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¿Quién es Gonzalo Curiel, el juez “mexicano” que lleva el caso contra la Universidad Trump?

Aunque Donald Trump lo critique por “mexicano” y “parcializado”, el juez ha conocido señalamientos más serios, como una amenaza de muerte del Cártel de Tijuana.
2 Jun 2016 – 1:30 PM EDT

Desde California

La polémica que desató el fallo emitido por el juez del Distrito de San Diego, Gonzalo Curiel, que obliga a la Universidad de Trump a revelar documentos internos en el marco de una demanda colectiva por fraude en su contra presentada por algunos estudiantes, no es la primera en su carrera.

Una vez conocida la orden judicial dada la última semana de mayo, el virtual nominado republicano arremetió contra el juez Curiel a quien calificó de ser “un enemigo de Donald Trump”, “un juez muy hostil”, y de quien dijo además que es “mexicano”.

Curiel, quien en realidad nació en el este de Chicago, en la porción de la ciudad ubicada en el estado de Indiana, y cuyos padres son de origen mexicano, dedicó más de seis años de su vida a combatir a los carteles de la droga, desde su jefatura en la División de Narcóticos (DEA) del Distrito Sur de California.

El juez declinó conceder una entrevista a Univision Noticias argumentando no querer entorpecer el caso abierto contra la Universidad de Trump. En la corte distrital de San Diego, los funcionarios tienen la orden de no hablar con la prensa ni sobre él, ni sobre el juicio en particular.

Total discreción

Durante su audiencia de confirmación ante el Senado de 2012, Curiel agradeció al presidente Barack Obama por nominarlo y darle ese “honor” a él y su familia.

“Mis padres vinieron aquí desde México con un sueño de ofrecer a sus hijos oportunidades y ellos han sido capaces de hacerlo gracias a las oportunidades que este país tiene para ofrecer”, dijo entonces.

Los allegados de Curiel también son discretos al hablar de su familia. Se sabe que está compuesta por su esposa Trisha, su hija Natalia, su hermano Raúl y su hermana María. De sus padres se conoce que emigraron de México con apenas una educación secundaria.

“Curiel siempre tuvo ganas de golpear a los carteles y fue quien abrió las puertas para empezar a hacerlo con colaboración de las autoridades mexicanas”, recordó Gregory Vega, quien fue fiscal federal de San Diego entre 1999 y 2001.


Vega comparte con Curiel no solo una carrera en la agencia antidrogas, sino que nació el mismo día y en el mismo hospital que el hoy juez federal, el St. Catherine.

Sus padres también son mexicanos y de hecho, ambos oficiales condujeron las negociaciones en español con sus contrapartes en ese país.

“Yo estuve personalmente con él en México DF, reuniéndonos con el procurador mexicano, Jorge Madrazo. Hubo varias reuniones secretas con agentes de ambos países y entrenamientos. Ahí empezaron las operaciones fuertes contra los Arellano Félix”, añadió Vega, refiriéndose a los hermanos que lideraron el otrora poderoso cártel de Tijuana, que en la década de los 90 traficaba toneladas de cocaína hacia EEUU desde su central de operaciones en Tijuana, Baja California.

Amenazas contra su vida

Graduado de la Universidad Estatal de Indiana en 1976, Curiel pasó 10 años trabajando como abogado privado, tiempo durante el cual representó principalmente a empleados estatales y municipalidades.

En sus 17 años como fiscal federal, “Curiel manejó casos antinarcóticos de alto perfil y eso le costó varias amenazas de muerte”, dijo a Univision Noticias Amalia Meza, hoy juez de la Corte Superior del Condado de San Diego.

En 1997, incluso se conoció un intento de asesinato contra el juez hispano, por parte de un miembro del Cártel de Tijuana sobre quien pesaba una orden de extradición.

Durante esos años, la juez Meza compartió con él sus experiencias en las cortes juveniles y “el impacto del narcotráfico en los jóvenes que no tienen modelos positivos a seguir, era un tema recurrente en sus conversaciones”.

Eso lo motivó a implementar desde 2003 en San Diego el programa “Enriquecimiento legal y toma de decisiones” ( LEAD por sus siglas en inglés) que ya operaba en Los Ángeles desde 1993, en el que jueces y abogados latinos trabajan con niños de 5to. grado enseñándoles las consecuencias de la delincuencia juvenil, explicó Meza.


Recusar o no recusar

“El señor Trump está apelando a su base con un comentario racista sobre la nacionalidad del juez. Eso es muy efectivo pero en realidad es una reacción infantil de un litigante que está perdiendo su caso”, opinó Sergio Feria, abogado que conoce a Curiel hace casi 30 años.

“Curiel es un juez ecuánime e íntegro que decide basado en la evidencia que recoge en los casos”, asegura Feria.

A pesar de sus críticas a Curiel, el candidato no ha pedido recusar al juez. La estrategia de sus abogados ha sido en cambio presionar a los demandantes principales, tal y como sucedió con Tarla Makaeff, quien se retiró del juicio al no aguantar lo que llamó “el circo mediático”.


Feria fue uno de los patrocinadores del homenaje que Curiel recibió la semana pasada, por parte de la Asociación de Abogados La Raza, capítulo San Diego (SDLRLA por sus siglas en inglés), una red que apoya a abogados chicanos y latinos en California.

Curiel ha sido jurado en el comité de becas que esta organización otorga a estudiantes latinos y esto ha despertado la suspicacia de la campaña de Trump que a través de su vocera, Katrina Pierson, sostuvo que la SDLRLA “organiza manifestantes en contra de Trump y los lleva a los mítines con las banderas de México”.

Feria sostuvo que las selecciones para estas ceremonias no se hacen con base en la etnicidad y que estos premios se han dado a diferentes jueces no latinos. “En este caso Curiel ha sido un modelo para la comunidad latina y eso no se puede desconocer”.

El juez Curiel podría verse cara a cara con el magnate en la corte el próximo 28 de noviembre, si tal y como lo prometió su abogado, Daniel Petrocelli, Trump asiste al juicio programado para sólo dos semanas después de que se se sepa quién será el próximo presidente de EEUU.


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