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Gobierno

Tras el fracaso del golpe en Turquía, Erdogan destituye militares y jueces

El gobierno de Recep Erdogan arrestó a 3,000 militares, destituyó a 5 generales y 29 coroneles, así como a 2,745 magistrados, 5 miembros del Ministerio de Justicia y hay orden de arresto contra 140 jueces del Tribunal Supremo.
17 Jul 2016 – 4:43 AM EDT

La intentona de golpe militar que mantuvo en vilo Turquía durante toda la noche pasada, ha desembocado en una manifestación de fuerza del Gobierno islamistade Recep Tayyip Erdogan, que se ha apresurado a realizar purgas en la Judicaturay en las fuerzas armadas, a la vez que recibía el respaldo de todos los partidos políticos.

Según las cifras difundidas por el primer ministro, Binali Yildirim, el balance del golpe son 161 muertos, entre policías, soldados leales al Gobierno y civiles, y 1,440 heridos, a lo que se añadirían aproximadamente 20 muertos y 30 heridos entre los golpistas.

Esta última cifra contrasta con la avanzada por las autoridades militares leales horas antes, que hablaban de 104 golpistas muertos.

Cerca de 3,000 militares fueron detenidos en relación directa con la intentona golpista, y el jefe del gobierno turco aseguró que estos "cobardes recibirán la pena que merecen". El Ministerio de Interior anunció la destitución de 5 generales y 29 coroneles.

Además, el Gobierno inició una purga de la Judicatura, y la Junta Superior de Jueces y Fiscales ha destituido a 2,745 magistrados, al tiempo que el Ministerio de Justicia destituyera a 5 de los 22 miembros de ese mismo cuerpo.

Al mismo tiempo, l a policía detuvo a 10 jueces del Danistay, la máxima autoridad jurídica para contenciosos administrativos, y tiene a otros 38 en búsqueda y captura, mientras que hay orden de arresto contra 140 jueces del Tribunal Supremo (Yargitay), y se ha detenido a Alparslan Altan, juez del Tribunal Constitucional.

En Fotos: Azotes, muertos, celebración y arrestos durante la retoma del poder en Turquía

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Las protestas de la madrugada del sábado por el intento de golpe se convirtieron en celebraciones después de que, al amanecer, los soldados golpistas abandonaron los tanques sobre el puente del Bósforo y se rindieron a la policía, un instante transmitido en directo por las televisiones.

Hasta ese momento habían sembrado pánico los vuelos rasantes de cazabombarderos sobre el centro de Estambul y Ankara, rompiendo la barrera del sonido con un efecto fácil de confundir con detonaciones, sin que la ciudadanía supiera si estaban pilotados por rebeldes o militares leales al Gobierno.

La verdadera motivación de los conspiradores es aún oscura, pero el presidente turco ha adjudicado de inmediato la responsabilidad a la red de seguidores del predicador Fethullah Gülen, hasta 2013 firme aliado del Gobierno islamista cuya ideología comparte, y desde entonces acérrimo enemigo.

Los medios afines a Gülen han negado tajantemente toda implicación y han transmitido una condena del golpe por parte del predicador, exiliado en Pensilvania.


Señal de que la tensión seguía latente, el departamento de Estado norteamericano desaconsejó el sábado a los estadounidenses viajar a Turquía.

Estados Unidos suspendió por otro lado las operaciones aéreas contra el grupo yihadista Estado Islámico en Siria después de que se cerrara el acceso a la base de Incirlik (sur).

El jefe de esta base aérea, el general de brigada Bekir Ercan Van, fue arrestado el sábado con más de una docena de oficiales de menor grado bajo acusaciones de haber respaldado el golpe de Estado fallido, según la prensa local de este domingo

Aunque la presencia de los gülenistas en Policía y Judicatura era conocida, hasta que estos cuerpos sufrieron amplias campañas de purgas en los últimos años, no hay constancia de que los mandos militares, de tradición firmemente laica, tengan simpatías por la cofradía religiosa.

En su primera intervención pública hoy, Erdogan ha descrito el golpe como "un regalo de dios" que permite extender la purga de gülenistas al Ejército.

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