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Estado de la Unión

“Trump normalizó la discriminación”: inmigrantes reaccionan al Estado de la Unión

Hispanos en el sur de California que observaron el informe de gobierno reclaman que el presidente Donald Trump ha vuelto a criminalizarlos para empujar su dura agenda migratoria. Advierten que la construcción del muro fronterizo, una prioridad del mandatario, significaría más muertes en los cruces en la zona limítrofe entre México y Estados Unidos.
6 Feb 2019 – 11:37 PM EST

LOS ÁNGELES, California.- Diana Bautista, una estudiante indocumentada de 16 años, hizo de tripas corazón para no irse a la mitad del discurso del Estado de la Unión que ofreció el presidente Donald Trump. Dice que le incomodó casi cada palabra del mandatario, sobre todo cuando -según ella- volvió a criminalizar a los migrantes para impulsar su propuesta de construir un muro en la frontera sur.

“Lo que más me dolió fue cuando se refirió a la comunidad inmigrante, diciendo que solo venimos a violar, a robar. No es verdad, somos trabajadores”, expresó con cierto enfado esta adolescente. El segundo informe de gobierno del presidente Trump, subraya, le dejó un mal sabor de boca.

“Esta noche me siento profundamente frustrada. El discurso que escuchamos es un ejemplo de cómo el presidente Trump normalizó la discriminación”, agregó esta joven que se quedó fuera de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) porque no alcanzó la fecha de registro por solo 31 días.

Es hija única. Sus padres, una trabajadora doméstica y un obrero, la trajeron a California cuando tenía 3 años. Viven en el Sur-Centro de Los Ángeles, uno de los barrios con más indocumentados, como ellos. Diana habla como si tuviera más edad: no parece que apenas estudia el primer año de preparatoria.

“El muro no es necesario, sería un gasto que podríamos usar para nuestra educación”, menciona quien sueña con ser una abogada especializada en inmigración “para ayudar a mi comunidad”.

Diana pasó la mayor parte del Estado de la Unión de Trump con la cara larga. Lo vio en las oficinas de una organización comunitaria en el oeste de Los Ángeles. Reconoce que su expresión de enfado era la misma que la de algunos demócratas que fueron captados por las cámaras en el Congreso. “Si yo hubiera estado ahí eso hubiera hecho: no ponerme de pie”, compara.

Al finalizar el discurso, Diana sostuvo una pancarta con la palabra “Mentiroso”, arriba de una caricatura de Trump con una larga nariz, similar a la de Pinocho, el personaje de Disney. Solo ero la hizo sonreír. “Esta pelea no ha terminado”, sentenció la adolescente.

En fotos: la antesala del segundo discurso del Estado de la Unión de Donald Trump

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“El presidente siempre dice mentiras”

La yucateca Elizabeth Cetz, de 53 años, también vio el Estado de la Unión en la televisión. Se le hizo un nudo en el estómago por tantos corajes, dice. “Él (Trump) sigue con el muro que quiere, eso es lo que me enojó. Quiere que le den dinero para construirlo, pero si lo hacen será más peligroso el cruce”, advierte.

Cetz, madre de dos jóvenes, una de ellas universitaria, experimentó en carne propia los peligros en la frontera. Hace casi 20 años pasó ilegalmente por una zona desértica entre California y México, una experiencia que la dejó traumada. “Es difícil porque los ‘coyotes’ (traficantes de personas) te llevan por el monte de noche. Nos escondimos en una zanja”, recuerda aquella travesía que duró dos días.

No quiere que otros migrantes pasen por esa situación. “Ya no va a poder pasar la gente, se van a morir. Habrá muchos peligros para ellos”, alerta quien vive en el oeste de Los Ángeles.

Ella es ama de casa y su esposo, el único sostén, trabaja en un taller de costura ganando un raquítico sueldo. Son indocumentados. Sus esperanzas están puestas en su hija menor, Raquel, de 21 años, quien este año se graduará de la Universidad Estatal de California en Northridge (CSUN) gracias a DACA.

“Desde que era pequeña le dijimos que habíamos venido a este país para que ella estudiara”, dice.

Cetz comparte su historia para mostrar el lado de la comunidad migrante que omitió Trump. “Aquí estamos, no nos escondemos. No debemos de tener miedo, tenemos que seguir luchando”, dice ella.


Guillermo Martínez es guatemalteco y tiene un permiso de trabajo gracias a una Visa U, la cual reciben las víctimas de crímenes. Su opinión respecto al Estado de la Unión de Trump tampoco es positiva.

“El presidente siempre dice mentiras, no sé por qué. Dice que nosotros los migrantes solo venimos a destrozar a esta nación. No es verdad. No mira lo bueno, solo lo malo”, dice este hombre de 63 años que se gana la vida atendiendo un negocio de joyería de fantasía en el centro de Los ángeles.

Sobre el muro fronterizo que quiere construir el mandatario, Martínez lo considera “puro capricho, como un niño que quiere un juguete, cueste lo que cueste”.

Este guatemalteco escuchó atento las frases del presidente. Unas lo hicieron moverse de su asiento y por otras frunció el ceño en señal de desaprobación. “Él trata de dividirnos, es un racista”, concluyó.

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