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Inmigración Infantil

Abogado que trabaja defendiendo a niños inmigrantes centroamericanos gana superbeca de la Fundación McArthur

Ahilan Arulanantham dedica su tiempo en ayudar a menores que huyeron de sus países a causa de la violencia y buscan asilo en Estados Unidos. Dice que cambiaría el premio por un fallo que permita a los niños migrantes que batallan sus casos de asilo tener acceso a una defensa.
22 Sep 2016 – 6:32 PM EDT

Cuatro veces timbró el teléfono del abogado Ahilan Arulanantham antes de que decidiera tomar la llamada. En su escritorio se apilan documentos de casos y no quiere que lo interrumpan, especialmente un número desconocido que Chicago. Pero cuanto contesta lo inunda un sentimiento de alegría. Fue una decisión genial.

En el otro extremo de la línea estaba un representante de la Fundación McArthur informándole que había sido seleccionado para recibir una de las codiciadas, misteriosas y exclusivas becas de la institución destinadas para genios, un honor basado en los méritos del ganador que viene acompañado de un premio de 625,000 dólares.

No hay aplicaciones para conceder la beca. Las 23 ganadores este año fueron sorprendidos cuando recibieron la llamada. La Fundación McArthur identifica a personas que llevan a cabo buenas e innovadoras acciones, los estudia a cada uno y luego los llama para darles las buenas noticias.

"Llamaron, como de la nada”, dice Arulanantham, director jurídico adjunto de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) del Sur de California. El abogado trabaja actualmente en un caso federal para asegurar que los niños inmigrantes no acompañados puedan acceder a un abogado de oficio durante sus procesos de deportación.


ACLU presentó a nombre de un grupo de menores una demanda en noviembre de 2014, cuando estalló una crisis en la frontera tras el arresto de miles de niños inmigrantes centroamericanos indocumentados que llegaron al país en busca de asilo. En junio de este año una corte de distrito falló a favor, permitiendo que la demanda se convierta en colectiva, beneficiando a miles de niños migrantes que viven en el 9º circuito, el más grande del país.

Arulanantham recibió el anuncio de que había ganado la beca McArthur el jueves, en un momento agridulce tanto para él como para los niños migrantes que luchan en las cortes para defender sus casos de asilo. El día anterior un panel de tres jueces de la Corte de Apelaciones del 9º Circuito en Seattle revirtió un fallo anterior rechazando la demanda que busca garantizar representación legal para los menores centroamericanos que huyen de la violencia en sus países. Convirtió la beca en una especie de premio de consolación.

El ganador de una de las becas McArthur dice que cambiaría el premio por un fallo que permita a los niños migrantes que batallan sus casos de asilo tener acceso a un abogado. "Definitivamente es difícil trabajar sobre los derechos de los inmigrantes. Al mismo tiempo, me da mucho ánimo cuando una fundación de esta talla reconoce la importancia de este trabajo”, dice Arulananthan, de 43 años.


El abogado y activista por los derechos civiles, hijo de padres nacidos en Sri Lanka, fue criado en el sur de California. Dice que desde siempre supo que trabajaría en defensa de los derechos humanos, los derechos de los refugiados o los derechos de los inmigrantes, ya que siempre ha sido una parte de su vida. Cuando tenía 10 años, su familia huyó de la guerra en Sri Lanka y se mudó con familiares que vivían en en California.

"Realmente llegué a conocer de primera mano la vida de los refugiados porque eran mis primos, que eran de mi edad”, cuenta. “Vi la lucha y los logros de ser desplazado de esa manera". La defensa de los derechos de las personas que huyen de la violencia se convirtió en su vocación.

Arulanantham ha representado a miles de inmigrantes en las últimas dos décadas. Dice que su trabajo ha sido en defensa de garantizar el respeto a la 5ta Enmienda de la Constitución, de que nadie debe ser privado de su libertad sin el cumplimiento al debido proceso.


En 2006 Arulanantham trabajó en la demanda colectiva Nadarajah v. Gonzales, que desafió la detención indefinida de inmigrantes. El caso concedió a los extranjeros en proceso de deportación el derecho a una audiencia de fianza después de seis meses de estar detenidos.

Desde 2014 Arulanantham está representando a los niños migrantes que en los últimos tres años han huido del Triángulo Norte de Centroamérica (El Salvador, Honduras y Guatemala) y buscan asilo en Estados
Unidos. Dice que "no hace falta ser un genio" para saber que los niños que enfrentan la deportación no pueden defenderse solos en los tribunales contra los fiscales profesionales del Estado.

Arulanantham dice que no ha tenido tiempo suficiente para procesar lo que hará con el premio de 625,000 dólares que le otorgó la Fundación McArthur, pero adelantó que podría poner un poco del dinero para apoyar el trabajo de derechos humanos en su natal Sri Lanka. Después de todo, esa es su vocación original y ahora tiene la libertad financiera para dedicarle más tiempo.

"He pensado que el apoyo al trabajo de derechos humanos en Sri Lanka me importa mucho y no he podido dedicarle mi trabajo”, dijo. "Terminé haciendo más con los refugiados en Estados Unidos en en mi país”.

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