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Las comidas procesadas contienen monoglutamato sódico, nitrito de sodio, sacarina sódica o el eritorbato de sodio.

El sodio presente en los alimentos procesados: enemigo para los diabéticos

El sodio presente en los alimentos procesados: enemigo para los diabéticos

Más alimentos frescos y menos comida de caja. Esa es la recomendación de la chef Doreen Colondres para disminuir el riesgo cardiovascular.

Las comidas procesadas contienen monoglutamato sódico, nitrito de sodio,...
Las comidas procesadas contienen monoglutamato sódico, nitrito de sodio, sacarina sódica o el eritorbato de sodio.

Por Kelly Martínez

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Fiambres, enlatados, encurtidos, salsas. La alta cantidad de sodio presente en la comida rápida y los alimentos que vienen en cajas, paquetes o latas no solo pone en peligro a los diabéticos sino a quienes no lo son, pues aumenta las posibilidades de sufrir ataques cardiacos o cardiovasculares.
Estimaciones indican que los habitantes de Estados Unidos consumen casi 3400 miligramos de sodio al día, a pesar de que el máximo nivel aceptable es de 2300 mg diarios, el equivalente a una cucharadita de sal. La mejor manera de controlarlo, según la chef del Reto 28 Doreen Colondres*, es evitar comer en la calle y dedicarle un poco más de tiempo a cocinar.

“Uno de nuestros graves errores es asociar la comida saludable con restricciones o comida desabrida, cuando en verdad puede ser sana y sabrosa a la vez”, asegura Colondres, quien se ha especializado en la reinvención de la comida tradicional latinoamericana y europea.

Colondres es autora del libro "La cocina no muerde".
Colondres recomienda olvidarnos de los aderezos que vienen listos y embotellados.


“En mi casa nunca se consideró negativo que algo fuese frito o guisado, sino que fuese procesado en lugar de fresco. Hay mucha gente que cuando se le habla de proteína piensa inmediatamente en el jamón de sándwich, un alimento procesado, sin darse cuenta de lo dañino que puede ser debido a las cantidades de sodio y de químicos que contiene”.

La clave: comer como se comía antes

La recomendación de Colondres no solo es regresar al consumo de alimentos frescos, sino también a la práctica de ciertas tradiciones que --especialmente en la comunidad hispana-- parecieran estarse perdiendo. Aquí sus trucos:

  • Comer más ensalada. Recordar cómo la comían nuestros abuelos, con ingredientes sencillos como repollo, lechuga, tomate, maíz, zanahorias.
  • Preparar sus propios aderezos, en vez de comprarlos ya hechos. A la vinagreta de siempre se le pueden agregar fresas, pedazos de mango o mostaza y miel, para hacer el sabor más atractivo.
  • Usar los ingredientes de la temporada, que van a estar frescos y van a ser más económicos. Además, sabrán mejor.
  • Mucha gente opta por los alimentos procesados pues no tienen tiempo para cocinar, pero hay recetas que solo toman 10, 15 o 20 minutos. Es cuestión de investigar, organizarse y de dejar atrás ciertas “comodidades” que terminan siendo falsas.
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La ensalada no tiene por qué ser aburrida: aproveche lo que sea que tenga en la nevera.
  • Decirle adiós a cosas que nos intoxican y enferman; aprender a comer balanceado. Los plátanos fritos, que están en casi toda la cocina caribeña, perfectamente pueden cambiarse un día por una ensalada con aderezo dulce, para no extrañar ese sabor.
  • Crear conciencia y amor hacia la alimentación. Si en una escuela dan una fruta poco conocida, como el kumquat, sería maravilloso que le explicaran a los niños de dónde proviene, cómo se siembra y, además, les diesen una receta para que su mamá la haga en casa.
  • Cocinar más en casa y ser creativos. La cocina es cultura. Regresar a nuestras recetas y volver a comer fresco reivindica nuestras tradiciones y mejora nuestra salud.

*La chef Doreen Colondres es autora del libro La cocina no muerde.

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