Genética

A 20 años de la oveja Dolly: por qué la clonación no ha sido lo que esperábamos

Los avances de la clonación que afectan directamente a la medicina y la salud humana han sido más lentos de lo que los investigadores esperaban cuando nació en Escocia el primer mamífero resultante de la clonación de una célula adulta.
5 Jul 2016 – 12:14 PM EDT

Un triunfo de la humanidad similar al descubrimiento del aeroplano, la electricidad o la penicilina. Así interpretaron algunos el nacimiento en Escocia, hace 20 años, de la oveja Dolly, el primer mamífero resultante de la clonación de una célula adulta.

Se creyó que el avance permitiría erradicar las enfermedades y hasta revivir especies extintas. “Es increíble. Básicamente significa que no existen límites, que toda la ciencia ficción es cierta. Decían que no se podía hacer y ahora aquí está”, celebró en su momento Lee Silver, doctor y profesor de biología de la universidad de Princeton, en la primera plana de The New York Times.

Las posibilidades eran vastas y la imaginación no tenía confines. El mundo entero se contagió del furor por Dolly y la clonación: la compañía de electrodomésticos Zanussi la usó de imagen para sus lavadoras de ropa, el compositor estadounidense Steve Reich la volvió un personaje en una de sus óperas y los antimonarquistas escoceses la escogieron como sustituto de la reina.


La oveja Dolly nació hace 20 años

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Hay experimentos que te aceleran el corazón. Dolly fue uno”, dijo a Nature Angelika Schnieke, una bióloga molecular que participó en el grupo que trajo a Dolly al mundo y que ahora se encuentra en el Technical University de Munich, Alemania.

Con el tiempo, sin embargo, el interés de los científicos en la clonación mermó, como también el de los inversionistas que financian investigaciones.

El centro en Edimburgo que tuvo la paternidad de Dolly se ocupa ahora de otros menesteres, según advierten en su página de internet: “El Instituto Roslin ya no lleva a cabo investigaciones relacionadas con la clonación de animales”.

Hasta el profesor Sir Ian Wilmut, quien encabezó la clonación de Dolly, parece haber seguido otro camino desde su posición en la Edinburgh University y ahora promueve los beneficios de un método japonés que permite la fabricación de células embrionarias humanas a partir de tejidos del propio paciente.


Está permitida la venta de productos alimenticios de animales clonados


Inicialmente el grupo de científicos que trajo a la vida a Dolly buscaba alterar la composición genética de los animales de granja que produjeran mejor carne, huevos, lana o leche y se hicieran más resistentes a las enfermedades.

"Dolly demostró que podíamos clonar un mamífero, pero la clonación no era el punto principal. Tal vez usted podría clonar un cordero perfecto, entonces tendría un montón de copias en las colinas. Eso es todo. El plan último no se trataba de hacer copias de ADN, sino de hacer cambios. La posibilidad de alterar el ADN (...) eso lo importante ", ha dicho Wilmut.

Pero, aunque se quisiera usar la clonación como una herramienta de ayuda a la reproducción de animales y para comercializar la carne, décadas después todavía existen muchos impedimentos. El procedimiento es costoso y supera los 11,127.50 dólares por animal. La probabilidad de éxito es relativamente baja: entre 15% y 30%, según cifras del INRA, el instituto francés de investigación agronómica. Dolly, de hecho, fue el resultado de 277 intentos.

Pero esto podría cambiar próximamente. Hace menos de un año, China anunció la construcción de una planta de clonación de animales en la ciudad costera de Tianjin, llamada Boyalife, que promete 100,000 embriones de vacas el primer año y a mediano plazo de un millón por año. “No haremos Frankensteins (...) Nuestra principal prioridad es la carne de res de excelente calidad”, ha dicho el director ejecutivo de la empresa Xu Xiaochun.

La clonación de humanos está prohibida, la clonación de animales no. En 2008 la agencia de Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por su sigla en inglés) sentenció que la carne y la leche de vaca, cerdo y cabras clonadas y el linaje de los animales clonados “son tan seguros como los alimentos que comemos todos los días”.

En 2015, el AquaAdvantage Salmon se convirtió en el primer animal producto de ingeniería genética aprobado por la FDA, para consumo. Se trata de una especie que crece mucho más rápido que las demás debido al nuevo gen insertado.


Sin los usos esperados en la medicina


El Instituto Roslin comentó que “ por el momento es difícil articular” cuál es el verdadero legado de Dolly. Sin embargo, no hay duda de que fue un importante avance científico que dio forma a la manera en que una generación de científicos entiende la biología y que ha influenciado numerosos campos.

