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Barack Obama

“Llámame cuando quieras”: Jill Biden, una primera dama cercana que hará historia al seguir enseñando

Jill Biden ha dicho que seguirá trabajando como profesora, un rol que ha sido central en su vida y el cual, con la asunción de Joe Biden a la Casa Blanca, diversificará con iniciativas para las familias militares y la lucha contra el cáncer. Sigue lo último sobre las elecciones.
8 Nov 2020 – 02:43 PM EST
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Jill Biden habla ante simpatizantes de su esposo Joe Biden el jueves 29 de octubre de 2020 en Westland, Michigan. Crédito: Carlos Osorio/AP

Educadora y madre con fuerte temple cuya fe se desmoronó tras la muerte de su madre y de su hijo. Pero que Jill Biden asegura se renovó en medio de la álgida campaña electoral que llevó a su esposo, Joe Biden, hasta la Casa Blanca, a donde llegará con el plan de ser una primera dama que, por primera vez, mantenga su trabajo fuera de la mansión presidencial.

Dotada de la misma cercanía del mandatario electo, Jill Biden es una trabajadora que recién este año hizo una pausa después de haberse dedicado a la enseñanza desde 1981, cuando recibió a su hija Ashley, reportó The Washington Post.

Esa pausa tuvo un objetivo en medio de una profundamente polarizada contienda electoral: tener un papel tenido activo en los esfuerzos de Joe Biden por hacerse con la presidencia. Habló en persona con los votantes, pronunció discursos en mítines y fue la llave entre diversos contactos dentro y fuera de la campaña. La doctora en educación planea imprimir un sello distintivo al llegar a la Casa Blanca, pues planifica seguir enseñando como lo hizo cuando su esposo fungió como vicepresidente de Barack Obama.

De mantener su plan, Jill Biden sería la primera primera dama en tener un trabajo fuera de la Casa Blanca, dijo a ese diario Anita McBride, responsable de la Iniciativa de Primeras Damas en la America University. “ Esto sentaría un precedente”, dijo McBride, quien fue jefa de gabinete de la exprimera dama Laura Bush.

Biden, de 69 años, ha sido maestra de secundaria y su labor docente se ha concentrado en colegios comunitarios en Delaware y Virginia. También ha enseñado inglés como segundo idioma a inmigrantes, en clases en las que escuchaba historias de sus alumnos que la conmovían tanto que las llevaba escritas en papeles que pegaba en el espejo del baño de la casa que tenía cuando era segunda dama para que los leyera su esposo, dijo Jim McClellan, decano de la facultad de artes liberales del Colegio Comunitario del Norte de Virginia, al periódico.

“Creo que tiene una combinación de Michelle Obama, Eleonor Roosevelt y Hillary Clinton”, dijo Randi Weingarten, presidenta de la Federación Estadounidense de Maestros, AFL-CIO, al Post, notando que las tres eran muy abocadas a la educación.

Michelle Obama, esposa del expresidente Obama, recordó en una entrevista con People Magazine que “Jill siempre estaba calificando ensayos” cuando era segunda dama. “Lo que es gracioso porque yo me olvidaba. ‘¡Ah, si, tú tienes un trabajo fijo! Y luego ella sacaba sus ensayos y era tan trabajadora, y yo decía, ‘¡Mira nada más! ¡Tú tienes un trabajo! ¡Dime, dime que se siente!’”, dijo la exprimera dama.

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Un mensaje que busca sanar a EEUU

La labor de educadora es tan central en la vida de Biden, que destacó sus días de maestra de escuela pública en el mensaje que envió a la nación durante la Convención Nacional Demócrata en agosto.

Al hablar sobre cómo ella y su esposo llegaron a acoplarse tras casarse y sanar las heridas del vicepresidente tras la muerte de su exesposa y su pequeña hija en un accidente, y años después sobrellevar otra muerte, la de su hijo Beau, Biden dijo en el salón vacío de la escuela donde trabajó en Delaware que ella entendía las preocupaciones y el dolor que el coronavirus ha causado a un sinnúmero de familias estadounidenses.

