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Niños

"Les están causando daños masivos": el trauma de los niños migrantes detenidos sin sus familias y como prisioneros

La comisión de médicos, expertos y abogados que ingresó en junio a un centro de procesamiento vio a niños que habían sido separados de sus familiares, aunque ellos hubiesen demostrado que tenían su custodia. En muchos casos, los padres no tenían idea de dónde se encontraban sus hijos, recluidos en condiciones infrahumanas durante semanas, pese a que la ley de EEUU establece que no deben estar retenidos más de tres días.
24 Jul 2019 – 8:05 PM EDT

Una niña salvadoreña de 7 años llegó a Estados Unidos con su tía, que la crió desde los 2 años luego de que sus padres huyeron del país por la violencia. Esa tía representaba prácticamente todo para ella. La Patrulla Fronteriza (CBP) las separó un día después de haber sido arrestadas tras cruzar la frontera sur, bajo el argumento de proteger a la niña.

A la menor la llevaron sola al centro de procesamiento de CBP en Clint, Texas, y allí seguía recluída cuando un grupo de médicos, expertos y abogados visitaron el lugar en junio, y hallaron incluso a bebés que por semanas habían estado encerrados bajo condiciones de prisión y en custodia de otros adolescentes, no de sus familiares adultos.

Clara Long, directora adjunta e investigadora de Human Rights Watch en Washington, iba en la comisión. En una crónica que escribió sobre la visita, contó que cuando le preguntaron a la niña salvadoreña con quién había llegado a Estados Unidos ella respondió, ahogada en llanto: "Con mi tía". Habían huido de su país porque la tía era amenazada por un pandillero que quería hacerla su novia a la fuerza.

La menor llevaba un brazalete en su muñeca en el que se leía: "US parents" (padres en Estados Unidos) y un número escrito en marcador. Uno de los abogados, curioso, marcó el teléfono y descubrieron que era el de sus padres, que no habían tenido información de su hija hasta esa llamada.

Long asegura que las separaciones de niños de familiares (como tíos, abuelas, primos) no son nuevas, ocurrían también durante la era de Barck Obama. Lo que considera "sin precedentes" son los tiempos prolongados de detención y el hacinamiento de los menores: "La diferencia está en tener a un niño en esas condiciones por tres días —como pasaba antes— o tenerlo así por tres semanas", dice a Univision Noticias.

"Los tienen hasta casi por un mes con comida insuficiente, sin acceso a ninguna actividad, encerrados en una celda, durmiendo en el suelo de concreto, con otros niños cuidando de ellos", critica.

Esto ocurre a pesar de que el Acuerdo Judicial Flores de 1997 establece que no pueden estar detenidos más de 72 horas, y que las autoridades deben garantizar las condiciones mínimas de atención y salubridad para esos menores.

"La Patrulla Fronteriza justifica la separación diciendo que protegen a los niños, pero a cambio les están causando daños masivos (...) El daño emocional y psicológico de la separación de un familiar que los ha criado, como una tía, es tan severo como cuando los separan de sus propios padres", agrega.


Esa visita de junio generó que el grupo de abogados elevara ante una corte una petición de emergencia para que entes independientes inspeccionaran las instalaciones, que catalogaron como "lugares de tortura". En ellas, los niños no solo eran separados de sus familiares, sino que además se les privó de elementos básicos como el jabón, el agua potable, un baño, usar ropa limpia o cepillarse los dientes. Muchos de ellos estaban enfermos, como consecuencia del hacinamiento y no recibían tratamiento médico.

Para la investigadora, la solución no está en pedir recursos para construir más centros de procesamiento y detención, como pide el gobierno de Trump, sino en acelerar su reunificación: "Deben ser liberados y entregados a familiares, tener acceso a abogados que puedan ayudarlos a determinar para qué podrían ser elegibles, deben permanecer el menor tiempo posible arrestados. La detención de un niño no debe parecerse a la cárcel, los criminalizan y los castigan".

Y aunque esto ocurre diariamente, no existen cifras sobre cuántos menores son separados de los familiares (diferentes a sus padres) con los que llegan a Estados Unidos. Las autoridades no publican esta estadística.


A cualquier edad

El caso de esa niña salvadoreña no es el único que HRW constató. Y las separaciones se dan sin importar que los tíos, hermanos, abuelos o primos presenten los documentos de autorización de los padres y que los acreditan como guardianes de esos menores.

Así, encontraron a un par de hermanos (de 11 años y otro de no más de 2) que fueron separados de un tío de 18 años y recluídos en una celda con una docena de menores. Cuando miembros de la comisión de especialistas los entrevistaron en junio ya llevaban tres semanas encerrados en Clint y no tenían una fecha definida para volver a estar con sus familiares.

"El pequeño estaba callado con el pelo enmarañado, una tos seca, los pantalones mojados y los ojos que se le cerraban por la fatiga. Cuando entrevistamos a los dos hermanos, se quedó dormido en dos sillas de oficina que habían juntado, probablemente la cama más cómoda que había usado en semanas", se lee en el relato de Long.

Hubo también dos hermanos hondureños de 8 y 6 años que fueron separados de su abuela y cuando hablaron con abogados de esta comisión aseguraron que tenían"mucho tiempo" ahí detenidos. Otro de 14 años que llevaba tres semanas encerrado en Clint dijo a HRW que cuando le preguntaban a los agentes cuándo van a salir ellos les responden: "Estarás aquí por meses".

La organización de derechos humanos asegura que incluso niños con problemas mentales fueron separados de sus familiares, clasificados como "menores no acompañados" y llevados a centros de procesamiento sin ningún adulto. Y mientras tanto, sus familiares eran enviados a México como parte del Protocolo de Protección de Migrantes, instaurado por el gobierno de Trump y que ha obligado a decenas de miles de personas a esperar en México sus citas en corte.

"La separación forzosa es traumática para los niños y adultos. Los niños separados que entrevistamos describieron noches sin dormir, dificultades para concentrarse, cambios repentinos de humor, ansiedad constante", se lee en un reporte de HRW publicado el 11 de julio pasado. Muchos de ellos tienen familiares en Estados Unidos, y a pesar de eso los agentes fronterizos no los contactaron en procura de una pronta reunificación familiar, según constató la organización de derechos humanos.

HRW entrevistó a 28 niños y adultos y revisó adicionalmente 55 declaraciones juradas en cortes de menores y sus familiares encerrados en centros de detención en Texas entre el 10 y el 20 de junio de 2019. Encontraron 22 casos en los que los niños fueron separados de sus familiares cercanos durante las primeras horas de la detención, pese a que no existe una ley o regulación que establezca que los menores deben ser separados de sus familiares o de sus padres, a menos de que se sospeche que los adultos representan una amenaza para ellos porque, por ejemplo, puedan querer traficarlos.

Las separaciones forzadas de familias iniciaron en el marco de la política de 'tolerancia cero' implementada por el presidente Donald Trump, entre el 5 de mayo y el 26 de junio de 2017 y afectó a más de 2,000 familias. Sin embargo, las propias dependencias de gobierno han puesto en duda la fecha de inicio y la dimensión del problema. La Oficina del Inspector General del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) habló de miles en un informe; y luego, la entonces secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, reconoció ante un panel de congresistas que las separaciones comenzaron meses antes de que se conociera la política, a modo de ensayo.

Y a pesar de que existe la orden de un juez que prohibió las separaciones familiares forzadas, las historias de estos niños demuestran que siguen ocurriendo.

"Una jaula tenía 20 niños adentro": así es el centro de procesamiento de la Patrulla Fronteriza en Texas (fotos)

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