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No se detiene el éxodo de migrantes centroamericanos al suroeste de Estados Unidos

No se detiene el éxodo de migrantes centroamericanos al suroeste de Estados Unidos

El llanto de los niños se pierde entre el traqueteo del tren al que llaman La Bestia. El éxodo sigue.

Los sacrificios por un sueño a bordo de ‘La Bestia’ Univision

Por Pedro Ultreras

El llanto de los niños se pierde entre el traqueteo del tren al que muchos llaman La Bestia. Uno de ellos, de cuatro meses, viaja en brazos de su madre en la parte superior de uno de klos vagones de carga. A su corta edad, ya es un migrante indocumentado en esta peligrosa travesía por México rumbo al suroeste de Estados Unidos.

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La guatemalteca Feliciana Andrés, de 22 años y originaria de Guatemala, lleva al pequeño rumbo a una tierra desconocida en busca de sueños, y para conseguirlo desafía un mundo de peligros.

“¿Adónde va señora”, le preguntó el periodista Pedro Ultreras, corresponsal especial del Noticiero Univision. “A los Estados Unidos”, responde, con una ligera sonrisa sentada en medio del vagón junto a otros cientos de migrantes sin papeles, la mayoría niños y mujeres.

Andrés cuenta que “la necesidad” la llevó a tomar la decisión de dejar Guatemala y dirigirse al norte.

 

A bordo de ‘La Bestia’, el tren que trae a inmigrantes al país de la oportunidades Univision

El primer tramo va desde Arriaga, Chiapas, hasta Ixtepec, en Oaxaca, un tramo de más de 14 horas bajo un sol inclemente, lluvia y peligros eternos.

A mitad de camino se ven cansados, sedientos, agotados y con hambre. No hay espacio para moverse, para estirar las piernas. Solo se viaja para llegar al norte.

“No han comido ustedes por horas”, preguntó Ultreras. “Solo agua”, responde la mujer.

Abriéndose paso entre los cientos de inmigrantes con el tren en marcha, la cámara del Noticiero Univision fue captando otros rostros cansados, cuerpos tendidos sobre pedazos de cartón o tapándose del sol con bolsas plásticas.

El resto de madres con niños pequeños contaron los mismos argumentos de Andrés, la misma historia.

“¿Qué te lleva a hacer este viaje?”, preguntó Ultreras. “Pues, la pobreza”, responden en voz baja. “¿Mucha pobreza en tu país?”, vuelve a preguntar. La respuesta fue un “ajá” en seco.

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La ruta de ‘La Bestia’, el tren de la migración Univision

Cuando llegaron a Ixtepex, luego mde 14 horas de viaje, los migrantes descienden de los vagones llevando consigo el cansancio y las esperanzas. De aquí tendrán que tomar otros nueve trenes para poder llegar a la frontera con Estados Unidos.

Una joven que pidió no revelar su nombre, viaja junto con su madre y se dirigen a Alabama. Tienen calor, frío, hambre y sed.

“Nos dijeron que había oportunidad para las mujeres y niñas, así como ella, mi hija”, dice la madre de la joven. “Que si uno va con su madre o su compañero, que hay oportunidad. Pero solos dicen que no. Quién sabe, solo Dios sabe”, se responde.

Ultreras contó que en el mismo tren en el que viajaron hasta Oaxaca, se cayó un joven salvadoreño de 17 años que iba a Chicago. La bestia le cortó parte de un pie.

Y hace tres semanas una madre hondureña, con su hijo de ocho años, también se cayeron de La Bestia en la misma área. El niño perdió parte de su pie y a ella el tren casi le arrancó un brazo.

Los inmigrantes conocen los peligros, saben de ellos. “Es peligro, pero qué le vamos a hacer”, dice una mujer.

Para los más de 1,200 migrantes que el Noticiero Univision encontró a bordo de La Bestia, Ixtepec sólo es la primera parte de un viaje peligroso. Pero México es muy grande y ellos aún se encuentran en el comiendo del camino.

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