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Elecciones 2016

Tras asomar una posible solución a la legalización de indocumentados, Trump insiste en que construirá el muro

En privado y frente a hispanos influyentes, el candidato se mostró dispuesto a suavizar su tono. En público y frente a sus más fieles seguidores, su retórica antiinmigración continuó intacta.
21 Ago 2016 – 2:19 AM EDT

FREDERICKSBURG, VIRGINIA.- A tan solo horas de que Donald Trump se reuniera con líderes hispanos para hablar de una posible solución al problema de algunos de los indocumentados que están en el país, el magnate renovaba su promesa de construir un muro en la frontera, pagado por el gobierno mexicano.

Frente a una audiencia de unas mil personas en Fredericksburg, Virginia, muchos de ellos veteranos de guerra, Trump prometió construir un muro en la frontera con México en repetidas ocasiones, al igual que lo hizo uno de sus asesores de campaña, Stephen Miller, antes de presentar al candidato.

A los pocos minutos de comenzar a hablar este sábado en la tarde, Trump respondió a las interrupciones de uno de sus seguidores de “¡Construyan el muro!” con un “Vamos a construir el muro, no se preocupen”.

La audiencia enloqueció, como suele hacerlo cada vez que se menciona el muro. “Y México va a pagar por él”, añadió Trump desafiante.

Pero esa misma mañana, en la Torre Trump en Nueva York, Trump marcaba un tono muy distinto. En la reunión de hora y media, a la que también asistieron los nuevos altos directivos de su campaña, Trump le dijo a un grupo selecto de hispanos influyentes que ya no planea deportar a los 11 millones de indocumentados que viven en el país, como lo ha propuesto incontables veces desde que lanzó su campaña presidencial en junio de 2015.

Según le dijeron a Univision Noticias varios participantes en la reunión, Trump les expresó que “anunciaría una forma de darles un estatus (a los indocumentados) que no sería la ciudadanía, pero que les permitiría estar aquí sin miedo a una deportación”.

El muro, el puente a sus seguidores

Con una posición original intransigente hacía la inmigración fue que Trump construyó gran parte de la base de su electorado, una derecha más radical, nacionalista y conservadora que la que se ha manifestado en elecciones pasadas.

En su mitin en Virginia este sábado, cuatro veces la audiencia irrumpió en llamados a construir el muro, y muchos de los presentes vestían camisetas, botones y pancartas en apoyo a la idea.


Varias congregaciones, como el grupo motociclista 'Enemigos de la Tiranía', apoyan a Trump precisamente porque "quiere controlar la inmigración ilegal, porque es un realista", le dijo Brandon George, uno de los miembros del grupo a Univision Noticias.


Otro partidario del muro, Will Hussar, un estudiante de 20 años nativo de Fredericksburg incluso portaba un casco que leía, escrito en marcador indeleble de color rojo: “Equipo de construcción del muro fronterizo”.


Pero para Jim McKaelvey, un delegado republicano de Virginia, la noticia de que Trump tocara hoy un tono más conciliador, por lo menos a puerta cerrada, no cambia lo que piensa de su candidato. Para él, las propuestas incendiarias del magnate eran tan solo una estrategia de negociación, según le dijo a Univision Noticias.

Así es como Trump se vende y como muchos de sus seguidores lo ven, como un experto hombre de negocios.

“¿En el principio, cuando dijo que iba a deportar a los 11 millones, que si pensé que eso iba a pasar? No. Pero en los negocios, usted sabe, un lado va a estar a la derecha, y el otro a la izquierda, o viceversa, y uno termina en algún lugar en el medio. Eso se llama negociar”.

“Con Trump, sé que quiere construir un muro”, añadió McKaelvey, “y apoyo eso 100%. No somos una nación soberana si no sellamos nuestras fronteras. Tenemos 11-12 millones de personas aquí ilegalmente, tenemos que identificarlas, saber quiénes son, y luego el Congreso tiene que decidir cómo lidiar con ellos”.

McKaelvey dijo que después de viajar a la Convención Republicana en Cleveland, Ohio, en julio se dio cuenta de que “lo más importante era proteger la Constitución, y asegurarnos de que Donald Trump sea electo presidente”.

Entonces vendió todo lo que pudo, incluyendo su granja de caballos, y forró un bus con imágenes de la campaña de Trump para recorrer Virginia vendiendo avisos de diferentes tamaños y regar la voz sobre el candidato.


Para otros, como Kevin McCray, un vendedor de mercancía de propaganda por Trump, ni la propuesta inicial del empresario de deportarlos, ni el giro en su retórica de la mañana del sábado son buenos, para nadie. Sin embargo, Hillary Clinton tampoco lo convence, tampoco cree que pueda hacer nada en inmigración ni para comunidades afroamericanas. Aún no decide por quién votará en noviembre.

"Trump tiene un mal corazón", sentenció McCray. "Pero apoyo a sus seguidores que me compran esta mercancía".

"No le creo lo que dice, como que va a ayudar a la gente negra. Pero la cosa es que la gente viene a acá por las oportunidades", dijo McCray, exasperado e indignado. "Y él es un oportunista también. No es diferente a nadie más".

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