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Segunda oportunidad

Una tienda de segunda mano da trabajo a mujeres que acaban de salir de prisión y un programa las ayuda a no volver

'Dragon Fly' las emplea desde que salen y con ese sueldo pagan la renta en una habitación compartida y todos los gastos del regreso a la sociedad. Esta y otras historias forman parte del proyecto 'Segunda oportunidad' (*) en el que mostraremos las dificultades que enfrentan las personas que salen de prisión y cómo las resuelven.
5 Nov 2019 – 2:22 PM EST

Es la noche del 26 de septiembre de 2019 y hay una fiesta. Pero no es una fiesta cualquiera. Un grupo mayoritario de mujeres está dentro de una iglesia, ubicada en Coral Gables, frente al Hotel Biltmore. La acústica del centro religioso ayuda, las mujeres cantan, lloran, gritan. Están eufóricas. Pero no solo porque salieron de la cárcel y han logrado mantenerse libres.

Hay una tarima en la que se mezclan músicos, cantantes y las voces de quienes desnudan sus crudos testimonios frente a un micrófono. Cuentan de sus infancias rotas por el maltrato infantil, sus vidas marcadas por abuso sexual continuado, adicciones... pero todo eso es parte de un pasado que están dejando atrás.

"Es díficil", "no es fácil" , dos frases que se repiten una y otra vez cuando hablan de este regreso a la sociedad. Las canciones, en cambio, las hacen entonar "no te rindas", "tú sí puedes". El evento - como este proyecto que inicia Univision Noticias- también se llama 'Segunda oportunidad' (*).

LEAP (Programa de Acción para Empoderamiento de Mujeres, por sus siglas en inglés) es una organización que lleva un programa de capacitación y ayuda a mujeres desde que están a meses de salir de prisión y un año después en libertad.

Esta noche la organización está celebrando 10 años de trabajo y aprovechan para mover una gran campaña de donaciones. Están maquilladas y paradas sobre zapatos altos, en su mayoría. En medio de su testimonio, Rebecca (Café) Brown, que ahora pertenece al directorio de Leap, se saca su franela color naranja y se la cambia en tarima por una pieza de vestir negra y brillante para demostrar cómo deja atrás una persona y le da la bienvenida a otra. El lugar revienta en aplausos.

La directora ejecutiva de LEAP, Mahlia Linquist, cuenta que para muchas mujeres que han pasado años en la cárcel, esta no es una segunda oportunidad: es la primera. La primera en la que reciben atención, educación, orientación, estima, acompañamiento para lograr objetivos. Calculan, además, que más del 80% de las mujeres en prisión tiene un historial como víctimas de abuso sexual, entre otros.

Los estudios en los que ellas basan su trabajo demuestran que las primeras 72 horas y ese primer año son los más riesgosos para la reincidencia y para que ese sueño de libertad alcanzado se desvanezca y vuelvan a prisión. La reincidencia de mujeres está un poco más baja que la de hombres, pero igual ronda el 77%.

El proyecto para cada chica cuesta a la organización unos 7,000 dólares y deben buscar fondos. Hasta ahora, cerca de unas 400 mujeres se han graduado y siguen sus vidas fuera de prisión. Solo 5% de todas las atendidas ha regresado a la cárcel, según calcula Silvana Roncal, miembro del directorio de Leap y una de las tutoras del programa.

Esta vez, Roncal nos habla sentada en uno de los muebles que está en venta en la tienda de segunda mano Dragon Fly, ubicada en la Calle Ocho de Miami.

Una mañana de octubre, dos de las muchachas del programa están atendiendo al público que entra, pregunta, revisa, compra y se va. Entretanto, las chicas ordenan por tallas, colores, decoran los objetos donados y pegan etiquetas con precios accesibles.

La tienda forma parte del programa que también las apoya luego de salir de prisión: les da trabajo inmediato a quienes han aprobado la capacitación. Allí cumplen un horario y ganan un sueldo que les permite pagar la renta de un cuarto compartido en una casa que también administra LEAP, a pocas cuadras.

También les permite cubrir sus propios gastos de servicios, traslados a centros de educación y los que necesitan para cumplir con la justicia como los de la corte, entre otros. Las deudas son grandes y se las dividen por cuotas mensuales.

Las mujeres a las que les falta un año para salir en libertad, en las cárceles de Florida, pueden aplicar y hacer entrevistas para ingresar al programa. Reciben clases semanales en el correccional de Homestead, que incluyen habilidades de emprendimiento, fortalecimiento de autoestima, elaboración de un plan personal de negocios y acompañamiento de un tutor individual.

Además de LEAP, aquí puedes encontrar otras organizaciones que prestan apoyo a quienes emprenden el camino de una Segunda oportunidad.

(*)
Este trabajo forma parte del proyecto 'Segunda oportunidad', gracias a la Chan Zuckerberg Iniciative.
Coordinación: Tamoa Calzadilla y Olivia Liendo.
Asistencia en la investigación y producción: Ana María Carrano, Alexandra Barrera, Albany Urbaez Tahuil y Carolina Rosas.
Fotografía y composiciones fotográficas: David Maris.
Producción general: Emilce Elgarresta y Stephen P. Keppel.
Redes sociales: María Carolina hurtado, María Dayana Patiño y Liliana Castaño.

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