Educación Pública

Esta secundaria bilingüe demuestra que aprender en español e inglés puede aumentar las tasas de graduación

Los educadores creen que enseñar en dos idiomas y brindarle un espacio a los estudiantes inmigrantes para que expresen, e incluso enseñen su cultura, puede ser clave para el éxito de todos los estudiantes. Así esta escuela en Boston ha logrado cerrar la brecha de desempeño entre hispanos y el resto de la población.
23 Nov 2017 – 3:37 PM EST

Esta historia es la primera de dos partes sobre la Academia Margarita Muñiz, una escuela bilingüe en Boston.

BOSTON, Massachusetts.- Cuando las Escuelas Públicas de Boston (BPS, por sus siglas en inglés) abrieron la Academia Margarita Muñiz en 2012, fue la primera escuela secundaria bilingüe de su tipo destinada a abordar los problemas que enfrenta la creciente población hispana de la ciudad. En ese momento, los estudiantes hispanos eran los más propensos a abandonar las escuelas de la ciudad y los menos propensos a matricularse en la universidad en comparación con los estudiantes negros, blancos y asiáticos.

Todavía lo son, pero conforme la academia entra en su sexto año completo, los resultados de sus estudiantes están recibiendo elogios de varias fuentes, incluso aunque los administradores señalan que aún existen grandes desafíos.

La idea detrás de la Academia Muñiz, nombrada así por la mujer que dirigió durante mucho tiempo la primera escuela primaria bilingüe de Boston (la escuela Rafael Hernández K-8), era que muchos estudiantes hispanos tendrían mejor desempeño en escuelas que respaldaran sus antecedentes culturales y, con ello, el idioma español.

En las Escuelas Públicas de Boston aproximadamente el 39% de los estudiantes hispanos de escuela secundaria están clasificados como 'estudiantes del idioma inglés' (ELL, por sus siglas en inglés) porque no hablan inglés con fluidez. Tal vez no sea sorprendente que estos estudiantes abandonen las escuelas a tasas más altas que cualquier otro subgrupo. Pero no en la Academia Muñiz. En 2016, el 75% de sus estudiantes ELL se graduaron, una tasa 14 puntos porcentuales más alta que el promedio del distrito para este grupo y mayor incluso que la tasa general de graduación de las BPS.


Mientras tanto, en las pruebas estatales, la escuela tiende a seguir el promedio del distrito, a pesar de tener porcentajes más altos de estudiantes ELL y de bajos ingresos, de quienes se espera un menor desempeño. Y la tasa de deserción escolar entre la primera cohorte de Muñiz, la clase de 2016, fue solo del 2.5%, en comparación con el promedio del distrito del 10% (algunos de la cohorte inicial de Muñiz se transfirieron a otras escuelas o se trasladaron fuera del distrito).

Las tasas de graduación y el desempeño en las pruebas que obtuvo la escuela han sido elogiadas, dice Dania Vázquez, directora fundadora de Muñiz, pero no quiere dormirse en los laureles.

"Creemos que todavía no lo hemos solucionado todo", comenta ella. Para Vázquez, esos números aún dejan demasiados estudiantes sin un diploma o sin las habilidades que necesitan para tener éxito en la universidad. Sin embargo, el récord de la escuela da credibilidad a un nuevo enfoque a nivel de distrito que se basa en el apoyo al idioma y la cultura de los estudiantes para fomentar el logro académico.

La Academia Muñiz es una escuela de inscripción abierta, por lo que los administradores no pueden restringir quién asiste. Si bien es poco común que los estudiantes ingresen a la escuela después del segundo año, pueden inscribirse en cualquier grado, e incluso casi sin capacidad para hablar, leer o escribir en uno de los dos idiomas.

Sin embargo, todos los estudiantes comienzan inmediatamente las clases bilingües de preparación para la universidad. No comienzan aprendiendo números y letras en su idioma menos familiar, como los niños de kindergarten.

"Llegan cuando están en la escuela secundaria, no cuando son pequeños", dice Vázquez. "Tenemos que darles espacio para que puedan acceder al contenido".

En 2016, el 75% de los estudiantes ELL de la Academia Muñiz se graduaron, una tasa 14 puntos porcentuales más alta que el promedio del distrito para este grupo y mayor incluso que la tasa general de graduación de las BPS.


Eso exige flexibilidad por parte de los maestros. Dentro de la clase de biología de décimo grado de Matty Long, los estudiantes conversaban en inglés y español mientras se acomodaban en sus asientos un día de abril. Como parte de una unidad sobre el sistema digestivo humano, los equipos de estudiantes habían diseñado réplicas utilizando elementos como rodillos de pintura, globos, embudos y cajas de pañuelos. Ese día presentarían sus diseños.

