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Los migrantes centroamericanos que pasan por México no le temen a Trump, pero sí a sus seguidores

Quienes han dejado sus países para buscar una mejor vida en "el norte" piensan que no es un buen momento para cruzar la frontera, por eso algunos intentan tramitar una visa humanitaria en México para poder trabajar, mientras que pasa el frío del desierto y el 'huracán de Trump'.
12 Nov 2016 – 11:31 PM EST

Ecatepec, Estado de México.- La vida de Johan ha estado marcada por la violencia. De Honduras no recuerda más que criminales, asesinos y extorsiones que tenía que pagar para seguir con vida. Él ha visto cómo la violencia se convirtió en el pan de cada día: entran, roban, matan y se van como si no hubiese pasado nada. Por eso toda su familia, incluyendo esposa, hijos y hermanos, migraron rumbo Estados Unidos.

A principios de año partió de Honduras, pasó por Guatemala y entró a México por el estado de Tabasco. Intentó llegar a Texas y en dos ocasiones, justo cuando ya había cruzado la frontera, lo deportaron.

Lleva seis meses en tierra mexicana y ha trabajado en hoteles, talleres mecánicos y construcciones. Dice que ahora no es buen momento para cruzar la frontera de Estados Unidos. La principal razón es el frío del desierto que comparten Coahuila y Texas, la segunda y más reciente, es la incertidumbre que hay ante la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

"Yo soy de las personas que no cree que Trump haga todo lo que prometió, porque hay un Congreso y tendrá que negociar. La gente no debe temer por eso. Yo no le temo a Trump, pero sí a sus seguidores, de esos sí tenemos que cuidarnos", comenta el joven de 34 años en entrevista con Univision Noticias.

Parado a un costado de las vías por donde pasa 'La Bestia', muy cerca de la abandonada estación de Ecatepec, Johan narra que por ahora pedirá una visa humanitaria para poder trabajar en México y no ser deportado o arrestado, como los 168,000 detenidos en 2015. Por ahora es parte de los 120,000 centroamericanos que cruzan cada año por México, según cifras del Instituto Nacional de Migración (INM). Luego -explica- seguirá al norte donde "no puede ser peor que Honduras".

Ambiente de tensión


El activista Alejandro Solalinde, quien está al frente de tres albergues Hermanos del Camino, asegura que el triunfo de Trump ha generado un ambiente de tensión entre los migrantes centroamericanos que pasan por México.

"Ellos quieren ir al norte, quieren intentar cruzar la frontera pero tienen mucho miedo porque se van a encontrar con las reacciones de la gente en contra de este tipo de poblaciones", comenta Solalinde a Univision Noticias.

"Algunos migrantes me han dicho que si la ven difícil de ninguna manera se van a regresar a su tierra, ellos prefieren morirse en México porque si regresan -sobre todo a Honduras o a El Salvador- los van a matar. Porque vienen huyendo de la violencia. De hecho comentan que quieren que Canadá les dé refugio, porque en Estados Unidos los van a maltratar. Otros sí quieren ir a EEUU a pesar del peligro. Y otros más, que ya están entendiendo la situación, se están quedando en México, están tramitando la visa humanitaria", detalla el activista.

La hermana Leticia Gutiérrez Valderrama, directora general de Scalabrinianas Misión para Migrantes y Refugiados (SMR), asegura que a pesar de que se prevé que haya problemas en EEUU, "a los migrantes no los van a parar. Ellos seguirán caminando".

"Estados Unidos seguirá siendo un lugar a donde ellos quieren llegar, pero el costo será muy alto, no solo económico, sino el costo social y humano", advierte Gutiérrez.

De acuerdo con el Migration Policy Institute los centroamericanos representan 15% de los 11 millones de inmigrantes que residen sin documentos en Estados Unidos.

Unos van y otros regresan


No todos piensan en avanzar al norte. Es el caso de Manuel, su esposa Nancy y sus hijos, quienes van de regreso a Honduras, pero ahora se encuentran "atorados" en Ecatepec, donde piden dinero a las personas que pasan cerca de las vías del tren.

"Llegamos hace como dos meses, intentamos cruzar pero no pudimos. Ya la vemos muy duro, ya los niños no pueden, por eso vamos de regreso", narra Manuel, quien carga entre su brazos a su niña de cuatro meses de edad.

Regresará al campo y a los trabajos de albañilería en Honduras donde le pagaban 60 lempiras (2.6 dólares) la jornada. Asegura que prefiere volver a su antigua vida que a un Estados Unidos donde no lo quieran o finalmente lo regresen en la ola de deportaciones que prometió el presidente electo Donald Trump.

"Hace unos días tuve un patrón y me habló de eso (de Donald Trump) y por eso también ya no queremos dar un paso adelante. Cuántas cosas pasamos, cuánto caminamos para que llegando allá no nos vayan a apoyar", dice Manuel.


A su lado, dos niños hondureños intentan calentarse alrededor de una fogata. Ellos, a pesar de los riesgos, intentarán llegar al norte colgados en las tolvas -que tengan reja de seguridad- de 'La Bestia', luego buscarán llegar a Estados Unidos, ese país del que les prometieron "hay trabajo y es bonito".

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