“Nos dimos cuenta de que el amor une a la familia, el amor nos hace flexibles y resilientes y nos permite convertirnos en algo más grande que nosotros y aunque no nos puede proteger de las tristezas de la vida, nos sirve de refugio, de hogar”, dijo Biden en un video presentado durante la convención, que se desarrolló mayormente en línea.

“¿Cómo sanas a una familia quebrantada? De la misma manera que sanas a un país: con amor y comprensión y con pequeñas muestras de bondad, con valentía y fe inquebrantables, apoyándonos el uno al otro, a veces fuerte o levemente, una y otra y otra y otra vez”, puntualizó.

Al final del mensaje, el ahora mandatario electo apareció y se presentó –como usualmente lo hace– diciendo, “Yo soy el esposo de Jill Biden”, a quien describió como “la roca de la familia”. “Piensen en su educadora favorita, la que les dio la confianza para creer en ustedes mismos. Ese es el tipo de primera dama que será Jill Biden”, dijo el presidente electo de 77 años.

Desenvuelta y afable, la primera dama ha dado a entender que le interesa resaltar más su esencia que su imagen, teniendo como iniciativas principales las familias, con énfasis en las de militares, y la lucha contra el cáncer

En junio pasado, cuando fue a visitar a la familia del afroestadounidense George Floyd, quien murió a manos de policías blancos en Minneapolis, le dio su número de celular a uno de los hijos de Floyd que estaba pasando por un momento particularmente difícil. “Llámame cuando quieras”, fue lo que ella le dijo según recuerda Ben Crump, abogado de la familia Floyd.

La doctora Biden

Jill Tracy Jacobs nació en en Hammonton, Nueva Jersey, y creció en el área metropolitana de Filadelfia, Pennsylvania. Su esposo la ha descrito como una 'chica de Filadelfia' dura de roer que una vez le dio un puñetazo a un bravucón que le tiró gusanos a una de sus cuatro hermanas.

Los empleados de la campaña y trabajadores de la era de Obama la llaman “doctora Biden” por respeto a los 15 años que le tomó conseguir su doctorado en educación mientras criaba a sus tres hijos, Ashley, y Beau y Hunter, hijos que el presidente electo tuvo con su exesposa, reportó el Post.

Cuando conoció al exvicepresidente, en 1975, él criaba a sus dos hijos menores y trataba de sobrellevar la muerte de su esposa e hija en 1972. Ella se casó con el entonces senador de Delaware, adoptó a los chicos que luego la llamaron “mamá”, tuvo una hija con su esposo y nunca miraron atrás.

“Me devolvió la vida”, dijo Joe Biden en su libro de memorias 'Promises Kept', publicado en 2007.

Pero la desgracia azotó a los Biden de nuevo en 2015, cuando Beau murió a los 46 años de cáncer al cerebro. Biden dijo en su libro de memorias 'Where the Light Enters', publicado en 2019, que esta desgracia, así como la muerte de su madre en 2008, le hicieron perder la fe. Pero luego dijo a PBS que había recuperado el amor por la vida en la actual campaña presidencial de su esposo.

Por su afinidad con la comunidad latina tiene una consigna particular: aprender español a través de una aplicación de celular. El representante Tony Cárdenas, de California, celebró respetuosamente el esfuerzo de Biden para hablar castellano diciendo que “siempre es como lindo cuando alguien habla español y su acento no es tan natural”, a la vez que recordó las conversaciones que él y otros y otros legisladores hispanos de la Cámara Baja tuvieron con ella a principios de año.

“A mi parecer, el tema central que salió (de esas conversaciones) es que todos estaban asintiendo con la cabeza, diciendo: ‘Espero poder trabajar con ella’”, contó Cárdenas al diario al hablar sobre las pláticas sobre inmigración, educación y otros asuntos apremiantes para la comunidad hispana.

“Ella va a ser una primera dama muy activa”, puntualizó el congresista.

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