferentes". Y agregó: "estoy aquí para protestar sus palabras ofensivas, para oponerme a su ridícula noción de que vamos a pagar por un muro en la frontera sur".

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