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Elecciones 2016

El voto de la rabia que persiguen Sanders y Trump

En Ohio, Illinois y Missouri el demócrata y el republicano le hablan al mismo sector afectado por los cambios económicos de las últimas décadas
15 Mar 2016 – 1:02 AM EDT

Por Juliana Jiménez @photobomba

Este supermartes irán a las urnas Ohio, Illinois y Missouri, que junto a Michigan, forman un eje industrial donde se concentra buena parte de la base del seguidores del demócrata Bernie Sanders y del republicano Donald Trump.

En esos estados ambos candidatos hablan a una clase trabajadora, mayormente blanca, afectada por los cambios económicos de las últimas tres décadas y que descontenta con lo que llaman “la política de siempre”, expresan su insatisfacción con el establishment de los partidos votando por los candidatos no tradicionales.

La victoria sorpresa del precandidato demócrata en Michigan la semana pasada mostró que el discurso de justicia social y económica que predica el senador ha tenido efecto.

Para Trump es una oportunidad de mostrar cuán fuerte ha calado su retórica “reinvindicadora” de la clase trabajadora.

Y pese a que tienen ciertas similitudes los mensajes de los dos candidatos son opuestos en muchos sentidos.

La misma rabia

La similitud más importante: sus seguidores están enojados.

En Ohio, Illinois y Missouri ha resonado el mensaje de justicia económica y la denuncia del mal estado de la economía, tal como sucedió en Michigan.

Sanders y Trump denuncian los sueldos bajos y estancados, lamentan la muerte del llamado sueño americano, y la desaparición de la clase media, los problemas más urgentes que sufren estos antiguos emporios industriales.

De esa manera , tanto Trump como Sanders dieron, desde lados opuestos del espectro ideológico, con una veta de descontento que no para de brotar.

En enero 2015, más de la mitad de la población, 54%, le daba el visto bueno a la economía. En octubre de ese año, ese número bajó a 38%, de acuerdo a una encuesta del New York Times y CBS. Los republicanos son más pesimistas aún: solo 11% piensan que Estados Unidos va por buen camino.

También la base demócrata está descontenta y la que sigue a Bernie Sanders pide un cambio radical.

“Mucha gente está cansada… quiere un cambio en como se maneja el sistema de salud, y [está cansada de] ver como la gente súper millonaria maneja el país”, dijo Erika Andiola, vocera para los medios hispanos para la campaña de Sanders.

Ambos creen que parte de la culpa la tienen los tratados de libre comercio, como NAFTA, (siglas en inglés del Tratado de Libre Comercio de América del Norte) o la Sociedad Transpacífica (TPP, por sus siglas en inglés).

El TPP es uno de los argumentos preferidos tanto de Trump, como de Sanders contra Hillary Clinton, quien como secretaria de Estado promovió el proyecto, para luego distanciarse de él una vez que lanzó su candidatura a la nominación.

Trump tiene un espacio especial en su discurso a las empresas que trasladan sus operaciones a otros países beneficiándose de esos tratados de libre comercio. De hecho, una de las frases favoritas de Trump es repetir que Nabisco se mudó de Chicago para Mexico.

En su pagina web, Trump denuncia en un video: “No podemos seguir así como país, tenemos que mantener a nuestras compañías aquí… todo el mundo se está yendo, Nabisco, Carrier, Ford … estamos perdiendo millones de empleos, decenas de miles de fábricas están cerrando”.

Sanders hace una crítica similar y esgrime con orgullo su voto contra los tratados de libre comercio.

“Creó que han sido un desastre para el trabajador estadounidense. Muchas corporaciones que cierran aquí se van al exterior. La gente trabajadora entiende que NAFTA, CAFTA, PNTR con China nos han costado millones de puestos de trabajo. Desde 2001, 60,000 fábricas han cerrado en Estados Unidos”.

Guerra comercial

Para evitar la fuga de líneas de producción al exterior, Trump propone un impuesto de 35% a los productos que esas compañías traten de vender en el mercado estadounidense.

Según algunos, la idea equivaldría a declarar una guerra comercial con importantes socios de EE.UU.

“Ya estamos en una guerra comercial, y nos están ganando horriblemente”, se ha justificado Trump.


Sanders está en contra de todo tratado de libre comercio, bajo cualquier circunstancia, pero no está interesado en empezar guerras.

Propone crear 13 millones de trabajos mediante un inversión de $1 trillón en infraestructura, y en enero del año pasado presentó un proyecto de ley para hacer precisamente eso, llamado el Proyecto de Ley para Reconstruir America.

Esto se pagaría, según el senador, cerrando los atajos tributarios corporativos y acabando con los santuarios tributarios en el extranjero.

Cuestión de tono

Mientras lo básico del mensaje de Trump y Sanders puede sonar coincidente el tono de sus campañas marca una gran diferencia.

Mientras Trump anuncia su campaña presidencial acusando a los mexicanos de violadores y narcotraficantes, Sanders contrata a una DREAMer, a Andiola, como vocera de campaña.

Aunque algunos seguidores de Sanders interrumpieron el mitin de Trump en Chicago -un acto que sin duda tiene algo de violencia, política o simbólica-, otra diferencia es que Sanders ha sido claro en denunciar cualquier tipo de violencia.

Trump no asume responsabilidad por la violencia que se ha vivido en sus eventos, ofreció pagar los gastos legales de una posible demanda si alguno de sus simpatizantes se veía involucrado en una trifulca con quienes irrumpen en sus actos de campaña.

“Nada así saldría jamás de la boca de Bernie”, dijo Andiola. “Es un mensaje de división contra un mensaje de unidad”.

Y si bien es cierto que ambos le hablan al mismo electorado por ahora no hay riesgo que choquen, a no ser que terminen enfrentándose en la elección nacional de noviembre, si llegaran a lograr la nominación de sus respectivos partidos.

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