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Educación Especial

La lucha de una niña por llevar a su perro de servicio a la escuela llega a la Corte Suprema de EEUU

Una niña con parálisis cerebral exige que un distrito escolar la compense porque no le dejaron llevar a la escuela su perro de servicio, obligándola a educarse en casa durante dos años.
1 Nov 2016 – 3:53 PM EDT

Las autoridades escolares en Michigan prohibieron a Ehlena Fry, una niña de 12 años de edad con parálisis cerebral, ir a la escuela con su perrito de servicio. Ahora la niña, junto a su peludo perro llamado Wonder, exige en la Corte Suprema que la compensen por obligarla a dejar la escuela y a educarse en casa durante dos años.

Mientras Wonder esperaba pacientemente a que concluyera la audiencia en el caso conocido como Fry v. Napoleon Community Schools, adentro los jueces debatían sobre los derechos de la niña y parecían simpatizar con su postura.

La disputa se remonta a 2009, cuando los padres de Fry, entonces de cinco años de edad, adquirieron, con ayuda de familiares, amigos y la comunidad un costoso perro de servicio para ayudar a la niña.


Fry padece de parálisis cerebral, una condición que afecta su capacidad de moverse, mantener el equilibrio y la postura, causada por el desarrollo anormal del cerebro o por un daño al cerebro en desarrollo.

Wonder la ayuda en sus actividades diarias y a darle independencia: puede ayudarla a recoger cosas que se le caen al piso, abrir y cerrar puertas, encender y apagar luces, ir al y facilitarle la interacción social.

La niña asistía a la escuela primaria Ezra Eby, en Napoleon, Michigan. Cuando sus padres notificaron que la niña llevaría a Wonder, las autoridades escolares se negaron, argumentando que la niña ya tenía asignada a una persona que le daría atención.

Ante la insistencia de los padres la escuela decidió concederle un "período de prueba" a Wonder hasta que finalizara el año escolar 2010, pero no le permitió al perro ayudar a Ehlena durante varias tareas para las que había sido entrenado. Por ejemplo, no la podía acompañar al recreo, al comedor, a la biblioteca ni a los laboratorios. Estaba obligado a estar en la parte trasera de los salones de clase.


Ante la negativa de la escuela de aceptar al perro para el siguiente año escolar, sus padres optaron por sacarla de la escuela y educarla en casa ese año y el siguiente.

El caso llegó hasta la Oficina de Derechos Civiles del Departamento de Educación, que en mayo de 2012 determinó que a Ehlena se le habían violado sus derechos como persona con impedimentos.

Los Fry decidieron sacar a Ehlena de la primaria y encontraron una escuela en un distrito escolar cercano que aceptó a la niña sin problemas.

Posteriormente demandaron al distrito escolar de Napoleon por violar la Ley de Norteamericanos con Discapacidades (ADA), y pidieron una compensación por los daños sufridos por la niña por perder dos años de escuela.

Sin embargo, un juez en el Tribunal de Distrito del Este de Michigan rechazó la demanda alegando que los Fry no habían agotado las vías administrativas para resolver la disputa, y posteriormente el Sexto Circuito de Apelaciones reiteró la decisión.


Mediante el proceso administrativo los Fry no tienen derecho a exigir una compensación por daños, que es lo que exigen para resarcir el tiempo perdido por Ehlena y por su madre, quien estuvo dos años educándola en casa por la negativa del plantel a atenderla.

La Corte Suprema no decidirá si el distrito escolar tenía la razón o no en dejar que Elena llevara a Wonder a la escuela, sino que debe resolver si los Fry tienen derecho a demandar directamente al distrito o si deben agotar todos los remedios administrativos a su alcance antes de ir a los tribunales.

El asunto tiene importancia para las personas con impedimentos que intentan remover las barreras físicas que les entorpecen porque los prolongados procesos administrativos pudieran disuadirlos de exigir sus derechos.

Los funcionarios escolares, por su parte, alegan que los recursos administrativos son una manera fácil y barata de resolver disputas educativas.

En la audiencia el juez presidente John Roberts dijo que “sería como una farsa” forzar a la familia a someterse a un proceso administrativo si a fin de cuentas no van a obtener el remedio que piden.


Destacó que los Fry quieren compensación por daños y que no les interesa llegar a un acuerdo con el distrito escolar.

El juez Stephen Breyer, por su parte, dijo que le preocupa descartar los procesos administrativos para resolver disputas, pero también pareció estar de acuerdo en que una demanda judicial tiene sentido si todos los demás remedios “fuesen inútiles”.

El abogado de Fry, Samuel Bagenstos, dijo que el largo proceso administrativo de resolución de disputas “no les puede dar el remedio que están buscando” los Fry.

Un ejemplo de la humillación a la que Ehlena fue sometida, dijo el abogado, fue tener que asistir al baño de su escuela con cuatro adultos supervisándola en lugar de ir sola con ‘Wonder’.

El abogado del distrito escolar, Neal Katyal, alegó que la familia intenta “evadir” los procesos administrativos creados para que los educadores y padres puedan resolver sus disputas informalmente. “Entiendo que haya incomodidad en esto, pero es una incomodidad dispuesta por ley por el Congreso”, dijo Katyal

Por su parte, la jueza Sonia Sotomayor dijo estar “horriblemente confundida” por la posición de Katyal ya que la familia de Ehlena ya no puede obtener nada por vía administrativa porque la niña ya no está en la escuela en donde se originó la disputa.

La niña es ahora más independiente y es capaz de ir a la escuela sin Wonder, y pudo ver la audiencia en sala mientras su perrito la esperaba afuera.

Los jueces emitirán una decisión sobre el caso en junio de 2017.


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