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La turbulenta historia de Donald Trump y Carl Icahn, amigos y rivales en Atlantic City

Si hay una persona a la que Trump admira es a Carl Icahn, el inversionista multimillonario que construyó su fortuna de manera similar, con quien comparte una historia tumultuosa y quien podría tener un papel en una posible administración Trump.
6 Jun 2016 – 3:25 PM EDT

Donald Trump se presenta como el paradigma del hombre de negocios exitoso, con dinero, fama, y la nominación republicana prácticamente coronada.

Pero cuando Donald Trump iba, Carl Icahn iba y venía.

Si hay una persona a la que Trump admira es a Icahn, el inversionista multimillonario que construyó su fortuna de manera similar, con quien comparte una historia tumultuosa, y quien podría tener un papel en una posible administración Trump.

¿Quién es Icahn y por qué lo admira Trump?

Si la mano que siempre juega Trump es su dinero, Icahn le está ganando en su propio juego. Según Trump su fortuna está valorada en $10 mil millones (aunque Forbes la estima en $4,500 millones), eso comparado a los $21 mil millones de Icahn.

Ambos empresarios, de Queens, Nueva York, construyeron su fortuna en bienes raíces para luego expandirse a otras industrias, como los casinos de Atlantic City.

Pero Icahn fue varios pasos más allá: el empresario tiene posiciones mayoritarias en corporaciones como Nabisco, Texaco, Western Union, Marvel Comics, Revlon, Blockbuster, Netflix, Lyft y Herbalife.

Por esto y mucho más Trump llamó a Icahn “uno de los grandes hombres de negocios del mundo”, capaz de negociar exitosamente con China. Hasta llegó a nombrarlo en agosto del año pasado como una posibilidad para Secretario del Tesoro.


Icahn rechazó la oferta, luego la aceptó vía Twitter, y en septiembre se volvió a arrepentir. Pero dos semanas después en un video en su página web dijo que la única manera de prevenir una crisis financiera sería con “un tipo como Donald Trump, que no está atado al establishment”.

“Esto es lo que este país necesita”, dijo el magnate. “Alguien que lo despierte”.

Enemigos en común

A pesar de la admiración mutua que sienten, un conocedor de la industria de los casinos en Atlantic City familiarizado con la relación de Trump y Icahn le dijo a Univision que si trabajaran juntos es probable que chocaran mucho, ya que a ambos les gusta ser el centro de atención y tienen un estilo arrogante parecido.

Sin embargo, la campaña presidencial ha unido a los magnates de maneras inesperadas, como que Bernie Sanders, el precandidato demócrata, los use en sus discursos como la personificación de los males que afligen al país.

"Carl Icahn y Donald Trump: ustedes no se lo van a llevar todo", dijo Sanders al hacer campaña en Atlantic City, casi un mes antes de las primarias de Nueva Jersey del 7 de junio. "Le vamos a decir a los Carl Icahns del mundo que ese tipo de ambición es inaceptable”.

Icahn le respondió a Sanders en un comunicado que aunque algunos sueldos de CEOs sí eran demasiado altos, el sindicato Unite Here Local 54 era quien había “exprimido y exprimido a los empleadores más importantes de la ciudad y en el proceso forzado a cinco casinos a cerrar, haciendo que miles perdieran sus trabajos”.

Pero Ben Beglieter, el vocero de Local 54, le dijo a Univision que el Trump Taj Mahal, el casino que antes era de Trump y ahora es de Icahn, se quebró “por tener demasiada deuda, no por tener que pagar beneficios. Eso es minúsculo comparado a los millones que deben”.

“La octava maravilla”

El Trump Taj Mahal y su deuda han sido punto de encuentro para los empresarios a través de los años, para bien y para mal. Y cómo han manejado este casino nos da luces del tipo de decisiones económicas que podrían tomar para el país.

Un año después de abrir en 1990, el Trump Taj Mahal, el casino más lujoso y costoso de Atlantic City, se fue a la bancarrota. Icahn entonces compró la mayoría de los bonos que le permitieron seguir abierto al Taj Mahal, y a Trump continuar como su propietario.

Luego, en 2009, la compañía de casinos de Trump entró en bancarrota, y esta vez Icahn financió a un inversionista que quería hacer una adquisición hostil de la compañía. Al final Trump logró retener 10% de las acciones y la compañía salió de la bancarrota, pero Trump no se lo perdonó a Icahn.

“Yo soy leal, así que no veo a los amigos peleándose entre amigos”, le dijo Trump al New York Times en 2011. “ Pero con Carl, la amistad termina donde empieza el negocio”.


El Trump Taj Mahal, antes la joya de la corona del imperio Trump, ahora al borde del colapso

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En febrero de este año, de nuevo se cruzaron los empresarios en Atlantic City. El magnate compró la compañía de casinos de Trump después de que ésta se declarara de nuevo en bancarrota en septiembre de 2014.

Las medidas que Icahn ha tomado para sacar al casino de la quiebra han sido controversiales. Una de las condiciones que puso para no cerrar el casino era cortarle el seguro médico y las pensiones a sus trabajadores, y la corte de bancarrota falló a favor del empresario.

El sindicato Local 54 apeló hasta llegar a la Corte Suprema, y ésta decidió este martes no tomar el caso, afirmando la decisión de la corte inferior.

Según Beglieter lo que Icahn está haciendo ahora con los trabajadores "ningún otro propietario de casino ha hecho en la historia de Atlantic City", ni siquiera Trump.

"Así es como Icahn hace su dinero: quitándole los beneficios a la gente”, dijo Beglieter .

Para Icahn, sus medidas podrán ser dolorosas pero son necesarias.

“Pocos estarían en desacuerdo con que el Taj habría cerrado dejando a miles sin trabajo si yo no hubiera traído decenas de millones en capital para salvarlo y salvar esos empleos” dijo en su página web.


Así es como se presentan tanto Trump como Icahn: hombres de negocios a los que no les tiembla la mano para apretar el gatillo y tomar las decisiones difíciles necesarias para salvar una compañía.

Durante el primer debate republicano Chris Wallace de Fox News le preguntó a Trump si manejaría los negocios del país como a sus casinos en Atlantic City, los cuales llevó a la bancarrota varias veces, llevando a miles de personas a perder sus trabajos.

Trump respondió: “ Yo he usado las leyes de bancarrota de este país a mi ventaja—como la gente de negocios más importante—para hacer un gran trabajo para mi compañía, para mí mismo, para mis empleados… hice mucho dinero en Atlantic City y estoy muy orgulloso. Y por cierto, este país tiene $19 billones de deuda, y necesita alguien como yo para arreglar ese enredo”.


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