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De estilista de estrellas de Hollywood a cortar el cabello a personas sin hogar

“Ayudo a las personas a mirarse de nuevo en el espejo", dice Sascha Breuer, peluquero de famosas como Hillary Swank o Anne Hathaway y que ahora corta el pelo también a los sin techo de Los Ángeles en su particular empeño por romper el estigma que los rodea.
22 Jun 2019 – 12:22 PM EDT

En sus 25 años en la industria, Sascha Breuer ha hecho de todo. Desde cortar el pelo de Naomi Campbell o Keira Knightley a cuidar el cabello de las estrellas en la alfombra roja o en estrenos en todo el mundo. Pero también ha rasurado la barba de Ryan, un joven de 23 años que se quedó en la calle tras la muerte de sus padres en 2016 (junto a estas líneas) o la de Curly, un hombre de 63 años sin hogar (en la imagen de más abajo).

Hace algo más de dos años lanzó The Kind Cut. Lo hizo cuando se dio cuenta de que había llegado la hora de poner sus habilidades al servicio de una buena causa. “De repente, todo tenía sentido. Tenía que compartir la buena fortuna con más gente y usar esas habilidades en mi propia comunidad. Si tienes la suerte de poder ganarte la vida con algo que disfrutas, creo que es tu obligación extender los beneficios de estas habilidades profesionales más allá de ti mismo”, dice a Univision Noticias.

Nacido cerca de Düsseldorf, en Alemania, Breuer es hijo y nieto de peluqueros. Empezó a los 15 años (hoy tiene 45) con cortes de cabello con descuento en un centro para personas con discapacidades. Más tarde, cuando llegó la hora de hacer el servicio militar, optó en su lugar por hacer trabajo comunitario como peluquero durante 18 meses. Estas dos experiencias le marcaron para siempre.

La idea de The Kind Cut llegó tras las elecciones de 2016, en las que, como portador de una Green Card, no pudo votar. Sin embargo, arrancar la iniciativa costó más trabajo de lo que había imaginado. Muchas llamadas a organizaciones locales y refugios en la zona en las que ofreció sus servicios de forma gratuita se quedaron sin respuesta. Así que un buen día, en un descanso de cuatro horas entre dos trabajos, colocó una silla frente a una hamburguesería de Los Ángeles y comenzó a preguntar a la gente con aspecto de necesitarlo si querían un corte de pelo. Ahora no solo va lleva las tijeras a Skid Row, la zona en el centro de Los Ángeles con una de las mayores poblaciones de personas sin hogar en EEUU; también organiza eventos en los que participan grupos de estilistas o entrega kits de artículos de higiene personal.


Ayudar sin juzgar

“Soy muy caro o gratis”, dice cuando me intereso por sus honorarios para el público en general. Aunque esquiva, la frase resume a la perfección el contraste de su vida. ¿Cómo vive esta situación de extremos? Breuer cree que, en realidad, en el salón de peluquería nadie es una estrella, y recalca que el uso que hace de sus habilidades es exactamente igual en todos los casos. “La razón por la que hay tantos voluntarios trabajando conmigo es porque hay algo bello en esta simplicidad, en querer ayudar a alguien, sin juzgar”, dice. Como si fuera lo más normal del mundo.

¿Le hace feliz ofrecer gratis sus servicios a las personas que viven en la calle? “No sé si soy más feliz gracias a ellos; sí tengo conciencia de la suerte que tengo. De poder ducharme por la mañana, pedir comida a domicilio”, señala. “Ha crecido la apreciación por las cosas sencillas, que para mí son normales”.

Breuer está particularmente concienciado de la soledad y la estigmatización que sufre este colectivo. “El 80% de la gente con la que he hablado necesita ayuda porque la vida no le ha tratado bien. No son drogadictos, ni delincuentes”, dice el peluquero, que no solo dona su tiempo: dice que ante la crisis en Los Ángeles (se estima que hay 60,000 personas durmiendo en la calle en esta ciudad), siempre lleva en el coche botellas de agua, cremas de protección solar, fruta o ropa vieja que da a quien se encuentra. “No tiene por qué ser un corte de pelo, puede ser algo sencillo como eso”.


¿Puede un corte de pelo cambiarte la vida? Breuer acoge esta inevitable pregunta con risas. “He vivido muchos ejemplos de ello”, señala. Como el caso reciente de un obrero de la construcción que dormía en la calle para ahorrar dinero en la lucha por la custodia de sus hijos. Este hombre tenía el juicio en unos días y me pidió ayuda. “Para él un corte de pelo sí puede cambiar las cosas”.

A pesar de lo cual, Breuer señala que cuanto más trabaja en The Kind Cut, más convencido está de que el impacto más grande "no es a causa del corte de pelo en sí mismo, sino con la interacción, los momentos de conexión e interés genuinos, la autoestima que crece tras compartir historias y cuidado. No es solo un corte de pelo; es una conversación y una sonrisa en un ambiente extremadamente hostil y solitario”. Sí, todo el brillo de Hollywood está muy bien, dice, “pero lo verdaderamente increíble es poder conectar con la gente de la forma más simple. En realidad, es muy fácil ayudar a las personas".

El cuidado del cabello puede convertirse en algo así como un lenguaje universal que no conoce fronteras ni clases sociales. Cuenta Breuer que en un día libre en un viaje a Polonia para una producción de televisión se acercó a un centro de acogida de mujeres. “Ahí estoy yo, un tipo grande y barbudo que no habla polaco con estas mujeres que en muchos casos han sido víctimas de violencia doméstica”. Poco a poco las mujeres fueron venciendo sus recelos. “Recuerdo a una niña pequeña, la hija de una de estas mujeres, que no se atrevía ni levantar la visa. Pero al cabo de un rato comienza a sonreír tímadamente, a tener más confianza. Se le ilumina la cara. Al final, ayudo a las personas a que se miren en el espejo de nuevo”.

Los Ángeles: una ciudad con casi 60,000 indigentes (fotos)

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