Long impartió esta unidad en inglés, pero el primer grupo en presentarse habló en español. Narraron mientras ponían un pedazo de pan en un embudo en la parte superior de su maqueta, agregaron refresco para imitar el ácido estomacal y observaron cómo el pan se movía a través de los tubos y globos que representaban el resto del sistema digestivo.

Long sonrió en señal de aliento cuando los estudiantes utilizaron vocabulario técnico como 'vesícula biliar' e 'intestino delgado'. La clase escuchó atentamente. Nadie parecía confundido. Cuando llegó el momento de las preguntas y los comentarios, Long y otros estudiantes hablaron en inglés. Nadie se perdió nada, incluyendo los presentadores.

Mantener un idioma prescrito es menos importante que asegurarse de que los estudiantes comprendan el contenido y participen en clases, dice Long. Eso se cumple especialmente con los estudiantes inmigrantes que saben muy poco inglés.

"Las cosas que los niños dicen en voz alta son las cosas que están recordando", dice ella. "Mientras más hablen, mejor". Alternar entre ambos idiomas también garantiza que todos los estudiantes escuchen el vocabulario clave y los términos científicos tanto en español como en inglés.

Vázquez le dice a su personal que cree una estructura para el uso del idioma en sus clases, pero ella dice que la escuela acepta las habilidades del idioma que los estudiantes traen consigo. Esto es importante porque los estudiantes no aprenden el mismo contenido dos veces, una vez en inglés y una vez en español. Aprenden algo en un idioma y se basan en ello para el otro idioma. El aula de Long ofrece un ejemplo de cuán fluido puede ser el idioma en la Academia Muñiz.

La excepción se encuentra en las dos clases de humanidades que los estudiantes toman todos los días, una en cada idioma. Allí, los estudiantes deben usar el idioma designado –inglés o español– en las discusiones en la clase y las tareas escritas, y sus calificaciones dependen de ello. (Los administradores agrupan a los estudiantes con niveles similares del manejo de un idioma para estas clases). En el aula de humanidades de noveno grado de Francisco de la Rosa, los letreros les recuerdan a los estudiantes esta regla: "En este salón de clase hablamos, pensamos y respiramos exclusivamente en español".

Ése es el objetivo, de todos modos. Pero muchos estudiantes pueden sentirse perdidos tratando de hablar o escribir con vocabulario académico en el idioma que no conocen tan bien. Incluso los estudiantes cuyo primer idioma era el español dicen que tuvieron problemas, particularmente como estudiantes de primer año, en las clases de español.

Claudette Bautista, una graduada de Muñiz en 2017 que ahora asiste a la Universidad de Lesley, nació en la República Dominicana, pero pasó sus años desde kindergarten hasta octavo grado en Boston, aprendiendo inglés. Ella había tomado clases de español y, como parlante nativa, las pasó rápidamente. Pero en Muñiz, tomaba materias como historia y matemáticas en español. "Eso es lo que se me hizo difícil", dice.

"Cuando se piensa en la economía futura del mundo, no viene a la mente un mundo sólo en inglés".

La mayoría de los estudiantes de Muñiz tienen un idioma dominante, y la población escolar se divide aproximadamente entre el inglés y el español, por lo que el modelo bilingüe les da a todos la oportunidad de brillar en algún momento. Hay momentos, por ejemplo, en que los estudiantes que dominan el español son los expertos que pueden ayudar a los estudiantes que dominan el inglés. Tienen la oportunidad de sentir el orgullo de "ser la estrella", dice el subdirector Dan Abramoski. Y luego, se invierten las posiciones.


"Creo que crea compasión entre los estudiantes y el personal y para las personas que están aprendiendo, y eso se transfiere al arte, las matemáticas o la ciencia", dice Abramoski. Esto puede ser una gran ayuda para los estudiantes que dominan el español, que normalmente serían considerados académicamente deficientes en una escuela estadounidense porque no hablan inglés. En Muñiz, desde el principio, "pueden ser excelentes en matemáticas, en español", dice Abramoski.

Eso le sucedió a Oniel Espinal, un estudiante de primer año en Muñiz. Llegó a Estados Unidos desde la República Dominicana y entró al quinto grado en Boston. En su escuela intermedia, dice que se sintió desalentado de hablar español en el edificio. Su programa académico se centró en aprender inglés lo más rápidamente posible. Incluso hablar español fuera del aula le causaba problemas, porque motivaba el bullying por parte de los compañeros que sospechaban que las conversaciones en español eran sobre ellos.

El inglés era su idioma más fuerte para leer y escribir cuando comenzó en Muñiz, pero ahora, si no sabe cómo decir algo en inglés, puede decirlo en español sin temor a represalias. "Me siento mucho mejor así", dice Oniel. "Debería haber más escuelas como ésta".

Esta historia es la primera de dos partes sobre la Academia Margarita Muñiz, una escuela bilingüe en Boston. Fue producida por The Hechinger Report, una agencia de noticias independiente sin fines de lucro, enfocada en la desigualdad y la innovación en la educación.

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