Embarazo

Los bebés nacidos por cesárea son más propensos a padecer obesidad y asma durante la niñez

Una nueva investigación pone sobre la mesa los riesgos que las cesáreas suponen a largo plazo, tanto para la madre como para el niño. Hoy son un procedimiento común: se realiza en uno de cada tres nacimientos en EEUU.
31 Ene 2018 – 2:55 PM EST

Las madres que han tenido previamente una cesárea tienen 17% más riesgos de sufrir un aborto posterior y un 27% más posibilidades de que el bebé nazca muerto, según un nuevo análisis que revisa los datos de 80 estudios que aglutinan a un total de unos 30 millones de participantes.

Los investigadores también encontraron que las mujeres que se han sometido a este procedimiento tienen más probabilidades de sufrir complicaciones como placenta previa (la placenta que crece en la parte equivocada del útero) y placenta accreta, que sucede cuando la placenta se adhiere excesivamente a la pared uterina.

Los problemas no son solo para la mamá. De acuerdo con los hallazgos del estudio, los niños que nacen por cesárea tienen 21% más de probabilidades de sufrir asma cuando llegan a los 12 años, y un 60% más posibilidades de padecer obesidad antes de los 5 años. Estudios anteriores manejaban la hipótesis de que las madres puedan pasar bacterias “buenas” a sus bebés durante los partos vaginales, que los protegen contra las enfermedades crónicas en el futuro. Por otra parte, y en lo que se refiere solo a la obesidad, algunas circunstancias que obligan en primer lugar a optar por una cesárea, como el sobrepeso de la madre, la diabetes gestacional o los bebés muy grandes, son en sí mismos factores de riesgo de obesidad futura.

Los autores del estudio, expertos en salud reproductiva de la Universidad de Edimburgo, en Gran Bretaña, confían en que estos datos generen nuevas discusiones sobre la forma en que nacen los bebés y que animen a las autoridades sanitarias a dar más información a las madres sobre los riesgos de las cesáreas.

Los investigadores creen que, mientras que las mujeres embarazadas normalmente reciben mucha información sobre las consecuencias a corto plazo de someterse a una cesárea, suelen saber menos acerca del largo plazo, no solo para su salud y la de su bebé, sino también sobre su capacidad de tener otros embarazos.

Un procedimiento frecuente

Los resultados son significativos si se tiene en cuenta que es una tendencia al alza, y que algunas mujeres optan a este procedimiento incluso cuando no hay razones médicas para ello. Es, además, particularmente relevante para EEUU, donde el porcentaje de cesáreas es más del doble del que recomienda la Organización Mundial de la Salud (32%, según las autoridades sanitarias). Las investigaciones de este organismo internacional señalan que lo óptimo es que se sitúen entre el 10 y el 15%, ya que estima que por encima de ese porcentaje los riesgos exceden las ventajas.

Las mujeres latinas, por otro lado, tienden a someterse a cesáreas en mayor medida que las blancas, de forma que están especialmente afectadas.

Con unas 26,4 muertes estimadas por cada 100,000 nacimientos, EEUU registró en 2015 la tasa de mortalidad materna más alta de los países desarrollados. En comparación, la de Canadá fue de 7.3 muertes por cada 100,000 nacimientos y en Europa Occidental fue de 7.2.

Pero ojo, con la cesárea no todo son inconvenientes. Comparadas con los nacimientos vaginales, las cesáreas se asocian con un riesgo más reducido (un 44% menos) de incontinencia urinaria y de prolapso pélvico, una debilitación de los músculos que rodean a los órganos de la pelvis que puede desembocar en varias complicaciones.

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