El silencio del puerto industrial de Granadilla de Abona fue roto por lanchas rápidas, autobuses militares y decenas de personas cubiertas con trajes blancos de protección biológica.
Así evacuaron el crucero que pasó de viaje turístico a alerta sanitaria internacional por un brote de hantavirus
Decenas de pasajeros de más de 20 países comenzaron a ser repatriados este domingo desde el crucero Hondius
Después de días de incertidumbre, miedo y aislamiento en alta mar, el crucero Hondius comenzó finalmente a vaciarse este domingo frente a las costas de Tenerife, en España, en medio de un operativo sanitario internacional que parecía sacado de los primeros meses de la pandemia de Covid-19.
Uno a uno, los pasajeros descendieron de la embarcación usando mascarillas, respiradores y pequeñas bolsas con lo indispensable: documentos, celulares y cargadores. El resto de su equipaje quedó atrás, dentro del barco donde un brote de hantavirus dejó al menos tres muertos y varios contagios confirmados.
La escena era impactante.
Personal con trajes de materiales peligrosos guiaba a los evacuados hacia pequeñas embarcaciones que los llevaban hasta tierra firme. Ahí los esperaban ambulancias, autobuses especiales y vuelos organizados por distintos gobiernos para repatriar a ciudadanos de más de 20 países.
“94 personas han desembarcado de 19 nacionalidades. El dispositivo ha resultado con total normalidad y total seguridad”, informó la ministra de Sanidad española, Mónica García, tras concluir la primera gran jornada de evacuación.
El operativo transformó temporalmente al puerto de Tenerife en una especie de centro internacional de contención epidemiológica.
Los primeros en abandonar el barco fueron los pasajeros españoles. Fueron trasladados en vehículos adaptados de la Unidad Militar de Emergencias y posteriormente enviados a Madrid, donde ingresaron a un hospital militar para cumplir cuarentena.
Después despegaron vuelos hacia Francia, Países Bajos, Canadá, Reino Unido, Irlanda y otros países. En el caso británico, algunos pasajeros serán aislados durante 72 horas antes de iniciar semanas de confinamiento preventivo.
La tensión aumentó cuando uno de los pasajeros franceses presentó síntomas durante el vuelo de evacuación hacia París. Las autoridades ordenaron aislamiento estricto y pruebas médicas inmediatas.
Pese al despliegue, la Organización Mundial de la Salud insistió en que el riesgo para la población general sigue siendo bajo.
“Esto no es otro COVID”, afirmó el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.
Aun así, las imágenes de pasajeros siendo desinfectados sobre la pista del aeropuerto, rodeados de personal sanitario con respiradores y trajes herméticos, devolvieron recuerdos inevitables de la emergencia sanitaria global de hace algunos años.
Dentro del barco, algunos pasajeros aseguraban que el ambiente nunca cayó en el caos.
El argentino Carlo Ferello, uno de los evacuados, describió una convivencia relativamente tranquila pese al brote.
“El ambiente no era preocupante, la verdad”, declaró al canal TN. “Después de los primeros contagios no aparecieron más casos”.
Pero detrás de esa calma se escondía una operación sanitaria gigantesca coordinada entre gobiernos, organismos internacionales y fuerzas militares.
Mientras algunos pasajeros aterrizaban en Europa bajo estrictos protocolos, otros países preparaban sus propios planes. Estados Unidos anunció que sus ciudadanos serán enviados primero a una instalación federal de cuarentena en Nebraska. Australia organizó vuelos especiales. Noruega desplegó un avión ambulancia con expertos en infecciones de alto riesgo.
Incluso el Reino Unido envió médicos militares en paracaídas a Tristan da Cunha, uno de los territorios habitados más remotos del planeta, después de que un pasajero del Hondius desarrollara síntomas tras desembarcar allí semanas atrás.
Ahora, mientras los últimos vuelos de evacuación se preparan para salir este lunes, el Hondius permanece anclado frente a Tenerife como un símbolo flotante de una crisis sanitaria que logró movilizar a medio mundo.
El martes, si todo sale según lo previsto, el barco partirá rumbo a Países Bajos con una tripulación reducida y el cuerpo de uno de los pasajeros fallecidos todavía a bordo.
Con información de AP Y AFP









