Elecciones 2018

Siete lecciones de las elecciones que dejan maniatado a Trump

El presidente Trump resalta el avance republicano en el Senado y habla de "gran victoria", pero los resultados de las elecciones arrojan señales importantes a tener en cuenta en la estrategia electoral rumbo a 2020.
8 Nov 2018 – 3:38 PM EST

Como resultado de las elecciones de mitad de periodo del martes, los republicanos mantuvieron y ampliaron ligeramente la mayoría que tienen en el Senado, pero perdieron el control de la Cámara de Representantes y al menos siete gobernaciones.

De acuerdo con las encuestas a boca de urna, el 70% de los votantes dijo que el presidente Donald Trump era un gran factor que los llevó a las urnas. La mayoría de ellos para expresar su rechazo a las políticas (y hasta la personalidad) del mandatario.

Trump, fiel a su estilo, proclamó en una combativa rueda de prensa, que había tenido una “gran victoria”, pero la lectura del balance de poder no es tan sencilla como pretende el presidente.

1. Giro a la izquierda

Fue una noche agridulce para los demócratas, que aspiraban a recuperar al Senado y estados como Florida, Iowa y Ohio. Pero los resultados les dieron el control de la Cámara de Representantes y arrojaron un giro a la izquierda en 313 de las 435 circunscripciones del país.

Los demócratas ganaron 34 escaños y ganaron el poder de bloquear la actividad legislativa de los republicanos, que no podrán aprobar nuevas rebajas fiscales ni dinamitar Obamacare. El control de la Cámara les permitirá investigar al presidente y quizá también promover su destitución. Los sondeos a pie de urna dejaron señales de alarma en ese sentido. Un 55% de quienes fueron a votar están en contra del impeachment y sólo un 41% aprueba la forma en que el fiscal especial Robert Mueller está desarrollando la investigación.

2. Un país partido en dos

La elección confirmó que Estados Unidos es un país partido en dos. No sólo entre los republicanos de los estados centrales y los demócratas de las costas. También entre quienes viven en pueblos y ciudades pequeñas en cualquier estado y quienes habitan en áreas urbanas y en los suburbios grandes ciudades como Houston, Chicago, Minneapolis o Detroit.

Esta división es menos económica que cultural. Las cifras dejan entrever una brecha que tiene que ver con factores identitarios como la raza, la edad o la educación. Los demócratas arrasaron donde viven votantes más formados y avanzaron menos en los distritos alejados de los núcleos urbanos. Esos avances los lograron en un entorno que no les favorecía: el electorado de las elecciones de medio mandato suele ser más blanco y más mayor que el de una elección presidencial.

Trump apuntó este miércoles que republicanos moderados como Carlos Curbelo, Mia Love o Barbara Comstock habrían ganado si no se hubieran alejado de él. La realidad indica lo contrario. Candidatos más extremistas en distritos similares cayeron derrotados por un margen mayor.

3. Los republicanos se parecen cada vez más a Trump

La brecha entre demócratas y republicanos se agranda también en el Capitolio. La derrota de muchos republicanos moderados reduce todavía más el número de congresistas centristas y hará más difícil sacar adelante cualquier proyecto de ley.


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Este gráfico de John Burn-Murdoch para el Financial Times compara la ideología de los miembros de la Cámara de Representantes de 1980 con la de los congresistas elegidos en esta elección. Todos los demócratas menos uno están a la derecha de sus colegas republicanos. Entre los republicanos ni siquiera existe esa excepción.

Esto apunta a otro de los efectos de la derrota de los republicanos: sus congresistas y sus senadores se parecen cada vez más al presidente. Algunos incluso le deben el puesto. No parece que tengan muchos incentivos para desertar.

4. Mujeres y jóvenes derrotaron a Trump

Las cifras de los sondeos a pie de urna no pueden ser más elocuentes. Los republicanos perdieron entre las mujeres, los hispanos y los afroamericanos. Ganaron entre las personas con ingresos más altos, entre los varones blancos y entre las personas mayores de 50 años.


Esta vez los menores de 30 años sí fueron a votar y fueron decisivos en la derrota del partido del presidente. En ese grupo demográfico los demócratas derrotaron a los republicanos por un margen inédito: 37 puntos. El voto de los jóvenes potenció la participación, que los primeros cálculos sitúan en torno al 48%, 11 puntos por encima de la de 2014.

No fue el único cambio con respecto a otras elecciones. El apoyo a los demócratas creció entre las mujeres latinas y se mantuvo estable en cambio entre los varones latinos. Con respecto a hace dos años, los demócratas ampliaron de siete a 22 puntos su ventaja entre las mujeres blancas con educación universitaria y perdieron el voto femenino por 19 puntos, seis más que en 2016.

5. Trump ayudó a retener el Senado

Las visitas del presidente a Missouri, Indiana y Dakota del Norte ayudaron a ganar a los aspirantes republicanos. Los tres son estados que Trump ganó con autoridad hace dos años y donde todavía es bastante popular. De todos modos, su estrategia sólo funcionó a medias. Su apoyo al polémico Kris Kovach en las primarias de Kansas apartó de la carrera al gobernador en ejercicio y abrió una oportunidad para los demócratas, que ganaron un estado que Trump ganó por 20 puntos en 2016.


6. El Medio Oeste volvió a ser demócrata

Los sondeos anunciaban un resurgir demócrata en el Medio Oeste y así sucedió. Los republicanos perdieron los gobernadores de Illinois, Michigan, Kansas y Wisconsin y varios escaños en los suburbios acomodados de ciudades como Minneapolis, Chicago, Detroit.

Pennsylvania, Michigan y Wisconsin, los tres estados que otorgaron el triunfo a Trump hace dos años, tendrán gobernadores demócratas que podrán mejorar la imagen del partido en esos estados si gobiernan bien. El reverso es el triunfo de los republicanos en Iowa y Ohio, dos estados que durante décadas bailaron entre los dos grandes partidos y que tienen un perfil cada vez más conservador. El demócrata Sherrod Brown conservó su escaño en el Senado por Ohio, pero su colega Richard Cordray no logró ganar la carrera a gobernador.

7. El Sur sigue siendo republicano

Los demócratas optaron por una estrategia distinta en estados como Texas, Georgia y la Florida. Si en el Medio Oeste optaron por hombres de negocios o funcionarios con un perfil centrista, en el Sur eligieron a aspirantes mucho más a la izquierda cuyo perfil era además un reflejo de la diversidad del país. Esa estrategia no funcionó. Los afroamericanos Andrew Gillum y Stacey Abrams no gobernarán la Florida y Georgia y el dinámico Beto O’Rourke no apartará del cargo al republicano Ted Cruz.

El nuevo sur es la eterna fantasía de los demócratas, que aspiran a teñir de azul los viejos estados confederados con los votos de los jóvenes y de las minorías. Es un escenario probable a medio plazo pero que no termina de llegar. Hubo signos esperanzadores como el estrecho margen por el que perdió O’Rourke o las carreras que ganaron aspirantes de minorías étnicas en distritos blancos. Pero se antoja difícil ampliar el mapa de la batalla presidencial a estados como Texas o Georgia en los próximos dos años. Por ahora el sur sigue siendo el sur.

📷 Estos candidatos lograron el cambio de color en sus estados tras las votaciones

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