Uno de los mayores desarrollos ha sido sin duda demostrar que las células de nuestro cuerpo son más flexibles de lo que se pensaba y que pueden reprogramarse y ser usadas para el tratamiento de enfermedades humanas. Esto proporcionó un impulso importante para la investigación de células madre, que están siendo utliizadas en la medicina. Con esta técnica los científicos cosechan células criadas a partir del propio ADN del paciente, y se espera que con el tiempo pueda ayudar a sanar enfermedades degenerativas como el Parkinson o a reparar órganos dañados.

Inicialmente se creyó, como señalaba el doctor Wilnut, que se podría utilizar el método de clonación para darle a los animales enfermedades humanas, como la fibrosis quística, y luego probar nuevas terapias en ellos. O se podría utilizar para alterar órganos de los animales, como el hígado o el corazón, para luego trasplantarlos a los humanos.

Al igual que en el caso de los animales, la clonación no es por ahora la solución más eficiente a estos retos médicos. “Ahora tenemos una mejor idea de lo que la tecnología de clonación puede y no puede hacer y podemos dar una evaluación más mesurada de la tecnología. Mirando atrás, probablemente es justo decir que el camino desde la clonación de Dolly a los avances que afectan directamente a la salud humana han sido un poco más lentos que lo que los autores habrían esperado hace 20 años, pero que eso no es atípico en la ciencia y no debe empañar el legado de Dolly”, dijo a Univision Noticias el profesor Aaron D Levine, investigador de bioética en y autor del libro Cloning: A Beginner's Guide.

"No se produjo lo que se esperaba", comentó a la AFP Rosario Isasi, del Instituto de Bioética y Política Sanitaria de la Universidad de Miami. " Hubo un momento de euforia: se pensó que finalmente seríamos capaces de comprender mejor los mecanismos de las enfermedades, usarlo como tratamiento para la infertilidad. No fue así", agregó.


La oposición global se mantiene


Cuando nació Dolly, el doctor Wilnut declaró que estaba “muy cansado” de escuchar las quejas y mensajes de preocupación que le llegaron inmediatamente desde lugares como el Vaticano y hasta la Casa Blanca, encabezada en ese momento por el presidente Clinton.

La creencia generalizada era que las ovejas clonadas conducirían directamente a los clones humanos. “Según mi perspectiva, es solo una cuestión de tiempo” antes de que el primer humano sea clonado, decían pioneros de la clonación como Steen Willadsen. Cundían temores y especulaciones sobre lo que significa para el humano ser capaz de manipular la biología. Para muchos, la oveja que creció rodeada de flashes de cámaras fotográficas y reporteros, significaba una ruptura ética.

Una oposición similar tuvieron inicialmente los tratamientos de fertilización in vitro, la congelación de los embriones humanos y los vientres en alquiler. Pero, a diferencia de estos, dos décadas después, la clonación aún genera un rechazo muy grande y constantemente hay manifestaciones públicas en su contra, especialmente en la Unión Europea. Muchos temen “que haya un desliz, que una cosa lleve a la otra, hasta que suceda algo malo. Ésa es la principal preocupación que ha impedido el uso de la tecnología", añadió Isasi, quien fue contactada por Univision Noticias.

No ha ayudado que la técnica ha resultado ser mucho más riesgosa de lo que se había predicho. La mayoría de los intentos fallan, e incluso muchos de los animales que sobreviven a menudo tienen graves problemas en sus pulmones, corazón o sistema inmunitario.

Un estudio liderado por científicos de la Universidad de Nottingham (Inglaterra) reveló esta semana que las cuatro ovejas clonadas con el mismo material genético que Dolly envejecen de forma saludable. Debbie, Denise, Dianna y Daisy, conocidas como "Nottingham Dollies", forman parte de un grupo de 13 ovejas de entre 7 y 9 años que fueron concebidas en un laboratorio. "Tras los exámenes de tolerancia a la glucosa, sensibilidad a la insulina y presión sanguínea, averiguamos que nuestros clones, teniendo en cuenta su edad, gozan de una buena salud", declaró a la agencia de noticias EFE el profesor Kevin Sinclair, autor de la investigación. Sin embargo, tras realizar evaluaciones del aparato locomotor y análisis del sistema metabólico de las ovejas estudiadas, los expertos afirmaron que algunas padecen artrosis leve o moderada, pero que ninguna de ellas precisó de tratamiento alguno.

Dolly envejeció prematuramente y tuvo que ser sacrificada en 2003. Tenía solo seis años y medio de edad, cuando la esperanza de vida de las ovejas suele ser de 10 a 12 años. Ya había recibido tratamiento para la artritis y sufría de una enfermedad pulmonar progresiva. James Meek escribió el obituario que publicó The Guardian: “Era una copia. Y, como la mayoría de las copias, se desvaneció un poco más rápido que el original”.

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